Comprar un producto de segunda mano puede ser toda una odisea, y es que son muchas las veces que podemos encontrar algo que pensamos que merece la pena por el precio que tiene pero que luego no es para nada lo que imaginábamos, algo que es incluso peor si estamos pensando en comprar un ordenador portátil. Para evitar que tengáis cualquier tipo de problema relacionado con este tipo de compras de productos usados, os vamos a indicar cuales son las claves que debéis tener siempre en cuenta antes de haceros con uno.
Los productos de segunda mano pueden ser una salvación si no queremos gastar demasiado dinero por uno nuevo, pero a su vez también pueden resultar una condena si encontramos uno que nos haga literalmente tirar el dinero, por lo que siempre debemos saber cómo podemos evitar que esto suceda.
Haz caso a las señales de advertencia
Lo primero que debemos tener en cuenta siempre que compramos algo de segunda mano es el hecho de conocer cuáles son las principales señales de que el producto puede ser una estafa o que directamente no funciona tal y como debería. Conseguir un dispositivo por un precio bajo es posible, pero esto no implica que podamos hacerlo por lo mínimo, es decir, que si encontramos un modelo que de normal se vendería por 1000€ y lo están vendiendo por menos de la mitad, probablemente es porque tiene algún tipo de problema que hace que sea extremadamente barato.
Esto en un portátil puede traducirse en problemas con el hardware, ya sea la pantalla o la propia configuración del ordenador, por lo que siempre debemos desconfiar desde un primer momento del precio ya que no sabemos el motivo por el que puede ser tan bajo.
Si tienes dudas, pregunta
Uno de los problemas que solemos tener cuando compramos algo de segunda mano pasa por no hacer las suficientes preguntas para conocer el estado del producto, así como su uso, esto es algo realmente importante cuando hablamos de los ordenadores, ya que no es lo mismo que se haya utilizado para trabajar con diversas aplicaciones de bajo rendimiento o que directamente fuese un portátil utilizado para jugar a títulos realmente exigentes, principalmente por el hecho de que esto afecta directamente a la vida útil de los componentes.
Otro aspecto a tener en cuenta tiene que ver con el trato que le ha dado el usuario. Si lo ha limpiado con frecuencia o lo ha intentado abrir sin conocer demasiado cómo funciona os permitirá saber fácilmente si está o no en buen estado.
Una vez lo tengas, pruébalo cuanto antes
Verificar que algo funciona tal y como debería es algo que siempre debemos hacer, ya sea un producto nuevo o uno de segunda mano, pero por lo general con los que ya se han utilizado debemos tratar de probarlos siempre delante del vendedor, en caso de que la transacción sea en persona. Esto principalmente es algo que debemos hacer siempre para detectar cualquier tipo de error, y en caso de que no funcione podamos comprobarlo antes de pagar, algo que no se aplica a la compra por internet, por lo que en estos casos debemos tener más cuidado.
Obviamente las pruebas que podréis realizar en la mayoría de las ocasiones no son demasiado intensas, pero debería ser suficiente para conocer su estado. Esto significa que seguramente no podréis ejecutar un programa de mayor rendimiento, pero podréis comprobar que se enciende y va correctamente. Al final el primer paso para comprar algo es que funcione, obviamente.
Presta atención al hardware que tiene
A la hora de comprar un ordenador siempre debemos tener claro para qué queremos usarlo, pero esto más bien es algo que se aplica a prácticamente todo, ya sea un producto nuevo o de segunda mano y básicamente sería el hecho de comprobar que no se trata de un modelo obsoleto. Obviamente aquellos sistemas de reventa tienen más tendencia a estar obsoletos ya que han tenido un uso previo, por lo que tendremos que comprobar si es lo que buscamos o si por el contrario necesitamos algo que sea más potente.
Esto es muy importante a la hora de poder actualizar el equipo a futuras versiones de Windows. Si el equipo está gestionado por Windows 10 y queremos asegurarnos de que se puede instalar Windows 11, debemos comprobar cuál es el procesador que lo gestiona. Todos los equipos portátiles y de sobremesa gestionados por un procesador de 8ª generación de Intel o superior es compatible con Windows 11. Con los procesadores de AMD, el mínimo que se actualiza la serie Ryzen 2000 en adelante.
Si el equipo que vas a comprar está gestionado por la 7ª generación o anterior de Intel o por la gama Ryzen 1000, por mucho que insista el vendedor, no podrás actualizar a Windows 11 sin recurrir a alguno de los diferentes métodos que permiten saltarse el requisito del chip TPM 2.0, el único requisito de Windows 11 que no ha permitido a muchos usuarios actualizar sus viejos equipos de Windows 10 a Windows 11. Aunque nos saltemos el requisito, el equipo detectará que no es compatible con el chip y no permitirá descargar las actualizaciones que lance Microsoft.
Asegúrate de comprarlo en una tienda o página con política de devoluciones
Antes hemos comentado que las compras por internet pueden ser bastante peligrosas, y este es uno de los motivos por los que siempre es recomendable comprar productos de segunda mano en tiendas que tengan una política de devoluciones. Páginas como Amazon o PcComponentes venden productos de segunda mano o reacondicionados para los que ofrecen una garantía de 30 días en caso de que el producto no funcione como debería, por lo que siempre debemos asegurarnos de que esto sea así para no tirar el dinero a la basura.
Debéis tener en cuenta que aunque este tipo de productos están revisados para evitar problemas, siempre puede darse el caso de que no funcionen correctamente. Ya sea durante el envío, el transporte o cualquier situación adicional es sencillo que un ordenador portátil pueda dejar de funcionar. En muchos casos encontraréis que las políticas de las compañías suelen implicar una reparación o cambio del producto, así como la devolución del dinero.
