Cuando hablamos de la fuente de alimentación, hablamos de uno de los componentes más importantes de un PC. Este no solo se encarga de suministrar la energía a todos los componentes conectados la placa base, sino que, además, también se encarga de proteger su integridad ante cortes de luz o fluctuaciones de la red.
Al tratarse de una especie de guardaespaldas de nuestro PC, no solo debemos fijarnos únicamente en la potencia que sea capaz de ofrecer en base al procesador y gráfica de nuestro PC. Lo más importante de una fuente de alimentación son las medidas de protección que incluye para evitar dañar los componentes.
La calidad de una fuente de alimentación se basa en el diseño de los componentes internos para filtrar la energía de la red eléctrica y en los sistemas de protección para evitar dañar los componentes.
Componentes internos de una fuente de alimentación
Los componentes de una fuente de alimentación son esenciales para mejorar la estabilidad y eficiencia del sistema ya que se encargan de filtrar y mantener constante el flujo de energía, reduciendo el ruido y la ondulación y estabilizando el voltaje.
Los condensadores de fabricantes japoneses con clasificación 105º C son los que ofrecen una mayor durabilidad al ofrecer una capacidad superior para trabajar con altas temperaturas y corrientes de ondulación intensas. Este tipo de condensadores son los que se encuentran generalmente en las fuentes de alimentación de gama alta.
Si la corriente sufre un microcorte o una caída de tensión, los condensadores japoneses, tienen una mayor capacidad de mantener la carga por unos milisegundos permitiendo que el equipo se apague de forma segura o manteniéndose en funcionamiento sin reiniciarse.
Además de los componentes japoneses, otro aspecto que no podemos dejar de lado es la función PFC (Power Factor Correction). Esta función, traducida como Corrección activa del factor de potencia, utiliza un circuito electrónico para maximizar el factor potencia acercándolo a 1.0 para asegurar que la fuente de alimentación obtiene la energía de la red de forma eficiente y consumiendo potencia activa y la no potencia reactiva.
Esto permite que la fuente de alimentación trabaje en un rango de voltaje de entrada más amplio, lo que le permite ser más tolerante a picos de tensión o caías de voltaje. Las fuentes de alimentación con PFC se adaptan a todo tipo de redes e instalaciones eléctricas, especialmente las de menor calidad.
Medidas de protección de una fuente de alimentación
La calidad de una fuente de alimentación, no solo se mide en la calidad de sus componentes y en las funciones que incorpore como PFC. También es importante que cuenten con diferentes medidas de protección diseñados para apagar automáticamente la fuente de alimentación cuando se detectan cambios en su funcionamiento para así evitar que se dañen los componentes del PC.
Las medidas de protección con las que debe contar una fuente de alimentación de calidad son las siguientes:
- OVP (Protección contra sobretensión). Protege contra picos de voltaje en cualquiera de sus salidas.
- UVP (Protección contra subtensión). Protege cuando se producen caídas de tensión de cualquiera de sus salidas.
- OCP (Protección contra sobrecorriente). Desactiva la fuente si la potencia de uno o varios carriles supera los límites preestablecidos.
- SCP. (Protección contra cortocircuitos). Protección básica que apaga la fuente si detecta algún cortocircuito en el cableado o en cualquiera de sus salidas.
- OPP / OLP (Protección contra sobrecarga). Evita que la fuente de alimentación trabaje por encima de su potencia.
- OTP (Protección contra temperaturas elevadas). Evita el sobrecalentamiento de la fuente, apagándose si supera un nivel crítico.
La mayoría de las fuentes de alimentación de calidad, las que cuentan con certificaciones Plus, incorporan este tipo de protecciones para evitar dañar los componentes internos.
