El futuro de los requisitos que tienen videojuegos es bastante incierto. Hemos visto cómo las nuevas tecnologías han permitido alcanzar una calidad gráfica excepcional. Pero cada vez se desarrollan más funciones que dependen exclusivamente del hardware. Por este motivo es normal que muchas personas se pregunten qué pasará dentro de unos años.
Cuando hablamos de los requisitos técnicos que tiene un videojuego simplemente es necesario comprobar qué componentes permiten moverlo. Esto significa que si un usuario tiene el hardware mínimo o recomendado, el juego funcionará correctamente. Pero hemos visto cómo han ido apareciendo nuevas tecnologías que cada vez piden requisitos más específicos.
Esto significa que no hay nada que nos libre de ver cómo en un futuro puede haber ciertos componentes diseñados por y para ejecutar algún juego. Y es que estamos viendo cómo poco a poco se implementan grandes novedades que requieren en gran parte de lo que ofrecen algunas piezas de hardware como sucede con la IA. Aunque la ventaja de esta la encontramos en que la GPU es uno de los elementos esenciales para poder usarla, pero, ¿y si las cosas terminan cambiando?
¿Veremos juegos que tengan como requisito componentes específicos?
Con la llegada de los gráficos de última generación hemos visto cómo el hardware recomendado para jugar ha cambiado bastante. No solo hay que tener en cuenta cuanta RAM consume un juego, también el espacio que ocupa en el disco, la capacidad del procesador que tenemos y la VRAM (junto con todo lo demás) que ofrece una gráfica.
Tecnologías como el Path Tracing y el Ray Tracing son algunas de las que han influenciado mucho la mejora a nivel de gráficos. Pero incluso tiempo después de su lanzamiento todavía hay algunas gráficas específicas que lo soportan. No por el hecho de que utilice un componente específico, sino por la carga que aplica sobre esta pieza de hardware y el rendimiento que resta.
Con la llegada de la inteligencia artificial hemos visto algo similar. La implementación de estas funciones en juegos muchas veces tienen que ver con el comportamiento de los NPC. Tecnologías como NVIDIA ACE que busca crear personajes únicos potenciados por IA ya están presentes en algunos juegos, como sucede en inZOI. Esta tecnología depende de los Tensor Cores de las gráficas RTX 40+ y de los 12 GB de VRAM que otras generaciones no llegan a ofrecer.
El problema está en que para activarlo es necesario tener una gráfica que tenga la potencia suficiente para gestionar este sistema mientras que a su vez mueve el juego. Con el VR sucede lo mismo, hubo una época en la que había ordenadores específicos que se vendían como «VR Ready» pero que en esencia lo que tenían eran componentes de mayor gama para hacer frente a la potencia de renderización que necesita esta tecnología.
Pero la implementación de nuevos sistemas que mejoran el rendimiento en juegos como DLSS o FSR también se pueden aplicar a esto. Son tecnologías que utilizan un hardware concreto para aprovechar las capacidades de reescalado y generación de frames que ofrece la inteligencia artificial. Esto implica que no hay nada que impida a las compañías desarrollar una nueva tecnología que tenga como objetivo utilizar un nuevo componente específico.
Esto no sería tan extraño de ver, hay algunas más antiguas que no se beneficiaban de una única pieza de hardware sino de dos, como el Crossfire y el SLI. De esta forma realmente no hay nada que nos garantice no volver a ver ordenadores con este sistema, u otro distinto cuyo objetivo sea mejorar todavía más el rendimiento de los juegos.
