Cuidado con el disipador que uses con los AMD Ryzen 3000: hay mucha diferencia

Los nuevos procesadores AMD Ryzen 3000 han cambiado por completo la manera que tienen de determinar la máxima frecuencia a la que pueden funcionar. Han cambiado tanto, que ahora se parecen más a las tarjetas gráficas de NVIDIA y su frecuencia boost. Y es que ahora, el procesador va a intentar siempre funcionar a la máxima frecuencia que le permitan varios parámetros internos. Pero, de estos parámetros, el más importante será el de la temperatura. Por tanto, cuanto mejor sea nuestro disipador y caja, mejores frecuencias alcanzará el procesador.

Nadie puede negar que el lanzamiento de los procesadores AMD Ryzen 3000 ha sido un éxito rotundo para la compañía. El incremento en rendimiento frente a los procesadores de las anteriores series 1000 y 2000 es más que aparente. No ya solo en el apartado multinúcleo. Especialmente en el apartado mono núcleo, donde ha habido un incremento de IPC bastante notable frente al de las anteriores generaciones AMD Ryzen.

Otro de los aspectos que ha mejorado, aunque éste según se mire, es el hecho que los nuevos AMD Ryzen 3000 están tan afinados que carecen casi de margen para el overclock. En el caso de estos nuevos modelos, las tecnologías internas de su arquitectura se encargan de hacer que el procesador siempre funcione a la máxima frecuencia que sean capaces de soportar un determinado número de núcleos a la vez. Es decir, que en lugar de tener un tope fijo como sucede con el Boost de los procesadores de Intel, el procesador de AMD está constantemente sopesando si puede subir la frecuencia de sus núcleos. Pero esto depende mucho de un aspecto: la refrigeración que le podamos dar.

El escalado de la frecuencia depende de la refrigeración que le proporcionemos al AMD Ryzen 3000

El escalado de la frecuencia se hace en función de tres parámetros en los procesadores AMD Ryzen 3000:

  • La temperatura del procesador.
  • La potencia que está consumiendo.
  • La corriente eléctrica que le llega al procesador.

Estos tres parámetros forman un triángulo en el que, si se mejora uno de los parámetros, el AMD Ryzen 3000 intentará subir un poco más de frecuencia para darnos algo más de rendimiento.

Esto, como se muestra en la anterior gráfica, lo puede hacer el procesador sin necesidad que el usuario tenga que intervenir. Él solo se encarga de cambiar los parámetros necesarios para que se puedan alcanzar las frecuencias. Así, como se ve, a cerca de 90ºC el procesador no es capaz de alcanzar los 4 GHz. Sin embargo, a medida que la temperatura va bajando, vemos que podemos ganar hasta 250 MHz sin tocar nada. Y este parece ser el máximo que es capaz de subir el procesador cuando se somete a carga a todos sus núcleos. Al menos, sin emplear soluciones de refrigeración exóticas como el hielo o el nitrógeno líquido.

Todo esto nos indica que para alcanzar las máximas frecuencias en los procesadores AMD Ryzen 3000, va a ser necesario tener, no solo un buen disipador para el procesador. También tener una buena caja que se encargue de mantener la temperatura ambiente del interior del sistema, lo más próxima a la temperatura ambiente del exterior de la caja.