La historia de los 50 años de AMD: procesadores, tarjetas gráficas y varios renacimientos

El pasado día 1 de mayo de 2019, AMD celebró sus 50 años de existencia. Como toda compañía, esta ha tenido varios momentos en los que dominó por completo el mercado, seguidos de otros momentos en los que la mayoría de usuarios temíamos que acabara desapareciendo. O siendo comprada por otro gigante tecnológico. Así que es el momento perfecto para recapitular los 50 años de existencia de AMD, y el gran impacto que han tenido muchos de sus productos en el ecosistema informático: desde sus procesadores hasta sus tarjetas gráficas.

Advanced Micro Devices fue creada por Jerry Sanders (como primer CEO de la compañía) y un grupo de ingenieros que pertenecían a Fairchild Semiconductor el día 1 de mayo de 1969. Si el nombre de Fairchild Semiconductor os suena, eso es porque también de este gigante salieron Robert Noyce y Gordon Moore para crear Intel un año antes. De hecho, inicialmente AMD se convirtió en proveedor de reserva de chips de la misma Fairchild Semiconductor y de National Semiconductor. Aunque no pasó demasiado tiempo hasta que comenzaron a lanzar al mercado sus primeros productos.

Fue en el año 1975 cuando los ingenieros de AMD consiguieron crear su procesador Am9080, el cual era una copia directa del Intel 8080 que la empresa había desarrollado en el año 1971. El procesador de AMD se había conseguido desarrollar empleando la ingeniería inversa para obtener todos los datos de funcionamiento del procesador.

Tras este hecho, Intel comenzó a instalar un micro código en todos los procesadores que fabricaba y creó un acuerdo con AMD de licencias compartidas. De esta manera, AMD obtuvo la licencia para producir productos que empleaban la arquitectura x86 que había desarrollado Intel (y que mantiene hasta nuestros días).

Primeros años fabricando procesadores

Tras el acuerdo tecnológico alcanzado con Intel, AMD se convirtió en segundo suministrador de esta empresa para ayudarle a cubrir los numerosos pedidos que tenía de sus numerosos clientes. Durante esta etapa, la empresa se alejó de manera paulatina del mercado de fabricación de módulos de memoria DRAM y del mercado de la memoria Flash. Durante esta época, AMD ya había inaugurado su primera fábrica de microchips en Austin, Texas, donde se fabricaban procesadores como los Intel 8086, 8088, 80186 y 80188, al igual que el clon, desarrollado por esta empresa, del Intel 80286 (denominado Am286).

Sin embargo, fue en el año 1995 cuando AMD desarrolló su primer procesador completamente nuevo: el AMD K5. Este primer modelo resulta interesante por ser, en realidad, un procesador de arquitectura RISC, con un traductor x86 integrado para que los PC de la época pudieran entender las instrucciones emitidas por el procesador.

Aunque el AMD K5 llegó algo tarde al mercado, padecía de problemas a la hora de subir sus frecuencias. Y su rendimiento era ampliamente superado para el que eran capaces de generar los procesadores Intel Pentium de la época. Sin embargo, su sucesor, el AMD K6 (que fue el primero modelo que estrenaría el socket 7), que competía directamente con los procesadores Intel Pentium II sí tuvo bastante tracción entre los usuarios de ordenadores compatibles x86. El hecho es que su modelo K6-450 era sensiblemente más potente que sus contrapartes de Intel.

Sin embargo, su salto a la fama se produjo con el modelo AMD K7 Athlon. Este modelo, que empleaba el legendario socket PGA 462 (o socket A, como se le denominaba) fue el primer modelo de procesador que fue capaz de superar los 1.000 MHz de frecuencia de funcionamiento, antes que los propios modelos de Intel (lo cual dio lugar al descubrimiento del hecho que Intel había estado mintiendo a sus clientes cuando decía que su procesador Intel Pentium III era capaz de alcanzar esa frecuencia cuando, en realidad, no era capaz de hacerlo).

La serie de procesadores AMD Athlon K7 mantuvo la paridad o, incluso, la superioridad de rendimiento de AMD frente a Intel. Al menos hasta la llegada de los Intel Pentium IV con núcleo Northwood C, que sí fueron netamente superiores a los modelos de AMD. Aparte de ser bastante menos tragones de potencia (y menos calientes en funcionamiento).

El AMD Athlon 64 y el Athlon X2

Cuando se consideró agotado el rendimiento que eran capaces de obtener las sucesivas iteraciones de la arquitectura K7, AMD presentó su revolucionaria arquitectura AMD K8. Estos procesadores fueron los primeros modelos que consiguieron equipar en un mismo procesador las extensiones de 64 bits, junto a las extensiones x86 que se habían estado empleando hasta el momento en los procesadores. De hecho, muchos no lo saben, pero nuestros actuales procesadores, ya pertenezcan a Intel o a AMD, emplean estas mismas instrucciones para funcionar en nuestros sistemas.

También fueron los primeros procesadores que incorporaron el controlador de memoria RAM dentro de la die del procesador (hasta entonces, este controlador se encontraba localizado en el North Bridge de la placa base). Y, hablando de la die del procesador, fueron los primeros modelos de AMD que emplearon un IHS sobre la die del procesador, habiendo estado expuesta previamente con sus modelos Athlon.

La evolución de los primeros AMD Athlon 64 sería el procesador AMD Athlon X2: la primera arquitectura monolítica con dos núcleos (a diferencia de los Intel Pentium D, que eran dos núcleos Pentium 4, colocados uno al lado del otro y que se comunicaban a través del FSB de la placa base). Con estos modelos, AMD dio entrada a los primeros procesadores con dos núcleos en el mercado. Aunque, curiosamente, Windows XP en su versión Home no los soportaba y los usuarios debieron de cambiar a la versión Pro que sí lo hacía.

AMD no tuvo una competencia muy grande por parte de Intel y sus procesadores Pentium IV o Pentium D: en todos los casos, los modelos de AMD eran considerablemente mejores que los de Intel (por un margen bastante grande). Sin embargo, muy pronto se darían las tornas entre estos dos fabricantes.

La compra de ATI Technologies

En un esfuerzo por diversificar su gama de productos, en el año 2006 AMD compró al fabricante de GPU ATI Technologies, único rival en el mercado de tarjetas gráficas de NVIDIA. La compra se hizo efectiva en el mes de octubre del 2008, operando de manera inicial ambas marcas por separado. Sin embargo, más adelante AMD haría desaparecer el antiguo nombre de ATI para ser sustituido, en el año 2010, por el de AMD Radeon que emplea la marca actualmente.

Aun así, la compra de ATI Technologies no fue la única sorpresa que nos deparaba AMD en ese mismo año 2008. Y es que, en ese año, AMD vendió toda su división de fábricas de circuitos integrados, pasando a ser un productor de procesadores y GPU sin fábricas (fabless, en inglés). La venta se realizó a un grupo de inversión que creó la empresa GlobalFoundries que ya todos conocemos. De hecho, esta empresa ha sido la encargada de fabricar las obleas de procesadores y de varias de las GPU de la marca durante todos estos años.

Aunque algunos usuarios piensan, tras todos estos años, que AMD nunca debiera de haberse deshecho de esa división, la realidad es que su venta supuso un ingreso de dinero bastante importante en la compañía. No solo eso, sino que permitió que la compañía se centrara más en desarrollar procesadores y núcleos para tarjetas gráficas.

AMD Phenom y Phenom II: comienza la hegemonía de Intel con sus procesadores Core 2

En el año 2007 AMD lanzó su arquitectura K10, que fueron los primeros procesadores para usuarios de escritorio que integraron bajo su IHS más de dos núcleos. Los procesadores AMD Phenom X2 y Phenom X3 coincidieron en el tiempo con la llegada al mercado de los procesadores Intel Core 2 Duo de núcleo Conroe (año 2006). Y, frente a estos nuevos modelos, AMD no tenía nada que hacer en rendimiento. Los nuevos procesadores de AMD se calentaban bastante, consumían mucha potencia y tenían serios problemas para equiparar su rendimiento con el de los procesadores de Intel.

En el año 2009, AMD lanzó al mercado los procesadores AMD Phenom II. Estos nuevos modelos trataron de arreglar el desaguisado que habían creado los anteriores procesadores Phenom en las arcas y la confianza de la gente. Son estos modelos los primeros que presentaron los procesadores con un núcleo monolítico de cuatro dies (los Intel Core 2 Quad eran dos procesadores Intel Core 2 Duo «atornillados» uno al lado del otro, en configuración MCM, igual que los antiguos Pentium D). El hecho es que estos procesadores gozaron de gran popularidad entre los usuarios, especialmente cuando se descubrió que era posible desbloquear los núcleos desactivados de los procesadores AMD Phenom II X2 y X3, pudiendo convertirlos en Phenom II X4 de pleno derecho.

Es en esta serie donde AMD adelantó por segunda vez a Intel en la cantidad de núcleos que incorporaban dado que, casi al final de la vida de estos modelos (en el año 2010), AMD lanzó los AMD Phenom II X6, que fueron los primeros procesadores para escritorio que tenían 6 núcleos.

También con la arquitectura Phenom II AMD presentó su primera APU de núcleo Llano.

AMD Bulldozer: la agonía de casi una década

En el año 2012 AMD presentó el mayor fiasco que ha tenido la empresa: la arquitectura Bulldozer. Esta arquitectura quería incidir fuertemente en el rendimiento de las aplicaciones cuando se ejecutaban en paralelo. El problema es que Windows 7, que era el sistema operativo que se empleaba en aquellos tiempos, no estaba diseñado para tal nivel de paralelización de las tareas. Entre este aspecto, y el hecho que Bulldozer tenía un IPC bastante pobre, los malos resultados no se hicieron mucho de esperar para la empresa. Especialmente si tenemos en cuenta que coincidió con la segunda generación de los procesadores con arquitectura Core (los famosos Intel Sandy Bridge), que les daban un soberano repaso en todas las categorías (especialmente en el rendimiento mono núcleo).

Aun así, en el año 2012 se produjo otro hito dentro de la historia de este fabricante. Y es que en ese año AMD anunció su disponibilidad para que otras empresas emplearan a su marca para poder fabricar procesadores personalizados. Es en este punto cuando nacieron los famosos procesadores Jaguar que montan las Xbox One (en sus diferentes versiones) y la PlayStation 4. Tanto a Microsoft como Sony les gustó la oferta de AMD, que les permitiría fabricar sus propios procesadores con licencias x86 y para las tecnologías empleadas en la fabricación de tarjetas gráficas.

AMD Zen y la vuelta a los beneficios

Durante toda la época que se mantuvieron en producción los procesadores AMD FX, AMD estuvo perdiendo dinero trimestre tras trimestre, solo en parte soportados por su división Radeon de tarjetas gráficas, que tenía una cifra de ventas bastante decente, y su división de procesadores custom, que se fabricaban para las dos principales consolas del momento. Ni la división de procesadores de escritorio ni la división de procesadores para servidores tuvieron un buen trimestre desde el lanzamiento de estos procesadores a la llegada de los AMD Zen.

Cierto es que la división de tarjetas gráficas vivió unos tiempos de gloria cuando lanzaron su arquitectura Polaris. Estas tarjetas gráficas conseguían ponerse a la altura de muchos de los modelos de NVIDIA de la gama media y media-alta, con unos consumos más o menos parejos a estas, especialmente si hablamos de los modelos iniciales, con las AMD Radeon RX 460, RX 470 y RX 480. Aunque, su gran boom, llegó con el comienzo de la crisis de la minería de criptomonedas. Durante los casi dos años que duró esta crisis, el precio de las tarjetas gráficas de AMD Radeon se duplicó e, incluso, triplicó, debido a que el empleo de su arquitectura GCN les permitía ser más eficientes a la hora de procesar los archivos requeridos para obtener las criptomonedas de una manera más rápida.

Durante esta época, los usuarios que querían jugar con sus ordenadores se vieron condenados a no poder actualizar sus equipos, dado que los mineros habían copado por completo el mercado de tarjetas gráficas. Sí, por supuesto que para AMD, como empresa, fueron los años de vacas gordas, llegando a vender más tres millones de tarjetas gráficas en un único año. Y este inesperado influjo de capital conseguía detener la sangría de dinero que eran los procesadores AMD FX y la falta de ventas en su sector.

Sin embargo, en el año 2017 AMD presentaría una nueva arquitectura que supondría una completa revolución en el sector: AMD Zen. AMD Zen era una innovación porque planteaba sus procesadores, no como un bloque monolítico como se habían hecho hasta ese momento. No, AMD Zen introdujo por primera vez el concepto de chiplets dentro del entorno de los ordenadores de escritorio. El concepto que plantea Zen está basado en la paralelización de las tareas, llevadas a la máxima expresión. Gracias a esta arquitectura, las barreras de entrada presentes frente los procesadores de más de cuatro núcleos, acabaron cayendo. Los usuarios, de repente, tuvieron acceso a procesadores de 4, 6 y 8 núcleos a unos precios muy inferiores a los que cobraba Intel por sus modelos HEDT con ese mismo número de núcleos. Siendo los modelos AMD Zen tan competitivos o más que los procesadores de Intel del momento (aunque solo en tareas paralelizables, en tareas que no lo eran, Intel seguía teniendo un mejor IPC).

La llegada de AMD Zen desempolvó la vieja rivalidad entre AMD e Intel, solo que ahora, con un objetivo final muy diferente: ver qué marca era capaz de meter más núcleos bajo el IHS de sus procesadores. De esta nueva rivalidad nacieron los procesadores AMD Threadripper (los primeros modelos con 16 núcleos y 32 hilos de proceso) que formaron parte de la incipiente gama HEDT del fabricante. Pero también llegaron los procesadores AMD EPYC, destinados al mercado de servidores.

El hecho es que, desde que los procesadores AMD Zen llegaron al mercado, la empresa ha recuperado mucho del terreno que había perdido con sus procesadores Bulldozer. De hecho, sus últimas cifras de cuota de mercado se cifran en el 20%. Sí, habrá quien diga que el 20% de cuota de mercado es algo realmente insignificante.

De la misma manera, el precio de las acciones de la compañía se ha revitalizado de manera considerable, pasando de costar menos de 10 dólares hasta los más de 30 dólares que tiene ahora. Esto demuestra que los inversores creen con fuerza en la compañía.

Por su parte, la división de tarjetas gráficas siempre tuvo una cuota de mercado cercana al 40%. Al menos, hasta el lanzamiento de la serie GeForce GTX 900 por parte de NVIDIA.

Algo que siempre se ha achacado a las tarjetas gráficas AMD Radeon es que consumían bastante potencia para lograr su rendimiento. Nosotros las comparamos con los buenos vinos, que necesitan del paso del tiempo (y de los drivers) para que sus modelos de tarjetas gráficas consigan dar su pleno potencial. De todas formas, es fácil ver en la gráfica que AMD Radeon comenzó realmente a recuperar cuota de mercado con el lanzamiento de la serie RX 400.

En definitiva, AMD siempre ha sido una empresa muy innovadora en sus diferentes campos, y los 50 años de existencia de ella son avalados por los datos. Solo nos queda ver lo que nos va a deparar el futuro de esta compañía.