Comprar procesador de segunda mano: ventajas e inconvenientes

Comprar procesador de segunda mano: ventajas e inconvenientes

Juan Diego de Usera

El mercado de componentes informáticos nuevos es muy amplio. Pero igual de amplio es el mercado de componentes informáticos usados, en el cuál podemos encontrar ofertas realmente estupendas a la hora de reemplazar (o vender, si nos queremos deshacer de componentes antiguos) nuestros componentes por otros de mayor rendimiento o características. Esto nos lleva a muchos usuarios a buscar en este mercado posibles ofertas, especialmente en procesadores y en tarjetas gráficas.

A la hora de montar un equipo, hay bastantes componentes que podemos comprar en el mercado de segunda mano a unos precios bastante más asequibles que si los compráramos nuevos. Sí, es verdad que a todos nos encanta la sensación de desembalar un nuevo componente, sabiendo que somos los primeros que lo vamos a usar tras haber salido de la fábrica. Pero, seamos sinceros, muchas veces las diferencias de rendimiento entre generaciones no son tan abrumadoras como para justificar los precios que se piden por ciertos nuevos componentes. Y comprar un componente de segunda mano, perteneciente a una generación anterior a la más moderna, nos puede solventar la papeleta si debemos de cambiar con urgencia un componente que se nos ha estropeado.

Hay que andar con cuidado a la hora de comprar procesadores de segunda mano

Una de las cosas que tienen en común los procesadores con las tarjetas gráficas, es su capacidad para el overclock. Es por esto que, a la hora de arriesgarnos a comprar un procesador de segunda mano, deberemos de saber si el procesador en cuestión puede haber sido overclockeado o no. Esto es importante porque, como sabéis, el overclock disminuye la vida útil de los procesadores, al debilitar las vías de datos internas del procesador por el exceso de voltaje y temperatura necesario para mantener los overclocks.

En el caso de los procesadores de Intel, medio modernos, que no son de la serie K, dado que no se les puede hacer overclock, no hay demasiados problemas. Otra cosa son los procesadores de AMD, a los que desde siempre se les ha podido hacer overclock para incrementar su rendimiento. En este caso, lo mejor es ponerse en contacto con el vendedor para que nos confirme si se ha realizado overclock con él o no y, en caso afirmativo, qué Vcore y frecuencia se ha empleado con él. Esto nos puede dar una idea aproximada de lo que podremos esperar del procesador en cuanto a su durabilidad en el tiempo. Por supuesto, esto nos deja en manos de lo honesto que sea el vendedor.

Los procesadores de segunda mano nos pueden ahorrar mucho dinero

Quitando el tema que acabamos de mencionar, comprar procesadores de segunda mano nos puede ayudar a ahorrar bastante dinero en nuestros sistemas. Especialmente, si queremos actualizarlos desde un procesador original antiguo y / o poco potente, a uno más potente. Es en esa circunstancia cuando podremos disponer de un «nuevo» y más potente procesador para nuestro equipo.

Claro, que todo esto también depende mucho del modelo que estéis buscando. Por ejemplo, si buscáis un procesador Intel Core i7-6700K, no esperéis encontrar muchas gangas. Pero, si por el contrario, buscáis procesadores como los AMD FX-8350, podéis encontrar modelos a precios tan baratos como 50 euros. A la hora de montarse un equipo, 50 euros en el procesador es una auténtica ganga. Sí, es cierto que los procesadores AMD FX nunca fueron ninguna maravilla, pero si vamos cortos de presupuestos, son una opción perfectamente válida.