¿Por qué los discos duros no llevan el vacío hecho en su interior?

Escrito por Juan Diego de Usera

Existe la creencia entre los usuarios que en el interior de los discos duros no hay aire. Que se les ha hecho el vacío por completo, para que así los platos puedan girar mejor y con menor rozamiento. Sin embargo, la realidad es bastante diferente. De hecho, si en el interior de un disco duro se hiciera el vacío, el disco duro no sería capaz de funcionar correctamente y se recalentaría muchísimo. Tanto que, al final acabaría fallando.

Un disco duro está constituido por una serie de platos que van fijados a un eje central. De manera que, cuando gira el eje (o buje), los platos giran de manera simultánea y a gran velocidad. Sus velocidades más habituales de rotación son de 5.400 rpm o de 7.200 rpm (excepto los discos duros SCSI, que suelen girar a mayores velocidades). La información en los discos duros se suele grabar de manera secuencial, es decir, un sector detrás de otro. Y para grabar los datos y recuperar la información, los discos lo que tienen es un “peine” de cabezas lectoras. Este elemento se denomina así por la similitud que tiene con las púas de un peine.

Al extremo de cada brazo se localiza la cabeza lectora, que es lo que más nos interesa de todo lo que os acabamos de explicar. Esta cabeza lectora se sitúa sobre la superficie del plato, pero nunca llega a tocarlo, dado que de tocarlo, el desgaste sería excesivo, dada la elevada velocidad de rotación que poseen los platos de los discos duros. Sin embargo, la altura de vuelo (es así como se llama a la distancia que separa a la cabeza lectora de la superficie del plato) es tan minúscula (la millonésima parte de una pulgada) que es necesario la existencia de algún tipo de gas en el interior del disco duro para que, al girar los platos, se genere un efecto aerodinámico de sustentación de la cabeza lectora. Es decir, si no existe este aire entre la superficie del plato y la cabeza lectora, esta tocará la superficie del plato, lo cual lo rayaría, destruyendo la información en él guardado.

El vacío es un mal transmisor del calor en los discos duros

Otro de los motivos por los que no se realiza el vacío en el interior de los discos duros, es que el vacío es un mal transmisor del calor. Sí, es verdad que el vacío puede transmitir el calor por radiación pero, dado que en un vacío perfecto no hay átomos de ninguna clase, el calor no se puede transportar. Si se diera el caso de un disco duro, este no se podría refrigerar, dado que otra de las funciones que tiene el gas en el interior de los discos duros, precisamente es la de refrigerar, tanto platos como cabezas lectoras.

Pero también es verdad que uno de los inconvenientes que presenta el aire (que es el gas que generalmente más se suele emplear) es su densidad. Y la pérdida de energía en calor que se requiere para hacer girar los platos a altas rpm. Es por ello que, tanto Seagate como Western Digital han invertido bastante dinero y esfuerzos hasta lograr dar con un gas que fuera menos denso que el aire (por el ahorro en energía al operar el disco duro) pero con las propiedades adecuadas para que pueda sostener la cabeza lectora cuando “vuela” sobre la superficie del plato. Y lo han encontrado con el helio.

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