¿Se verá Intel forzada a bajar el precio de sus procesadores frente a Ryzen?

¿Se verá Intel forzada a bajar el precio de sus procesadores frente a Ryzen?

Juan Diego de Usera

El nuevo procesador Ryzen de AMD ya está aquí y los números que se han empezado a conocer de él no creo que le estén gustando demasiado a Intel. Ni los del rendimento ni los del precio de estos procesadores. Ahora, ¿qué puede hacer Intel para intentar capear el temporal que se le viene encima? Como marca, los de azul nunca han sido especialmente notorios en el pasado por hacer grandes bajadas de precios en sus productos, incluso cuando los que tiene en el mercado rinden peor que los de la competencia.

Vamos a retrotraernos muchos años atrás, a la época en que AMD presentó su procesador Athlon 64 con el núcleo ClawHammer (socket PGA 754). Intel en aquellos entonces tenía en el mercado sus procesadores Prescott (o «Preshot» como se les solía llamar a esas estufas en miniatura). Aquellos eran casi los albores de Internet y la única manera de estar informados era leer revistas de informática, pero ésto solo lo hacían los muy frikis (como un servidor de ustedes). El resto del mundo prefería ir a una tienda y encargar un ordenador, que casi siempre venía con un procesador estufa Prescott en su interior (y luego en verano venían los problemas de ruido y calor excesivos, así como los reinicios).

El Prescott siempre fue, desde su lanzamiento, un procesador bastante mediocre que rendía bastante menos de lo que en realidad costaba. Aun así, siguió vendiéndose muy bien a pesar que tanto el Athon 64 como su sucesor, el X2, rendían considerablemente mejor que éste, algo que se podía comprobar consultando páginas web como Anandtech o Tom’s Hardware. E Intel no hizo ni el menor atisbo de bajar los precios. Al fin y al cabo, les iba muy bien tener a los consumidores desinformados y haber llegado a suculentos (e ilegales, como más tarde acabó saliendo a la luz) acuerdos con los principales OEMs mundiales para que promocionaran y vendieran casi en exclusiva sus procesadores. Un parche hasta que llegaron los primeros procesadores con arquitectura Core donde ya se dieron las tornas entre ambas compañías. E Intel se durmió  en los laureles de su éxito, sacando nuevos procesadores cada año con unos incrementos en rendimiento  realmente ridículos (o, en algunos casos, inexistentes) entre generaciones pero siguiendo cobrando por estos procesadores un buen pellizco. La aventura de AMD con la arquitectura Bulldozer nunca funcionó desde el principio, así que para el equipo azul, ésto fue miel sobre hojuelas.

Pero los tiempos han cambiado. El consumidor de informática suele estar bastante mejor informado que hace 14 años y ya no suele comprar revistas si no que busca la información en Internet. La busca y la contrasta entre muchos sitios (algo que es bastante más práctico y barato que tener que comprar muchas revistas, las cosas como son) y es capaz de tomar decisiones mejor informadas que antiguamente. Y las noticias que hay sobre Ryzen son bastante descorazonadoras para Intel, que estoy más que convencido que no se esperaba un incremento de rendimiento del 52% sobre su anterior arquitectura. Un incremento que en la mayoría de casos pone a estos procesadores por encima o igualados en rendimiento con las gamas más altas de Intel pero con unos precios sensiblemente inferiores.

¿Qué significa todo esto para la marca azul? Que ahora mismo han entrado en modo contención de daños y van a tener que esmerarse bastante para que sus procesadores sigan vendiéndose medianamente bien (pero ellos ya tienen más que claro que, tan bien como hasta ahora, ni de coña) y la mejor manera de hacerlo es realizar unos recortes bastante importantes en el precio de sus procesadores para que los consumidores se vuelvan a plantear el adquirirlos. ¿Lo harán? En mi opinión, se van a ver forzados a hacerlo por las circunstancias, dado que la arquitectura Core prácticamente ya no da mucho más de si (por mucho Canon Lake que quieran ver algunos, sin ver que para entonces ya existirá Zen+) y solo podrán minimizar la pérdida de sangre a la espera de que llegue una nueva arquitectura completamente nueva que vuelva a iniciar el ciclo.