Los SSDs M.2 reducen su rendimiento con altas temperaturas

Escrito por Rodrigo Alonso

Los SSDs en formato M.2 e interfaz PCI-Express están rompiendo el mercado. Proporcionan velocidades de hasta 2500 MB/s, ocupan muy poco espacio ya que se instalan directamente en la placa base y apenas consumen energía. Pero claro, esto tiene una desventaja, y es que en uso su temperatura sube bastante, obligando a la controladora a reducir el rendimiento de la unidad (thermal throttling) para preservar la integridad de la unidad SSD y de los valiosos datos que contiene.

Aunque numerosos analistas han demostrado el hecho de que a mayor temperatura en éstas unidades SSD M.2 menor rendimiento tienen, hasta ahora nadie había realizado un estudio completo al respecto, al menos no uno que incluya las diferentes opciones que tenemos a la hora de instalar un SSD M.2 en nuestra placa base. Y es que hay muchas placas que cuentan con varios zócalos M.2, e incluso algunas como la Asus Z170 Deluxe incluyen un adaptador PCI-Express para poder montar el SSD directamente en un zócalo PCI-Express y no en la placa.

Samsung 950 Pro

De hecho, la mayoría de placas base integran el zócalo M.2 justo al lado del PCI-Express principal de la tarjeta gráfica para aprovecharse de sus carriles PCIe, algo que provoca que la temperatura del SSD sea mucho más elevada pues además del calor que genera la propia unidad, tiene que “tragarse” el que genera la tarjeta gráfica.

A continuación os vamos a relatar las conclusiones que han sacado en Puget Systems al respecto (los créditos de las gráficas que vais a ver a continuación les corresponden a ellos). Han realizado las pruebas en una placa base Asus Z170-WS pues es de las pocas que cuenta con un zócalo M.2 en la zona del PCI-Express principal, y otro en la zona inferior de la placa, pudiendo así ver qué diferencias encontramos al instalar el SSD en uno y otro zócalo, y utilizando configuraciones de una y dos gráficas. También lo hicieron en una Asus X99, que tiene el zócalo dispuesto en posición vertical.

ws

Utilizaron un SSD Samsung 950 Pro M.2 NVMe para las pruebas, y en todos los casos pudieron comprobar que la unidad no era capaz de mantener su velocidad máxima en ninguna de las localizaciones. A continuación, el rendimiento de la unidad cuando se utilizaba una única tarjeta gráfica. Fijaos en que al principio el rendimiento es bueno, pero tras poco más de un minuto, éste se desploma bajando entre un 40 y un 70% dependiendo de la localización del SSD.

singlegpu

Utilizando dos tarjetas gráficas, y por lo tanto generando más calor, la cosa empeora todavía más, y el rendimiento se ve reducido entre un 55 y un 76% dependiendo de la localización de la unidad M.2. En todos los casos, el peor escenario se ha encontrado en el zócalo M.2 ubicado justo debajo de la tarjeta gráfica, ya que lógicamente es el que más calor recibe.

Dual gpu

CONCLUSIÓN.

Está claro que los fabricantes tendrán que inventarse algo para paliar éstos graves problemas de rendimiento en los SSDs PCI-Express de formato M.2 con respecto a la temperatura. Mientras tanto, en Puget Systems indican que con SSDs en formato U.2 no han tenido ningún tipo de problema. Ésta interfaz utiliza, igual que la M.2, cuatro carriles PCIe, por lo que es capaz de entregar el mismo rendimiento, pero tiene la ventaja de que su zócalo en lugar de estar integrado en la placa base, funciona con cableado, por lo que podemos ubicar la unidad en cualquier otro sitio (sin ir más lejos, existen SSDs con interfaz U.2 en formato 2,5 pulgadas).

Por supuesto, claro, influye mucho la refrigeración de la caja en la que tengamos nuestro sistema. Si al SSD M.2 le está dando directamente el flujo de aire frontal de la caja seguro que no sufrirá tanto por el thermal throttling del que os hemos estado hablando en éste artículo.

Podéis ver el análisis al completo en la web de Puget Systems.

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