Así puedes recargar el tóner de tu impresora láser por poco dinero

Así puedes recargar el tóner de tu impresora láser por poco dinero

Rodrigo Alonso

Las impresoras láser, igual que las de chorro de tinta, terminan quedándose sin tinta y hay que cambiarles el tóner, en este caso (en lugar de los cartuchos). Los tóner compatibles son bastante baratos, pero a veces dan problemas, así que hoy vamos a enseñaros cómo recargar un tóner de impresora láser por vosotros mismos y por poco dinero.

Realmente un tóner «compatible» suele ser bastante barato, pues cuesta una quinta parte de lo que cuestan los tóner originales. Sin embargo, su resultado puede no ser del todo bueno y, de hecho, algunos tóner compatibles dan incluso problemas. Por eso, a veces sale más a cuenta comprar tinta en polvo y recargar el tóner por nosotros mismos, siempre y cuando hablemos del tóner original del fabricante, que funcionará mejor sin lugar a dudas.

En todo caso, sabed de antemano que es una operación bastante engorrosa, ya que normalmente los tóner originales no están concebidos para ser recargados, así que a pesar de no ser algo complicado sí que es, como decimos, engorroso (máxime por que lo pondrás todo perdido de polvo con casi total seguridad). Dicho esto, vamos allá.

Materiales necesarios

Necesitarás lógicamente polvo de tóner, a ser posible que el propio fabricante del mismo diga que es compatible con el modelo de tu impresora. A continuación os ponemos un ejemplo para impresoras HP y otro para Brother, en ambos casos solo para color negro.

Evidentemente, necesitarás adquirir el polvo de los colores cuyos tóner quieras recargar. Si tu impresora es monocromo solo necesitarás polvo negro, pero si es a color y necesitas recargar también los tóners de color, necesitarás comprar adicionalmente azul, rojo y amarillo.

Además de el polvo para tóner, necesitarás (o al menos te recomendamos) los siguientes materiales:

  • Guantes.
  • Una superficie de plástico desechable para intentar manchar lo menos posible.
  • Un destornillador plano.
  • Alicates.
  • Alicates de corte.
  • Cinta aislante.

Cómo recargar el tóner de una impresora láser

Lo primero que debes hacer es sacar el tóner de la impresora, y luego localizar dónde tiene el depósito. Normalmente tiene forma cilíndrica, y verás que en un lado no tiene nada pero en el otro tiene una especie de tapa con forma circular. Es esa tapa la que deberemos retirar para poder meter por ahí el polvo.

Agujero para recargar el tóner

Esta tapa, como decíamos, normalmente está concebida para no ser retirada (pero todos los tóner lo tienen para que puedan rellenar el tóner de polvo en la fábrica) y por este motivo es bastante difícil quitar la tapa. Tendrás que meter el destornillador y hacer palanca, ayudándote de los alicates. En algunas marcas de tóner está literalmente pegado y tendrás que ayudarte de los alicates de corte para poder «forzar» la tapa a que se quite.

*Por supuesto, si no lo consigues y quieres rellenarlo cueste lo que cueste, si estás seguro de dónde está el depósito puedes hacerle un agujero con un taladro con sumo cuidado, para luego meter el polvo por ahí (y tendrás que taparlo bien con cinta americana en este caso). No recomendamos esta técnica.

Ahora ponte los guantes, si no lo habías hecho ya. Normalmente las recargas de polvo para tóner tienen una cabeza con forma de embudo, pero si no la tiene el que hayas comprado, puedes fabricarte un embudo con un folio de papel. Lo importante es asegurarte de que se escapa la menor cantidad de polvo posible (aunque no es tóxico). Es la hora de echar el polvo al interior del tóner para rellenarlo.

Recargar tóner impresora

Una vez relleno, te recomendamos que lo presiones con el mango del destornillador para que quede bien compacto en el interior. Hecho esto, puedes proceder a ponerle de nuevo la tapa, y recomendamos añadir una o dos tiras de cinta aislante para asegurarnos de que no se vuelve a abrir con facilidad.

Cerrar tóner impresora

Una vez hecho esto, te recomendamos limpiar todo el tóner con un trozo de papel de cocina para que quede limpio antes de instalarlo de nuevo en la impresora. El proceso, como veis, puede ser algo engorroso por lo sucio que es trabajar con polvo de tinta, pero en realidad salvo la fase de tener que abrir la tapa, que cuesta bastante, es un proceso bastante sencillo.