¿Por qué el precio de dos GPUs iguales puede variar tanto?

¿Por qué el precio de dos GPUs iguales puede variar tanto?

Rodrigo Alonso

A la hora de escoger tu nueva tarjeta gráfica, seguramente no te cueste mucho decidir el modelo que quieres. El problema viene cuando, una vez decidido esto, miras las tiendas y ves unas enormes diferencias de precio entre los diferentes modelos de los ensambladores. ¿Por qué difiere tanto el precio entre dos GPUs que son iguales? En este artículo te vamos a contar cuáles son las diferencias que hacen que el precio sea tan distinto.

Vamos a suponer un ejemplo en el que has decidido que quieres comprar una GeForce GTX 1660 Ti. Vas a las tiendas online para mirar precios, y ves que un modelo de PNY tiene un precio de 289,90 euros, y la misma GPU pero fabricada por ASUS cuesta 444,40 euros. Hay una enorme diferencia de casi 155 euros entre dos gráficas que en realidad tienen la misma GPU. ¿Por qué esto es así?

Por qué el precio de las GPUs varía tanto siendo el mismo modelo

Seguramente muchos de vosotros pensaréis que la diferencia en el precio seguramente radique en que una lleve Overclock de fábrica y la otra no, pero eso en ningún caso justificaría una diferencia tan grande como la que hemos visto en el ejemplo. La calidad de materiales es otro factor a tener en cuenta, desde luego, pero tampoco lo es todo. Por lo tanto, vamos a ver uno a uno cuáles son los factores que hacen que haya tanta diferencia de precio entre dos tarjetas gráficas que, en esencia, tienen la misma GPU.

La estética y el disipador, lo que más influye en el precio de las GPUs

Dentro de los factores que más influyen en el coste del propio fabricante a la hora de crear sus tarjetas gráficas encontramos el disipador y la estética exterior de la gráfica. Últimamente casi todas las cajas de PC tienen una ventana lateral que permite «presumir» del hardware interno, algunas incluso con anclaje en vertical para la GPU, y esto ha hecho que los fabricantes hayan puesto un énfasis especial en la estética, añadiendo elementos decorativos y por supuesto, iluminación RGB.

Esto eleva el coste de fabricación, pero también su diseño de refrigeración. La GPU casi siempre funciona a una temperatura elevada -al menos en comparación con el procesador-, por lo que un buen diseño térmico puede marcar una enorme diferencia en cuanto a rendimiento y a longevidad. Las gráficas de gama alta suelen ser más grandes y pesadas dado que, como generan más calor al funcionar a más velocidad y tener un TDP más alto, el fabricante tiene que instalar mejores disipadores de calor, generalmente también con más ventiladores.

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De hecho, dos tercios del peso de una tarjeta gráfica suelen ser por su disipador. En términos de materiales, se utiliza cobre, aluminio y plástico además de otros, y todo esto termina elevando bastante el coste que tiene que asumir el fabricante para fabricar sus productos.

Los materiales y el diseño del PCB

Si los materiales y el trabajo de diseño empleados para el disipador influyen mucho en el precio, el diseño del PCB tampoco se queda atrás, si bien es cierto que en este caso los materiales tienen un coste inferior -dejando de lado la propia GPU y/o chips de VRAM-. En todo caso, los componentes del PCB de una tarjeta gráfica del mismo modelo pero de diferentes fabricantes pueden tener diferencias que hagan que el precio varíe mucho, como el uso de condensadores japoneses, de tantalio o cerámicos, etc.

Igualmente, el diseño de VRM del PCB influye bastante en el coste -y esto permite mayores velocidades de funcionamiento de la GPU, por lo cual aunque la GPU de dos gráficas sea la misma, una puede ser más rápida que otra, motivo por el que un mismo fabricante puede tener varias versiones de una misma gráfica («OC», etc.)-.

La prima de la marca

Como sucede en casi todos los segmentos del mercado, ciertas marcas tienen (o pretenden tener) una especie de prima por ser una marca «Premium» en la que los usuarios confían. Suelen cuidar bastante más la estética y utilizan materiales llamativos como el aluminio cepillado, y suelen dar periodos de garantía más extensos. Con estos pretextos, sus productos suelen ser algo más caros que los de otros fabricantes ya de por sí, con lo que se conoce como la prima de marca.