El nuevo sistema operativo de Microsoft está dando mucho de qué hablar sin duda. Muchos procesadores se están quedando fuera a pesar de contar con Intel PTT o AMD fTPM en su haber, principalmente porque según parece no disponen de la versión 2.0 del estándar, sino la 1.2. Pero no desfallezcas, si cumples con un requisito mínimo y con un módulo TPM podrías instalar Windows 11 aunque tu CPU no esté soportada como tal.
La llegada de Windows 11 ha supuesto un antes y un después en la política de actualizaciones de Microsoft, generando una gran polémica y enfado entre los usuarios. Y no por las mejoras visuales o de rendimiento del sistema, sino por los exigentes y, para muchos, arbitrarios requisitos que parecen querer dejar fuera a millones de ordenadores perfectamente funcionales.
En este artículo queremos explicarte con claridad por qué tu equipo puede no ser “compatible”, qué significa realmente eso y, sobre todo, qué opciones reales tienes para instalar el nuevo sistema operativo sin necesidad de cambiar todo tu ordenador. Si has recibido ese frustrante mensaje de “tu PC no puede ejecutar Windows 11”, este texto es para ti.
¿Una decisión justificada de Microsoft?
Cuando en octubre de 2021 Microsoft lanzó Windows 11 muchos usuarios pensaron que actualizar sus equipos sería coser y cantar. Como siempre: se bajan la actualización oficial por tener Windows 10, se instala y listo. Pero con lo que no contaron fue con un nuevo requisito que se sacaron de la manga los de Redmond que dejaba fuera de esa posibilidad a cientos de miles de PC en todo el mundo. Un dichoso TPM 2.0 que algunos usuarios se dieron cuenta que no tenían y que ahora les impedía la migración.
Y es que uno de los requisitos mínimos de Windows 11 para funcionar es la necesidad de tener instalado en el equipo un módulo llamado TPM 2.0. El motivo de ello es simple, Microsoft considera que en una época donde el comercio y las transacciones bancarias a través de internet son cada vez más comunes, los PC han de tener más seguridad. Una capa mucho más fuerte e inviolable que evite problemas a todos sus usuarios. A muchos les parecerá una tontería, pero uno de los mayores dolores de cabeza que rondan a empresas como Microsoft es idear cómo crear un entorno seguro. ¿El problema? El nivel de complejidad de un sistema operativo actual es tal que no existe capacidad humana para tapar todos los agujeros por los que se podrían colar los piratas.
Es por eso que, si has intentado instalar Windows 11 en un PC antiguo, lo mismo te ha saltado en mitad de la instalación el mensaje de que no se puede completar porque falta este elemento en tu sistema. Un TPM 2.0 que es una especie de vigilante de seguridad que va a protegernos de futuros problemas. Su principal función es añadir una capa de seguridad adicional vía hardware para mejorar lo que un software por si solo es capaz de ofrecer.
Ahora bien, ¿sabías que, aunque tu ordenador no lo tenga en un principio, existen alternativas para conseguir que Windows 11 termine por funcionar sin problemas? Eso es lo que te vamos a contar a continuación, para que no tengas que cambiar el ordenador entero, de la noche a la mañana.
¿Es necesario un módulo TPM para Windows 11?
La solución es tirar de hardware especializado para guardar y proteger la información más sensible para el usuario en un espacio aparte. Por lo que es necesario para el sistema preguntarle al módulo TPM sobre la información confidencial que este almacena para que todo se mantenga íntegro y no pueda ser corrompido fácilmente por un software malicioso. Claro está, nos encontramos con que respecto a todo lo referente a Windows 11, TPM 2.0 e Intel PTT, sí que es cierto que algunos usuarios están todavía perdidos con este tema. ¿Tu PC puede instalar Windows 11 o no? ¿Qué necesitarías para ello si no cumples con ningún requisito previamente descrito por la propia Microsoft?
No mejora el rendimiento
Lo cierto es que cuando salió a la venta Windows 10 el requisito era el mismo, es decir, para instalar dicho SO necesitábamos en teoría TPM 2.0 como sistema de cifrado. Entonces, ¿por qué tanto lío con esto? Bueno, la diferencia es que ahora Microsoft se ha tomado en serio todo esto y todo apunta a una excusa en seguridad para permitir la instalación de su SO. O lo tienes o no puedes meter Windows 11 en tu hardware, y todo como siempre, en nombre de tu seguridad, de la mía y de la de todos.
La solución más simple si tu PC está fuera de los requisitos es obvia en un principio: no instalar Windows 11 y mantenerte en Windows 10. Pero llegados a este punto realmente nadie quiere quedarse fuera, hay equipos potentes y más que capaces para que los de Redmond dejen fuera a tantos millones de PC. Esto no va a ser un motivo para que se echen atrás, ya lo vimos en su momento, así que si no te quieres resignar a no instalarlo puede que esto te salve y te lo permita sin necesidad de recurrir a tweaks que solo embarran el terreno.
Diferencias entre requisitos, compatibilidad y soporte
Esto es algo que puede que no entendamos en un primer momento, pero lo cierto es que es tremendamente importante. Y es que no es lo mismo un requisito que una compatibilidad y al mismo tiempo tampoco es lo mismo soporte que esta última. Las diferencias en los términos, obvias, por otro lado, son lo que nos dará luz para lo siguiente.
Y es que Microsoft ha diseñado realmente unos requisitos muy bajos como bien indican en su web:
Como vemos, lo que pide Microsoft está a la orden del día, pero de hace 15 años aproximadamente. Es decir, Windows 11 no exige prácticamente nada en recursos, en CPU, GPU, RAM o SSD/HDD. El problema lógicamente llega con el arranque seguro y TPM 2.0 y no 1.2.
Aquí no se especifica nada de CPU en concreto porque hay muchas y por ello está destinado a otro artículo donde la propia Microsoft las tilda correctamente de compatibles, tanto para AMD como para Intel. Compatible no significa ser un requisito, así que una CPU fuera del listado oficial puede soportar Windows 11 siempre que tenga más de 1 GHz, dos o más núcleos y sea de 64 bits.
Esto abre las puertas al gran número de PC del mundo, pero necesitamos tener una sola cosa: TPM en placa.
¿Para qué sirve el chip TPM 2.0 en Windows 11?
Aunque desde fuera pueda parecer un capricho sin sentido, el requisito del chip TMP 2.0 no es algo asociado a la obsolescencia programada. Se trata de un chip que actúa caja fuerte física o lógica dentro del ordenador diseñado para que el software y el hardware funcionen de forma segura y así evitar robos de identidad, acceso a datos cifrados y la ejecución de ataques de inicio vía rootkits y bootkits.
Si el PC carece de un chip TPM, las credenciales de inicio de sesión se almacenan al alcance de cualquier malware con permisos de administrador que acceda al equipo. Gracias al chip TPM en combinación con Windows Hello, se impide al acceso a estos sin los datos biométricos o el PIN del usuario.
En las unidades que utilizan cifrado como Bitlocker (nativa de Windows 11 Pro en adelante), el chip TPM se asegura no solo de almacenar las claves de usuarios de forma segura, sino que, además, verifica que el disco se encuentra en el ordenador correcto y que el sistema no ha sido manipulado. Si detecta cualquier cambio sospechoso, bloquea el acceso.
Otra de las funciones del chip TPM es hacer un seguimiento de cada paso del proceso de encendido del PC. En combinación con el Arranque Seguro, si detecta que un componente ha sido modificado, detiene el proceso de arranque. De esta forma, evita que malwares sofisticados se instalen antes de que el antivirus de Windows se cargue.
Tipos de TPM 2.0 que existen
Debes saber que además del chip físico, existen otros tipos de módulos TPM 2.0 disponibles actualmente. Aunque todos hacen lo mismo, cada uno de estos tienen sus particularidades. Estos son los formatos existentes en la actualidad:
- Físico: Es una especie de tarjeta con un chip soldado y un conector específico que se instala en la placa base. Prácticamente, todas las placas base desde 2016 integran este tipo de conector que suele situarse muy cerca de la memoria RAM.
- Integrado en el procesador: Se puede dar el caso que el TPM esté integrado directamente dentro del procesador. Es un diseño aislado del resto de núcleos y elementos de la CPU con protección contra manipulación y malware.
- Firmware: Integrado directamente en la BIOS y no tiene apenas diferencias con el formato físico. La mayoría de fabricantes de placas base ofrecen esta solución.
- Virtual: Mediante un hipervisor se genera un TPM 2.0 virtual que es totalmente independiente de cualquier máquina virtual generada. Está pensado para entornos profesionales y es bastante poco común.
- Software: Es un software en segundo plano que simula las funciones de un módulo TPM 2.0. La verdad es que es una opción muy mala porque puede sufrir vulnerabilidades o ataques que expongan las claves.
¿Tiene tu placa base un puerto TPM?
Existe un listado oficial de Microsoft con todos los procesadores compatibles con Windows 11. Desgraciadamente, no hay una lista de modelos de placas base con puerto TPM o que integren una versión de firmware. Cualquier placa base posterior a 2016 inequívocamente cuenta con el puerto TPM, aunque seguramente jamás lo hayas visto.
¿La forma de saber si mi placa base tiene este conector? Simple y llanamente abre tu PC y entre los conectores de la placa vas a poder localizar un conector etiquetado como TPM. Tal y como se ve en la imagen de abajo:
Antes de lanzarte a adquirir un módulo TPM 2.0, deberías verificar que no lo integra el procesador o lo tenemos disponible en la BIOS. Suele ser habitual que, en determinadas placas base está desactivado directamente en la propia BIOS. Para ver si nuestro equipo cuenta con TPM, simplemente debemos seguir estos pasos:
- Escribe en el buscador de Windows lo siguiente: tpm.msc
- Pulsamos sobre la primera opción que aparece para abrir la «Administración TPM».
Aquí nos dirá si tenemos ya disponible el módulo TPM. En caso de indicarnos lo contrario, deberemos adquirir una de las diferentes opciones que tenemos en el mercado:
ASRock TPM 2.0
Aquí hay que tener cuidado porque existen dos versiones del mismo módulo, pero no son la misma, aunque físicamente así lo parece:
- Nuvoton NPCT420AA0WX -> es la versión con TPM 1.2 y no es válida para Windows 11.
- Infineon TPM SLB 9665 -> Basado en TPM 2.0 y compatible con el nuevo SO de Microsoft.
- Nuvoton NPCT650 -> Es la última versión llamada TPM2-S y también es compatible con Windows 11.
El soporte de las placas es bastante confuso, ya que la marca solo indica que es compatible con placas base de plataforma H110, X299, AM4, TR4 y más nuevas.
GIGABYTE GC-TPM2.0
Aquí de nuevo hay controversia, por el hecho de que GIGABYTE dispone de dos conectores distintos y por ende dos módulos físicos distintos. El de la imagen superior corresponde a la versión de 20 pines que se especifica algo confuso por la propia marca:
- El GC-TPM 2.0 es compatible con todas las placas GIGABYTE que incluyen un conector TPM.
- Intel: serie 200, 100, 8*, 9 y X99 o AMD: serie FM2, AM4.
Como vemos ambigüedad por doquier, pero en teoría si tenemos el conector este módulo debe de estar soportado en BIOS, el cual se activará cuando lo enchufemos.
GIGABYTE GC-TPM2.0-S
Es un conector de 12 pines, más pequeño pero con las mismas funciones, al menos en teoría. No se especifica en la web de GIGABYTE, parece una adaptación por cambiar de conector y hacerlo más compacto.
Lo único que podemos decir según la marca es:
El GC-TPM2.0_S es compatible con las placas base GIGABYTE que incluyen un encabezado TPM a continuación:
- Plataforma Intel: serie X299 y Z370.
- Plataforma AMD: serie X399, serie AM4 (AB350N-Gaming WIFI)
(El estado admitido puede variar según las especificaciones de la placa base)
MSI MS-4462 TPM 2.0
Este parece ser el único módulo que tiene MSI de 12 pines, pero curiosamente, aunque físicamente está determinado como TPM1 este módulo incluye un chip INFINEON 9670 con TPM 2.0 e interfaz SPI.
El soporte viene especificado en la web de MSI como:
- Intel Serie 400 y Serie 500
- AMD Serie B550 y A520
Debería de ser compatible con placas más nuevas sin demasiados problemas.
MSI MS-4136 TPM 2.0
Es una versión muy similar a la superior, pero con una interfaz LPC y 14 pines. Posee un chip INFINEON 9665 TPM 2.0 y curiosamente la marca da soporte a:
- Intel serie 300
- AMD serie 400 y X570
Al final lo interesante e importante es ver nuestro chipset y el número de pines que tiene, que al final marcan que podamos utilizarlos o no en nuestra placa.
ASUS TPM-M R2.0
ASUS parece tenerlo más claro, ya que solo tiene un conector TPM 2.0 de 14 pines. Este se basa en un INFINEON SLB9665 y no especifica compatibilidad porque todas las placas que lo incluyen tienen el mismo.
Así que ya sabes: si el analizador de Windows 11 te dice que te hace falta un módulo de este tipo, ya sabes cómo puedes instalarlo para que pase el examen. Ahora bien, recuerda que existen algunas opciones de saltarse esa limitación por software, pero es muy engorroso en algunos casos y no ofrecen una solución a largo plazo por lo que te recomendamos que, dentro de lo posible, optes por un módulo de hardware de este tipo que solo tienes que pincharlo y se terminarán los errores. Además, no se trata de una pieza costosa por lo que el único inconveniente será esperar a que os llegue a casa para instalarlo, desmontar el PC (abrirlo), buscar el zócalo donde va conectado y enchufarlo. Así, podréis terminar de instalar Windows y contar con un ordenador verificado sin pensar que esa ñapa que has metido por software cualquier día de estos deja de funcionar. Y arreglarlo ya te aseguramos que será peor.
¿Se puede instalar Windows 11 saltándose el requisito del TPM?
Aunque Microsoft no lo recomienda, existen diferentes métodos que permiten saltarse el requisito del chip TPM para instalar Windows 11 en equipos que carecen de él. El sistema operativo funciona sin ningún problema, sin embargo, el equipo no recibirá actualizaciones de Windows. Windows saber perfectamente cuando un usuario se ha saltado los requisitos de ahí que sea capaz de limitar la instalación de las actualizaciones del sistema operativo. Además, también podemos tener problema a la hora de conectarlo en una red local ya que carece del módulo que le ofrece la seguridad ampliada de Windows 11 que no funciona únicamente vía software, sino también vía hadrware.
No instalar las actualizaciones del sistema operativo supone que el equipo está en riesgo ante cualquier vulnerabilidad que se detecte, por lo que no merece la pena saltárselo ya que nos encontraremos en el mismo caso que Windows 10: no recibir actualizaciones, aunque en este caso es por otro motivo. Como he comentado en el párrafo anterior, existen diferentes métodos para instalar Windows saltándose el requisito del chip TPM. El más sencillo de todos es utilizar la aplicación gratuita Rufus para crear un USB de arranque con una imagen oficial de Windows 11. Antes de realizar el proceso, la aplicación nos invitará a eliminar el requisito del chip TPM. También nos permite crear, automáticamente, una cuenta de usuario local sin necesidad de utilizar una cuenta de Microsoft.
Rufus es una aplicación de código abierto y completamente gratuita disponible en versión portable (no es necesario instalarla) o en versión instalable. Podemos descargar ambas versiones directamente desde su página web a través de este enlace.
¿Merece la pena comprar un chip TPM 2.0?
La respuesta corta es NO. El precio de las placas base ha bajado muchísimo en los últimos años, por lo que comprar un accesorio por el simple hecho de poder actualizar a Windows 11, no merece la pena, más que nada por el gasto que supone. Este tipo de chips tienen un precio de entre 40 y 50 euros cuando podemos comprar una placa base nueva por unos 80-90 euros. Teniendo en cuenta que las placas base durante bastantes años, especialmente hablamos de una que sea compatible con los procesadores de AMD por el tipo de socket, realizar la inversión no merece la pena.
Además, realmente no es sencillo encontrar chip TPM 2.0 que sean originales y válidos para todas las placas base. Para poder disfrutar de Windows 11, es necesario que el equipo esté gestionado por el procesador Intel Core de 8ª generación. En el caso de un equipo gestionado por un procesador de AMD, este debe ser de la serie 2000 en adelante.
Si tenemos en cuenta que la octava generación de los procesadores de Intel llegó al mercado a finales de 2017 y que la serie Ryzen 2000 llegó a principios de 2018, ha pasado el tiempo suficiente como para haya llegado el momento de renovar el equipo.
Si realmente quiere instalar Windows 11 en tu equipo, lo mejor que puedes hacer es actualizarla la placa base y el procesador antes del 14 de octubre de 2026, fecha en la que Microsoft dejará de ofrecer soporte en forma de actualizaciones para Windows 10, por lo que todos los equipos gestionados por este sistema operativo serán el principal objetivo de los amigos de lo ajeno que aprovechen las vulnerabilidades que no hayan sido parcheadas antes de esa fecha.
Inicialmente, la fecha del fin del soporte de Windows 10 estaba previsto para el 14 de octubre de 2025, sin embargo, Microsoft decidió ampliar un año más el soporte gratuito a todos los usuarios de Windows 10 tanto si utilizan equipos compatibles actualizables a Windows 11 como si no, siempre y cuando se utilice una cuenta Microsoft en el equipo.
