Corsair lleva ya varios años apostando muy fuerte por su ecosistema iCUE LINK, un sistema que ha conseguido simplificar bastante el montaje de equipos con varios ventiladores, iluminación RGB y refrigeraciones líquidas gracias a la posibilidad de conectar los distintos dispositivos entre sí y controlarlos desde un único System Hub. La familia TITAN ha sido uno de los mejores ejemplos de esta filosofía y, después de haber probado tanto la TITAN RX RGB original de 360 mm como su enorme variante de 420 mm, ahora tenemos entre manos su segunda generación: la Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB.
La nueva Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB sustituye directamente a la TITAN RX RGB y, aunque exteriormente mantiene una línea bastante continuista, internamente encontramos bastantes cambios. Corsair estrena una nueva bomba FlowDrive 2, ha rediseñado el radiador y la placa fría e incorpora los nuevos ventiladores RX II RGB con Unified Frame, además de mantener la iluminación RGB, el sistema CapSwap y, por supuesto, toda la integración con iCUE LINK. Su precio oficial en Europa es de 169,90 euros, así que vamos a ver qué nos ofrece esta nueva refrigeración líquida y, sobre todo, qué ha cambiado respecto a la generación anterior.
Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB, características y especificaciones
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Modelo | Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB |
| Tipo | Refrigeración líquida AIO de 360 mm |
| Bomba | FlowDrive 2 |
| Placa fría | Diseño convexo optimizado para el contacto con el IHS |
| Pasta térmica | Corsair XTM70 preaplicada |
| Compatibilidad Intel | LGA 1700 / LGA 1851 |
| Compatibilidad AMD | AM4 / AM5 |
| Radiador | 360 mm con densidad de aletas optimizada |
| Ventiladores | RX II RGB Unified Frame |
| Rodamientos | Magnetic Dome |
| Tecnología ventiladores | Corsair AirGuide |
| Sensores | Sensores de temperatura integrados |
| Iluminación ventiladores | 24 LED RGB direccionables (8 por ventilador) |
| Iluminación bloque | 20 LED RGB direccionables |
| Iluminación total | 44 LED RGB direccionables |
| Control ventiladores | Sincronizado mediante iCUE |
| Personalización | CapSwap |
| Pantalla opcional | IPS de 5 pulgadas |
| Software | Corsair iCUE |
| Colores | Blanco / negro |
| Garantía | 6 años |
| Precio recomendado | 169,90 € |
La TITAN II 360 RX RGB es la sucesora directa de la TITAN RX RGB que analizamos hace un par de años, pero Corsair ha aprovechado el cambio generacional para modificar prácticamente todos los componentes relacionados con la refrigeración. El primero de ellos es la bomba, que pasa a utilizar el nuevo diseño FlowDrive 2. Según Corsair, esta segunda generación mejora la eficiencia de la bomba y mantiene un caudal elevado y estable con un menor nivel de ruido. El fabricante no proporciona en la documentación que nos ha facilitado cifras concretas de RPM, caudal o sonoridad para esta nueva bomba, así que no podemos compararla numéricamente con la FlowDrive original.
También se ha modificado la placa fría. Corsair utiliza ahora un diseño convexo pensado para conseguir un mejor contacto con el IHS del procesador y, especialmente, para cubrir correctamente los puntos calientes de las CPU AMD actuales. Esto no significa que sea una refrigeración exclusiva ni especialmente destinada a AMD, ya que sigue siendo compatible con Intel LGA 1700 y LGA 1851 además de AMD AM4 y AM5. De hecho, el kit de montaje para AMD viene instalado de fábrica. La placa llega además con pasta térmica Corsair XTM70 ya aplicada, por lo que para el primer montaje no tenemos que preocuparnos de comprar ni aplicar pasta térmica.
El radiador sigue siendo de 360 mm, pero tampoco es exactamente el mismo de la generación anterior. Corsair asegura haber optimizado la densidad de las aletas para aumentar la eficiencia térmica y conseguir un mejor equilibrio entre refrigeración y ruido. De nuevo, el fabricante no facilita en la documentación las dimensiones exactas ni el número de aletas por pulgada, así que preferimos no trasladar aquí las medidas de la TITAN original porque no podemos asegurar que sean idénticas.
Uno de los cambios más interesantes lo tenemos en los ventiladores. La TITAN II estrena los RX II RGB, segunda generación de los RX que ya utilizaba la primera TITAN, pero en esta ocasión los tres ventiladores forman un único conjunto que Corsair denomina Unified Frame. En lugar de tener tres ventiladores independientes montados uno al lado del otro, el RX360 II se comporta como un único módulo. Corsair asegura que esto ayuda a mantenerlos perfectamente alineados, reduce la posibilidad de que aparezcan vibraciones y, de paso, simplifica todavía más el cableado. En iCUE, de hecho, los tres ventiladores se reconocen como un único dispositivo y su velocidad se controla de forma sincronizada.
Los RX II mantienen los rodamientos Magnetic Dome y la tecnología AirGuide de Corsair, encargada de dirigir y concentrar el flujo de aire. También incorporan sensores de temperatura que podemos consultar desde iCUE. Cada ventilador cuenta con ocho LED RGB direccionables, por lo que tenemos 24 LED en el conjunto RX360 II, a los que debemos sumar otros 20 situados en la cubierta de la bomba. En total, esta TITAN II cuenta con 44 LED RGB direccionables, todos ellos configurables desde iCUE.
Finalmente, Corsair mantiene CapSwap, uno de los elementos más interesantes de la TITAN original. La cubierta superior del bloque se puede sustituir por otros módulos compatibles y, en esta generación, tenemos además la posibilidad de instalar posteriormente la nueva pantalla IPS de 5 pulgadas de Corsair. Esta pantalla no viene incluida con el modelo que estamos analizando y se vende por separado por 89,90 euros, pero nos permite convertir la TITAN II RX RGB en una solución mucho más llamativa sin necesidad de sustituir toda la refrigeración.
Análisis externo
La Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB viene embalada en una caja de cartón bastante alargada en la que Corsair mantiene la estética habitual de sus últimos productos, combinando el negro con su característico amarillo. En la parte frontal tenemos una imagen a todo color de la refrigeración, junto con el nombre del modelo y los logotipos de Corsair e iCUE LINK. En nuestro caso estamos analizando la versión blanca, aunque Corsair comercializa también esta misma refrigeración en negro.
En uno de los laterales encontramos además un resumen bastante completo de sus especificaciones, algo que nos permite hacernos una idea de lo que tenemos entre manos antes incluso de abrir la caja.
Al abrirla nos encontramos con la refrigeración y todos sus accesorios perfectamente protegidos dentro de una estructura de cartón moldeado. Corsair separa las diferentes piezas en bolsas y pequeños compartimentos, mientras que el conjunto formado por radiador y bloque queda protegido para evitar golpes durante el transporte.
Además de la propia refrigeración, Corsair incluye todo lo necesario para instalarla en las plataformas compatibles. Tenemos los diferentes kits de anclaje, tornillería para el radiador y los ventiladores, cables iCUE LINK, cable USB, cable de tacómetro, el System Hub y la documentación. El anclaje para AMD AM4/AM5 viene instalado de fábrica en el bloque, mientras que para Intel encontramos tanto el bracket como el backplate necesarios para LGA 1700 y LGA 1851.
Precisamente uno de los elementos fundamentales de esta refrigeración es el iCUE LINK System Hub. Se trata de una pequeña caja cuadrada de color blanco, siguiendo la estética de nuestra unidad, que actúa como centro de conexiones para los dispositivos LINK. Corsair ha mantenido un diseño muy sencillo, con el logotipo de la compañía en relieve en la parte superior y todas las conexiones repartidas por los laterales.
En sus laterales encontramos los dos puertos iCUE LINK, la entrada de alimentación, el USB y la salida de tacómetro. El hub recibe alimentación directamente desde la fuente mediante un conector PCIe de 6 pines y se comunica con el equipo mediante un USB 2.0 interno. El cable de tacómetro, por su parte, termina conectado a CPU_FAN en la placa base. Cada uno de los dos puertos LINK puede manejar hasta 12 dispositivos.
Una vez fuera de la caja ya podemos ver la TITAN II 360 RX RGB completa. Como cabría esperar de una AIO de 360 mm, estamos ante una refrigeración de dimensiones considerables, aunque visualmente resulta bastante limpia. El acabado completamente blanco afecta al radiador, ventiladores, tubos y bloque, mientras que Corsair utiliza algunos pequeños elementos negros para romper ligeramente la uniformidad.
El radiador mantiene la construcción habitual en este tipo de refrigeraciones, con un gran entramado de aletas encargado de maximizar la superficie disponible para transferir al aire el calor transportado por el líquido. En esta segunda generación, Corsair asegura haber optimizado precisamente la densidad de estas aletas para mejorar la eficiencia térmica y conseguir un mejor rendimiento con menores niveles de ruido.
Los laterales del radiador son completamente blancos y Corsair ha aprovechado esta superficie para colocar su nombre en una pequeña pieza decorativa. El acabado general es muy bueno y, al menos en nuestra unidad, tanto la pintura como las aletas presentan un aspecto uniforme y sin desperfectos apreciables.
Pero una de las novedades más evidentes de esta TITAN II la encontramos al darle la vuelta. Corsair ya no utiliza tres ventiladores RX independientes como en la generación anterior, sino los nuevos RX360 II RGB Unified Frame. Los tres ventiladores forman ahora un único conjunto, con un marco común que mantiene perfectamente alineadas las tres unidades.
No se trata únicamente de una decisión estética. El Unified Frame reduce el número de piezas independientes que tenemos que manejar, simplifica el cableado y, según Corsair, reduce la posibilidad de que se produzcan vibraciones entre los ventiladores. También permite mantener un flujo de aire más alineado. Los tres ventiladores son gestionados además como una sola unidad por iCUE, de manera que funcionan de forma sincronizada.
En los extremos del conjunto encontramos las conexiones iCUE LINK, que nos permiten integrar los ventiladores dentro de la cadena de dispositivos. Esta es precisamente una de las grandes ventajas del ecosistema de Corsair: no tenemos que sacar de cada ventilador los habituales cables PWM y RGB hasta la placa base o un controlador independiente.
Los RX II mantienen los rodamientos Magnetic Dome y la tecnología AirGuide de Corsair, además de incorporar sus propios sensores de temperatura. Cada uno dispone de ocho LED RGB direccionables, por lo que tenemos 24 LED repartidos entre los tres ventiladores. Los tubos salen desde uno de los extremos del radiador y cuentan con un recubrimiento trenzado blanco bastante grueso. Son suficientemente flexibles como para poder orientar el bloque una vez instalado, aunque mantienen la rigidez suficiente para no doblarse fácilmente sobre sí mismos. En la unión con el bloque tenemos además racores orientables, lo que nos permite ajustar bastante bien la posición de los tubos dependiendo de dónde instalemos el radiador.
Llegamos así al bloque, otro de los elementos que Corsair ha revisado en esta segunda generación. Su diseño es bastante más elaborado que el de una AIO convencional y combina una estructura cuadrada con esquinas muy redondeadas. En la parte superior tenemos una cubierta translúcida recorrida por diferentes líneas, con el logotipo de Corsair situado en el centro.
Debajo de esta cubierta se encuentran 20 LED RGB direccionables, por lo que, sumados a los 24 de los ventiladores, tenemos un total de 44 puntos de iluminación que podremos controlar desde iCUE. La cubierta utiliza además el sistema CapSwap, de manera que podemos retirarla y sustituirla por otros módulos compatibles sin tener que desmontar ni cambiar la refrigeración completa. Entre las opciones disponibles está la nueva pantalla LCD de 5 pulgadas de Corsair, aunque este accesorio se vende por separado.
Al retirar la cubierta podemos ver la electrónica encargada de controlar la iluminación y las conexiones del bloque. En uno de sus laterales encontramos también el puerto USB Type-C destinado a los módulos CapSwap compatibles. Este conector no es necesario para el funcionamiento normal de la TITAN II RX RGB y Corsair indica específicamente que se utiliza cuando instalamos el módulo LCD.
En la parte inferior encontramos la placa fría, que en esta generación también ha sido rediseñada. Corsair utiliza una superficie convexa optimizada especialmente para conseguir un buen contacto con el IHS y cubrir correctamente los puntos calientes de los procesadores AMD, aunque el mismo bloque se utiliza también con las plataformas Intel compatibles.
La pasta térmica XTM70 viene aplicada de fábrica sobre la superficie de contacto, por lo que no necesitamos añadir pasta durante el primer montaje. En caso de retirar posteriormente el bloque, Corsair sí recomienda limpiar completamente la aplicación original y utilizar pasta nueva antes de volver a instalarlo.
En conjunto, la TITAN II 360 RX RGB mantiene perfectamente la estética de la primera TITAN, pero el nuevo Unified Frame consigue que el radiador tenga un aspecto todavía más limpio. Esto se nota especialmente en nuestra unidad blanca, donde apenas encontramos cables o elementos que rompan la uniformidad del conjunto. El bloque continúa siendo bastante llamativo incluso sin recurrir a una pantalla LCD y, gracias a CapSwap, siempre tendremos la posibilidad de modificar su aspecto más adelante.
Más allá de la estética, la sensación general que nos deja al tenerla en las manos es la de un producto muy bien terminado. No hemos encontrado defectos apreciables en la pintura del radiador, las aletas están bien protegidas y el recubrimiento de los tubos tiene un acabado cuidado. El nuevo marco unificado de los RX II también aporta bastante solidez al conjunto y elimina buena parte de las pequeñas separaciones que inevitablemente teníamos cuando colocábamos tres ventiladores independientes uno junto al otro.
Montaje
El montaje de la Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB no cambia demasiado respecto a lo que ya vimos con la primera generación y, gracias al sistema iCUE LINK y al nuevo conjunto Unified Frame, resulta bastante más sencillo de lo que podría parecer al encontrarnos ante una refrigeración líquida de 360 mm. En nuestro caso hemos utilizado una plataforma AMD AM5, para la que el bloque ya viene preparado de fábrica con el sistema de anclaje correspondiente.
Lo primero que hemos hecho ha sido colocar el radiador en la parte superior de nuestra caja. Aquí tenemos que tener en cuenta las dimensiones propias de cualquier modelo de 360 mm y comprobar previamente que nuestra torre dispone del espacio suficiente. El conjunto RX360 II viene ya perfectamente alineado gracias al Unified Frame, por lo que no tenemos que montar y cuadrar tres ventiladores independientes antes de colocar el radiador.
En nuestro montaje hemos instalado el radiador en la parte superior de la caja, con los tres RX II expulsando el aire caliente hacia fuera. Como podemos ver en las fotografías, el conjunto queda perfectamente integrado y, una vez fijado, prácticamente lo único que vemos desde el interior son los tres ventiladores y el lateral del Unified Frame con los logotipos de Corsair.
Uno de los detalles que más se agradecen durante este proceso es precisamente el cableado. En una AIO convencional con tres ventiladores RGB tendríamos que lidiar con los cables PWM y de iluminación de cada uno de ellos, además de los correspondientes a la bomba. Aquí los tres RX II funcionan como un único dispositivo y se comunican mediante iCUE LINK, reduciendo considerablemente la cantidad de cables que tenemos que esconder detrás de la placa base.
Una vez colocado el radiador podemos pasar al bloque. Al tratarse de una plataforma AM5, primero tenemos que retirar los dos soportes de plástico que AMD instala alrededor del socket, pero mantenemos el backplate original de la placa base. A continuación colocamos el bloque sobre el procesador haciendo coincidir sus cuatro tornillos con las roscas del backplate.
La TITAN II trae pasta térmica Corsair XTM70 aplicada de fábrica, por lo que no tenemos que añadir nada antes de colocarla sobre el procesador. Para fijarla simplemente vamos apretando los cuatro tornillos poco a poco y siguiendo un patrón cruzado, alternando entre esquinas opuestas hasta que el bloque quede correctamente asentado. Es exactamente el procedimiento que recomienda Corsair para conseguir una presión uniforme sobre el procesador.
El resultado queda bastante limpio. El tamaño del bloque es considerable, pero en nuestra plataforma no invade los bancos de memoria y los racores orientables nos permiten dirigir los tubos hacia la zona que más nos interese. En nuestro montaje los hemos llevado directamente hacia el radiador superior, evitando dobleces demasiado pronunciados.
Además, al utilizar la versión blanca de la TITAN II, tanto los tubos como el radiador y los ventiladores mantienen la misma estética. La única parte que destaca especialmente es la cubierta del bloque, que incluso con el equipo apagado deja ver el diseño interno encargado de distribuir la iluminación de sus 20 LED RGB.
Nos queda conectar el sistema iCUE LINK. El RX360 II y la bomba se conectan al System Hub utilizando los cables LINK incluidos, mientras que el propio hub necesita alimentación mediante un cable PCIe de 6 pines de la fuente. También debemos conectarlo a un cabezal USB 2.0 interno de la placa base para comunicarse con iCUE y llevar el cable de tacómetro hasta CPU_FAN. El hub se puede fijar magnéticamente en alguna zona metálica de la caja o utilizando las tiras adhesivas incluidas.
Una vez terminadas estas conexiones, no tenemos mucho más que hacer. Y aquí es donde el sistema de Corsair marca realmente la diferencia frente a muchas otras AIO con RGB: pese a tener bomba, tres ventiladores, 44 LED direccionables y diferentes sensores, el interior del equipo queda bastante despejado y no tenemos una colección de cables PWM, divisores y conectores RGB recorriendo la caja.
Con todo instalado, el resultado es el que podemos ver en las fotografías. El radiador de 360 mm ocupa buena parte de la zona superior de nuestra caja, como es lógico, pero el Unified Frame hace que parezca una única pieza en lugar de tres ventiladores colocados uno junto a otro. El bloque tampoco desentona y deja espacio suficiente alrededor del socket para trabajar con normalidad.
En nuestro caso, el proceso de montaje ha resultado sencillo y bastante rápido, especialmente porque estamos utilizando AMD AM5 y la TITAN II ya viene preparada de fábrica para esta plataforma. Lo que más tiempo nos llevará será colocar correctamente el radiador y organizar los cables del System Hub; instalar el bloque propiamente dicho se reduce prácticamente a retirar los anclajes originales de AMD, colocarlo y apretar cuatro tornillos. Y, una vez terminado el montaje físico, ya podemos encender el equipo y pasar a iCUE para configurar tanto la refrigeración como la iluminación.
Configuración y pruebas de rendimiento
Una vez instalada la refrigeración y conectado el iCUE LINK System Hub, toda la configuración se realiza desde Corsair iCUE, igual que ocurría con la primera TITAN. El sistema necesita conectar el hub a la fuente de alimentación, a un USB 2.0 interno de la placa base y a la cabecera CPU_FAN mediante el cable de tacómetro incluido. Tanto la bomba como el conjunto de ventiladores se conectan al System Hub mediante los cables iCUE LINK. El propio hub se puede fijar magnéticamente a la caja o utilizando las tiras adhesivas incluidas.
Configuración con Corsair iCUE
Como no podía ser de otra manera tratándose de una refrigeración perteneciente al ecosistema iCUE LINK, prácticamente todo el control de la TITAN II 360 RX RGB se realiza desde Corsair iCUE. Nada más abrir el programa, encontramos por separado el conjunto de ventiladores iCUE LINK RX360 II RGB, la propia TITAN II RX360 II y el iCUE LINK System Hub, además del resto de dispositivos Corsair que tengamos instalados en el equipo.
En la pantalla principal podemos ver también los diferentes sensores del sistema y crear un panel bastante completo para controlar de un vistazo temperaturas, carga del procesador y otros parámetros. En nuestro equipo, por ejemplo, iCUE detecta sin problemas los sensores del Ryzen 7 7700X, la tarjeta gráfica y los propios componentes de la refrigeración. Esto nos permite tener centralizada buena parte de la información del equipo sin necesidad de recurrir a otro programa de monitorización.
Uno de los apartados donde más posibilidades tenemos sigue siendo, evidentemente, la iluminación. Desde Efectos de iluminación podemos seleccionar individualmente los LED que queremos modificar y crear diferentes capas con efectos superpuestos. iCUE representa gráficamente tanto los 20 LED del bloque como los 24 repartidos entre los tres ventiladores, por lo que resulta bastante sencillo saber qué parte de la refrigeración estamos modificando.
Si añadimos una nueva capa se despliega la biblioteca de efectos de iCUE. Aquí encontramos los habituales efectos predeterminados de Corsair y podemos combinarlos mediante las distintas capas, modificar colores y decidir exactamente sobre qué LED se aplica cada uno. Los tres RX II forman físicamente un Unified Frame y se controlan de forma sincronizada en lo que respecta a su velocidad, pero iCUE sigue representando sus zonas de iluminación para que podamos personalizar el RGB del conjunto.
También tenemos el Modo de memoria del dispositivo, que permite almacenar una configuración para utilizarla cuando iCUE no se está ejecutando. De esta manera no dependemos permanentemente del software para mantener un comportamiento básico de iluminación y refrigeración, algo especialmente útil durante el arranque de Windows o si preferimos no mantener iCUE abierto continuamente.
Mucho más importante en una refrigeración líquida es el apartado Refrigeración. Aquí podemos consultar en tiempo real las revoluciones de los ventiladores y de la bomba, así como las temperaturas que registran los sensores del sistema. Durante la captura, por ejemplo, nuestros ventiladores estaban girando en torno a las 419 RPM, mientras que la bomba funcionaba a unas 2.080 RPM y uno de los sensores mostraba una temperatura de 30,6 ºC. Estas cifras corresponden únicamente al momento concreto de la captura y no deben confundirse con los resultados de nuestras pruebas de rendimiento.
Corsair ofrece los habituales perfiles Relajado, Equilibrado y Extremo, pero la TITAN II dispone además de perfiles específicos para esta refrigeración. Podemos seleccionar independientemente el comportamiento de ventiladores y bomba o crear nuestros propios preajustes utilizando curvas personalizadas. La propia Corsair recomienda utilizar los perfiles específicos de la TITAN II para que los ventiladores trabajen tomando como referencia la temperatura del refrigerante, en lugar de reaccionar directamente a cada cambio instantáneo de temperatura del procesador.
Esto tiene bastante sentido en una AIO. Las CPU actuales pueden cambiar de temperatura de forma muy brusca simplemente al abrir un programa o ejecutar una tarea durante unos segundos; si los ventiladores reaccionasen directamente a esos picos, estarían acelerando y frenando constantemente. La temperatura del líquido evoluciona de manera mucho más progresiva y permite conseguir un funcionamiento bastante más estable.
En la parte inferior tenemos además una gráfica con el historial de funcionamiento, donde podemos seleccionar diferentes intervalos para comprobar cómo ha evolucionado la velocidad de los ventiladores. iCUE nos permite hacer lo mismo con los distintos sensores, por lo que tenemos bastante margen para comprobar cómo está respondiendo la refrigeración sin necesidad de instalar herramientas adicionales.
Otro apartado importante corresponde al System Hub. Desde su configuración podemos ver todos los dispositivos iCUE LINK que ha detectado el controlador y el orden en el que están conectados. En nuestro caso aparecen la TITAN II, el propio System Hub y el RX360 II RGB.
El programa incorpora un asistente de configuración que detecta automáticamente el tipo y número de dispositivos presentes en el ecosistema LINK. Esto resulta especialmente útil cuando tenemos bastantes componentes Corsair instalados, ya que podemos volver a organizar y comprobar la cadena sin tener que identificar manualmente cada dispositivo.
Desde la configuración del System Hub podemos consultar también la versión del firmware instalada, ajustar el brillo y ejecutar la enumeración de dispositivos. Esta última opción es más importante de lo que parece, ya que el System Hub y la TITAN II no soportan hot-plugging. Si añadimos o modificamos dispositivos iCUE LINK, podemos utilizar esta función para que el controlador vuelva a detectar todo lo conectado sin tener que apagar completamente el ordenador.
Por último, iCUE incorpora un apartado de Alertas desde el que podemos establecer umbrales de temperatura y definir qué debe ocurrir cuando se alcanzan. Junto con la posibilidad de crear nuestras propias curvas y guardar configuraciones en la memoria del dispositivo, tenemos prácticamente todo lo necesario para adaptar el comportamiento de la TITAN II tanto si buscamos las temperaturas más bajas posibles como si preferimos sacrificar algunos grados a cambio de reducir el ruido.
En este sentido, Corsair no cambia demasiado la fórmula respecto a la primera TITAN, pero tampoco tenía demasiados motivos para hacerlo. iCUE continúa siendo uno de los puntos fuertes de esta refrigeración, especialmente cuando tenemos más hardware Corsair en el equipo: iluminación, bomba, ventiladores, sensores y el resto de dispositivos iCUE LINK quedan centralizados en una única aplicación y podemos hacer desde una configuración rápida con los perfiles de fábrica hasta ajustar prácticamente todo el comportamiento de la refrigeración a nuestro gusto.
Pruebas y temperatura
Llegamos a la parte que realmente nos interesa en una refrigeración líquida: comprobar de qué es capaz esta nueva TITAN II cuando ponemos el procesador a trabajar al máximo. Para nuestras pruebas hemos utilizado un AMD Ryzen 7 7700X, un procesador de 8 núcleos y 16 hilos con un TDP de 105 W y que, además, pertenece a una generación especialmente conocida por trabajar a temperaturas bastante elevadas cuando tiene margen térmico disponible.
Para medir el rendimiento hemos utilizado el test de estrés de AIDA64, manteniendo el procesador bajo carga sostenida para que tanto el bloque como el líquido y el radiador tengan tiempo suficiente para alcanzar una temperatura estable. La temperatura ambiente durante las pruebas se ha mantenido en torno a los 25 ºC, una cifra que debemos tener en cuenta a la hora de interpretar los resultados.
Con el procesador sometido a carga hemos registrado un delta térmico máximo de aproximadamente 52 ºC respecto a la temperatura ambiente. Esto significa que, partiendo de esos 25 ºC de la habitación, el Ryzen 7 7700X ha alcanzado una temperatura máxima de alrededor de 77 ºC durante la prueba de estrés.
El resultado es muy bueno, especialmente teniendo en cuenta el comportamiento térmico de este procesador. Los Ryzen 7000 están diseñados para aprovechar el margen térmico disponible y pueden trabajar a temperaturas considerablemente más altas sin que esto suponga un problema. Mantener el 7700X alrededor de los 77 ºC bajo una carga sostenida como la de AIDA64 deja todavía bastante margen antes de alcanzar su límite térmico.
También es importante valorar la estabilidad de la temperatura y no quedarnos únicamente con la cifra máxima. Una refrigeración líquida de este tamaño necesita unos minutos para que el refrigerante alcance su temperatura de equilibrio y, una vez llegado a ese punto, lo que buscamos es precisamente que la temperatura de la CPU deje de escalar. En nuestras pruebas la TITAN II ha conseguido mantener el procesador dentro de ese margen sin problemas durante toda la carga.
Aquí entran en juego las principales novedades que Corsair ha introducido en esta segunda generación. No podemos determinar qué porcentaje del resultado corresponde individualmente a la bomba FlowDrive 2, a la placa fría rediseñada, al radiador optimizado o a los nuevos RX II, pero el conjunto demuestra que tiene capacidad más que suficiente para controlar un Ryzen 7 7700X incluso cuando lo sometemos a una carga sostenida.
Además, los nuevos RX II permiten mantener un funcionamiento bastante progresivo gracias al control basado en la temperatura del refrigerante. Como vimos anteriormente en iCUE, podemos utilizar los perfiles específicos de la TITAN II para evitar que los ventiladores reaccionen continuamente a los rápidos cambios de temperatura de la CPU, algo que se agradece especialmente con los Ryzen 7000.
Cuando finalizamos el test de AIDA64, la temperatura comienza a descender rápidamente y después continúa bajando de forma más progresiva a medida que el radiador evacua el calor acumulado en el líquido. Este comportamiento es precisamente el que esperamos encontrar en una AIO de 360 mm con una capacidad térmica elevada.
Por tanto, con una temperatura ambiente de unos 25 ºC, un delta máximo cercano a 52 ºC y una temperatura resultante de aproximadamente 77 ºC sometiendo el Ryzen 7 7700X a estrés con AIDA64, la Corsair iCUE LINK TITAN II 360 RX RGB ofrece un rendimiento térmico muy bueno. No necesitamos llevar los ventiladores constantemente al máximo para mantener bajo control un procesador de 105 W, y seguimos disponiendo de margen suficiente para utilizar perfiles más agresivos si nuestra prioridad absoluta son las temperaturas.
Conclusión, ¿merece la pena?
Corsair tenía una buena base con la primera TITAN RX RGB y, en lugar de cambiar por completo el concepto, ha aprovechado esta segunda generación para mejorar buena parte de los componentes que realmente intervienen en la refrigeración. La nueva bomba FlowDrive 2, la placa fría rediseñada, el radiador optimizado y los nuevos ventiladores RX II son cambios suficientes para que esta TITAN II sea algo más que una pequeña actualización estética de la generación anterior.
Los nuevos ventiladores RX II Unified Frame son probablemente una de las novedades que más nos gustan. Tener los tres ventiladores integrados en un mismo conjunto simplifica todavía más el montaje y el cableado, además de conseguir una instalación bastante limpia. A esto debemos sumar todas las ventajas que ya conocíamos de iCUE LINK, especialmente si tenemos más componentes compatibles en el equipo y podemos conectarlos dentro del mismo ecosistema.
iCUE continúa siendo otro de sus puntos fuertes. Podemos controlar desde el mismo programa la iluminación, las temperaturas y el comportamiento de la refrigeración, utilizar perfiles predefinidos o crear nuestras propias curvas y guardar parte de la configuración directamente en la memoria del dispositivo. No es nada revolucionario para quien ya venga de otra refrigeración iCUE LINK, pero funciona bien y evita tener que utilizar varias aplicaciones para controlar diferentes partes del equipo.
También nos gusta que Corsair mantenga CapSwap. Podemos comprar esta versión RGB por 169,90 euros y, si más adelante queremos darle un toque diferente al equipo, sustituir la cubierta del bloque o incluso instalar la nueva pantalla de 5 pulgadas. Eso sí, esta última cuesta otros 89,90 euros, por lo que si sabemos desde el principio que queremos la pantalla probablemente tenga más sentido comprar directamente la TITAN II RX LCD, cuyo precio oficial es de 229,90 euros. No es una refrigeración barata, pero tampoco nos parece un precio descabellado teniendo en cuenta todo lo que incluye.
Por todo ello, hemos decidido darle a esta refrigeración líquida TITAN II RX RGB nuestro galardón de oro, destacando, especialmente, su excelente rendimiento.

