NZXT estrena una nueva familia de cajas con la NZXT S5 RGB, una semitorre que mantiene el diseño limpio y minimalista al que nos tiene acostumbrados la marca, pero que cambia bastante la distribución interior respecto a sus modelos más conocidos. Nosotros ya hemos podido montar nuestro equipo en ella y, antes de entrar en especificaciones y rendimiento, vamos a verla con todo detalle por dentro y por fuera.
La S5 llega en un momento en el que las cajas con grandes superficies de cristal se han convertido prácticamente en el estándar cuando hablamos de equipos gaming. Sin embargo, NZXT ha optado por una solución algo diferente a la habitual: en lugar de recurrir directamente al diseño panorámico de doble cristal que encontramos en muchas cajas actuales, tenemos un gran panel lateral de cristal y un frontal también transparente, pero con la refrigeración principal desplazada hacia uno de los laterales.
El resultado mantiene esa estética tan característica de NZXT, bastante sobria incluso tratándose de una caja RGB, y permite ver prácticamente todo el hardware desde el frontal y desde el lateral.
Características y especificaciones
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Modelo | NZXT S5 RGB |
| Formato | Mid-Tower |
| Materiales | Acero y cristal templado |
| Placas base | ATX / Micro-ATX / Mini-ITX |
| Paneles de cristal | Frontal y lateral izquierdo |
| Longitud máxima GPU | 415 mm |
| Altura máxima disipador CPU | 162 mm |
| Ventiladores máximos | 10 |
| Ventiladores superiores | 3 x 120 mm / 2 x 140 mm |
| Ventiladores laterales | 3 x 120 mm |
| Ventiladores inferiores | 3 x 120 mm (uno inclinado hacia la GPU) |
| Ventilador trasero | 1 x 120 mm |
| Radiador máximo | 360 mm en la parte superior |
| Refrigeración incluida | Ventilador unificado RGB Reverse de 360 mm |
| Iluminación | 5V ARGB |
| USB-C | 1 x USB 3.2 Gen 2x2 |
| USB-A | 2 x USB 3.2 Gen 1 |
| Audio | Jack combinado auriculares/micrófono |
| Colores | Negro / Blanco |
| Garantía | 2 años |
| Precio recomendado | 59,99 euros |
La NZXT S5 RGB es una semitorre compatible con placas base ATX, Micro-ATX y Mini-ITX. NZXT la coloca directamente en su gama de entrada, aunque por construcción y diseño no da precisamente esa impresión: utiliza un chasis de acero y combina dos paneles de cristal templado, uno en el frontal y otro en el lateral izquierdo. La tendremos disponible completamente en negro o en blanco y cuenta con dos años de garantía.
El espacio interior tampoco parece propio de una caja especialmente económica. Podemos instalar tarjetas gráficas de hasta 415 mm de longitud, una cifra suficiente para prácticamente cualquier gráfica actual, mientras que para el disipador del procesador tenemos una altura máxima de 162 mm.
NZXT ha puesto especial atención en la refrigeración. De serie encontramos en el lateral un ventilador unificado de 360 mm, es decir, tres ventiladores dentro de un mismo marco en lugar de tres unidades independientes. Además, utiliza aspas invertidas o reverse, de manera que introduce aire fresco en la caja mientras desde el cristal vemos la cara más limpia de los ventiladores. También cuenta con iluminación ARGB de 5 V.
La caja admite hasta 10 ventiladores. Podemos montar tres de 120 mm o dos de 140 mm en el techo, tres de 120 mm en el lateral derecho, tres de 120 mm en la parte inferior y otro de 120 mm en la trasera. Una de las posiciones inferiores está además inclinada hacia la tarjeta gráfica para dirigir el aire fresco directamente hacia ella.
Para refrigeración líquida podemos instalar un radiador de hasta 360 mm en la parte superior. Es precisamente la configuración que hemos utilizado durante nuestro montaje, dejando el conjunto lateral como entrada de aire y utilizando la parte superior para evacuar el calor a través del radiador. La S5 RGB cuenta además con entrada de malla de acero y filtros antipolvo desmontables.
La conectividad también está bastante bien resuelta. En el frontal encontramos dos USB-A 3.2 Gen 1, un USB-C 3.2 Gen 2×2 y un jack combinado para auriculares y micrófono. El USB-C Gen 2×2 es especialmente interesante en una caja de esta gama, ya que permite alcanzar hasta 20 Gbps siempre que nuestra placa base cuente con el correspondiente conector interno.
También encontramos detalles pensados para hacer más cómodo el montaje, como el lateral que podemos retirar sin herramientas y el sistema interno para ordenar el cableado. Esto último ya lo hemos podido comprobar durante el montaje: podemos esconder buena parte de los cables en la zona trasera y dejar bastante despejada la cámara principal.
Pero probablemente lo que más sorprende de la S5 RGB es el precio. NZXT ha fijado un precio recomendado de 59,99 euros, lo que la coloca claramente como una puerta de entrada a su catálogo. Por ese precio tenemos doble cristal templado, chasis de acero, un conjunto RGB Reverse de 360 mm incluido, espacio para una gráfica de hasta 415 mm y posibilidad de montar hasta diez ventiladores.
NZXT Kraken Plus 360 RGB, la compañera perfecta para esta S5 RGB
Si queremos montar un equipo completamente NZXT, la Kraken Plus 360 RGB es probablemente la compañera más lógica para esta S5 RGB. La torre está preparada para instalar un radiador de 360 mm en el techo y la Kraken encaja precisamente ahí, con un radiador de 401 x 120 x 27 mm y un conjunto F360 RGB Core que integra sus tres ventiladores en un único marco.
Además de encajar perfectamente con la estética de la torre, utiliza la bomba NZXT Turbine, con una velocidad de entre 1200 y 2800 rpm, y cuenta con una pequeña pantalla LCD de 1,54 pulgadas y 240 x 240 píxeles en el bloque. Desde NZXT CAM podemos utilizarla para mostrar temperaturas, imágenes, GIF y otra información del sistema.
El resultado junto a la S5 RGB es especialmente limpio: dejamos el conjunto RGB Reverse de la caja introduciendo aire fresco desde el lateral y colocamos la Kraken Plus 360 RGB arriba, que se encarga de refrigerar el procesador y expulsar el aire caliente. Además, ambos productos comparten ese diseño de ventiladores con marco unificado que reduce bastante el cableado y hace que el montaje final quede mucho más recogido.
En definitiva, si queremos aprovechar al máximo las posibilidades de refrigeración de la S5 RGB y mantener una estética completamente NZXT, la Kraken Plus 360 RGB le viene como anillo al dedo.
Análisis externo
La NZXT S5 RGB viene protegida en una caja de cartón bastante sencilla. NZXT tampoco se ha complicado demasiado aquí: tenemos el logotipo de la compañía en la zona superior, el nombre S5 RGB en una de las esquinas y poco más. En uno de los laterales encontramos las etiquetas de identificación y transporte.
Una vez fuera de su embalaje nos encontramos con una caja que, a primera vista, resulta bastante reconocible como producto de NZXT. Las líneas son muy rectas, no hay elementos decorativos innecesarios y prácticamente todo el protagonismo recae sobre el cristal y las grandes superficies de ventilación.
El lateral principal está ocupado prácticamente por completo por un panel de cristal templado ligeramente tintado. Gracias a él podemos ver todo el interior y, especialmente, los tres ventiladores que NZXT ha colocado en vertical junto al frontal. Incluso apagados llaman bastante la atención por sus aspas blancas/translúcidas sobre el resto de la estructura completamente negra.
El frontal es probablemente una de las partes más curiosas de esta S5. En lugar de colocar aquí una gran rejilla con los ventiladores inmediatamente detrás, NZXT utiliza un frontal de cristal que deja ver el interior de la caja. La entrada principal de aire se desplaza hacia el lateral derecho, justo delante de los tres ventiladores.
Es una solución que permite mantener una estética mucho más limpia sin ahogar la entrada de aire de los ventiladores frontales. Vista desde el lado contrario se aprecia perfectamente la enorme superficie perforada que recorre verticalmente buena parte de la caja y que coincide con la posición de los tres ventiladores.
NZXT tampoco ha querido esconder demasiado los controles y conexiones. Están situados en la parte baja del frontal, algo menos habitual que encontrarlos en el techo. Tenemos un gran botón circular de encendido, dos conexiones USB Type-A, un USB Type-C y el correspondiente conector de audio. A su lado encontramos además un pequeño botón adicional.
La parte superior continúa con el mismo diseño sencillo. Prácticamente toda la superficie está perforada y protegida por una rejilla, de manera que esta zona puede utilizarse para evacuar el aire caliente del interior y, como veremos después, para instalar refrigeración adicional.
El lateral derecho cambia completamente de aspecto. Aquí desaparece el cristal y tenemos un panel metálico completamente negro, aunque aproximadamente una cuarta parte de su superficie está ocupada por una gran rejilla vertical. Es precisamente por aquí por donde toman aire los tres ventiladores que vemos desde el interior.
Un pequeño logotipo de NZXT grabado en la zona inferior es prácticamente el único elemento decorativo que encontramos en este lado.
Si damos la vuelta a la caja encontramos una distribución bastante convencional. Tenemos el hueco para las conexiones de la placa base en la zona superior, la salida de aire junto a él y las ranuras de expansión inmediatamente debajo. La fuente de alimentación se instala en la parte inferior y cuenta con su propia entrada de aire.
En la zona inferior podemos apreciar mejor la construcción de la caja. Las patas elevan suficientemente el chasis para dejar respirar a la fuente de alimentación y NZXT ha colocado un gran filtro antipolvo extraíble. Es un detalle importante porque permite limpiarlo sin desmontar nada del equipo.
El desmontaje exterior es muy sencillo y no requiere herramientas para acceder a los elementos principales. El cristal lateral se libera desde la zona superior y podemos retirarlo completamente, dejando un acceso enorme al interior. Lo mismo ocurre con otros paneles de la caja, algo que agradeceremos bastante durante el montaje.
Análisis interno
Retirado el cristal, podemos ver mucho mejor la peculiar distribución que NZXT ha elegido para esta S5 RGB. El espacio destinado a la placa base queda completamente despejado y los tres ventiladores incluidos se encuentran colocados verticalmente en la zona delantera, pero orientados hacia la entrada lateral de aire que acabamos de ver.
Esto tiene una ventaja bastante evidente: el frontal puede ser de cristal sin bloquear directamente los ventiladores. El aire entra desde el lateral derecho y es impulsado hacia el interior del equipo, mientras que nosotros seguimos viendo los tres ventiladores desde el cristal principal.
La zona inferior queda separada mediante una cubierta que oculta la fuente de alimentación y buena parte del cableado. Esta cubierta también está perforada en varias zonas, evitando crear un compartimento completamente cerrado.
La bandeja de la placa base dispone de varias aberturas alrededor de su perímetro para llevar los cables hacia la zona posterior. Tenemos pasos tanto en la zona superior como junto al lateral de la placa y en la parte inferior, por lo que resulta relativamente sencillo llevar cada conexión hasta donde corresponde sin cruzar cables por mitad del equipo.
También podemos ver con detalle el sistema de ventilación incluido. La S5 RGB que hemos recibido incorpora un ventilador triple en el lateral/frontal, dejando libre la zona superior para ampliar la refrigeración.
Al retirar el panel derecho descubrimos probablemente una de las partes más interesantes de esta S5. NZXT ha prestado bastante atención a la gestión del cableado, y buena parte de esta zona queda cubierta por una gran tapa metálica con el logotipo NZXT perforado.
Alrededor encontramos diferentes puntos para sujetar cables y conducirlos por el recorrido previsto. Los cables que vienen de la propia caja ya están encaminados desde fábrica, algo que nos permite hacernos una idea bastante clara de cómo quiere NZXT que organicemos el resto.
Entre ellos tenemos las conexiones correspondientes al panel frontal, USB, USB-C y audio, además del cableado de los ventiladores y su iluminación. La caja incluye también una pequeña bolsa con tornillería y los accesorios necesarios para realizar el montaje.
Una vez desmontados los paneles, queda un chasis sorprendentemente abierto. Podemos acceder prácticamente desde cualquier ángulo a la placa base, la refrigeración, la fuente o los ventiladores. Esto se nota especialmente cuando llega el momento de montar el equipo.
Montaje de un PC en la NZXT S5 RGB
Para comprobar cómo se trabaja realmente con esta caja, hemos montado un equipo completo en su interior. Con los paneles retirados tenemos muchísimo espacio para trabajar. La placa base entra directamente sobre la bandeja y podemos acceder sin demasiadas dificultades tanto a su parte superior como a los conectores situados en los laterales.
La apertura superior también ayuda bastante. Con el techo despejado resulta mucho más cómodo conectar la alimentación de la CPU o manipular los cables situados en esa zona, que normalmente son algunos de los que más guerra dan una vez tenemos instalado el resto del hardware.
En nuestro montaje hemos utilizado una refrigeración líquida con el radiador colocado en la parte superior. El radiador queda situado sobre la placa base y los tubos pueden bajar directamente hasta el bloque de la CPU sin tener que hacer recorridos extraños por el interior.
Los tres ventiladores que vienen instalados verticalmente quedan encargados de introducir aire fresco directamente hacia los componentes. La tarjeta gráfica se encuentra justo en su trayectoria, mientras que el ventilador trasero y la refrigeración superior permiten expulsar el aire caliente.
Otro aspecto que nos ha gustado es que, incluso con una tarjeta gráfica de gran tamaño instalada, el interior sigue quedando bastante despejado. No tenemos jaulas de discos ni estructuras delante de la GPU que rompan el flujo de aire o compliquen el montaje.
Por detrás, la situación también está bastante bien resuelta. Podemos llevar los cables de alimentación por los huecos correspondientes y aprovechar los diferentes puntos de sujeción para evitar que terminen amontonados. La tapa metálica que vimos anteriormente hace el resto: una vez colocada, esconde buena parte del cableado y permite cerrar el panel sin tener que conseguir una gestión absolutamente perfecta.
Esto último es algo que se agradece especialmente cuando utilizamos una fuente con bastante cableado. Podemos dedicar el esfuerzo a que los cables no interfieran con el flujo de aire y queden correctamente sujetos, sin necesidad de obsesionarnos con que la parte trasera parezca una fotografía promocional.
La fuente se instala en la zona inferior y queda completamente oculta desde el lateral principal. Desde fuera únicamente veremos los componentes que realmente interesa enseñar: placa base, memoria, gráfica, refrigeración y los ventiladores.
Con todo instalado, el resultado es francamente limpio. El cristal frontal amplía visualmente el interior, mientras que el lateral permite ver el equipo completo. Los tres ventiladores verticales se convierten en uno de los elementos visuales más importantes del conjunto y, cuando encendamos su iluminación, tendrán todavía más protagonismo.
Probando la NZXT S5 RGB
Una caja puede ser muy cómoda de montar y quedar espectacular encima de la mesa, pero al final hay una cuestión mucho más importante: que los componentes puedan respirar. En el caso de la NZXT S5 RGB, como hemos visto durante el análisis, la marca ha utilizado una distribución algo diferente a la habitual para combinar el frontal de cristal con una entrada de aire suficientemente generosa.
En lugar de colocar los ventiladores directamente detrás del frontal, los tres ventiladores RGB incluidos de serie están instalados en vertical y toman aire desde la gran rejilla que encontramos en el lateral derecho de la caja. El frontal puede quedar así completamente despejado y mantener el cristal como elemento estético sin poner una pared delante de los ventiladores. Los tres ventiladores introducen una buena cantidad de aire fresco en el interior y, además, lo hacen justo hacia una de las zonas donde más nos interesa: la tarjeta gráfica. El aire atraviesa prácticamente toda la cámara principal antes de terminar saliendo por la zona superior y trasera.
En nuestro montaje hemos aprovechado precisamente la parte superior para colocar el radiador de la refrigeración líquida. De esta forma tenemos una circulación bastante lógica: entra aire fresco desde el lateral, atraviesa la placa base y la tarjeta gráfica y el aire caliente termina saliendo tanto por el radiador superior como por el ventilador trasero.
También ayuda que el interior esté bastante despejado. No tenemos jaulas para discos, soportes ni otros elementos colocados delante de la tarjeta gráfica que puedan entorpecer el paso del aire. La cubierta de la fuente mantiene además todo el cableado apartado de la cámara principal, por lo que, una vez terminado el montaje, queda un recorrido bastante limpio entre la entrada y las salidas de aire. Esto es especialmente interesante en equipos con gráficas grandes y de alto consumo, que son precisamente los que más pueden sufrir dentro de cajas compactas. En nuestro caso no hemos apreciado acumulaciones preocupantes de calor alrededor de la gráfica ni una situación en la que los ventiladores tengan que dispararse continuamente para compensar una mala ventilación de la caja.
Hay otro detalle que nos ha gustado durante el uso y es que NZXT no ha sacrificado por completo la ventilación en favor del cristal. Es algo que hemos visto demasiadas veces en cajas panorámicas: quedan espectaculares una vez montadas, pero obligan a realizar auténticos malabarismos con los ventiladores para conseguir temperaturas razonables. Aquí la enorme entrada lateral proporciona aire directamente a los tres ventiladores incluidos, mientras que tanto el techo como la parte trasera ofrecen una salida muy directa para el aire caliente.
En cuanto al ruido, dependerá bastante de la curva que configuremos para los ventiladores y, evidentemente, del resto del hardware que instalemos. Con una configuración equilibrada, los ventiladores incluidos se mantienen en unos niveles perfectamente razonables durante un uso normal y no hemos encontrado vibraciones ni resonancias especialmente molestas procedentes del chasis. Cuando aumentamos sus revoluciones sí se hacen escuchar, como era de esperar, aunque tampoco es necesario mantenerlos constantemente al máximo para conseguir una buena circulación de aire.
Donde sí tendremos que prestar algo más de atención es en el mantenimiento. La entrada lateral mueve bastante aire y, con él, inevitablemente llegará polvo al interior. La facilidad para retirar los paneles y acceder a las distintas zonas juega aquí a favor de la S5, ya que podemos limpiar el equipo sin tener que desmontar medio ordenador.
Después de utilizarla con nuestro equipo completo, la sensación que nos deja esta distribución es buena. El frontal de cristal podría hacernos pensar inicialmente en una caja donde la estética ha tenido prioridad sobre la refrigeración, pero NZXT ha solucionado el problema desplazando la entrada de aire y los ventiladores hacia el lateral. No estamos ante un frontal mallado tradicional, pero tampoco ante una caja cerrada en la que los ventiladores tengan que luchar para conseguir aire fresco.
Conclusión: ¿merece la pena?
La NZXT S5 RGB nos ha dejado buenas sensaciones después de montar nuestro equipo en ella. Es una caja relativamente compacta, muy sencilla de trabajar y que mantiene ese diseño limpio que lleva años caracterizando a NZXT, aunque esta vez la marca se ha atrevido a cambiar algunas cosas para darle algo más de personalidad.
El frontal de cristal es probablemente lo primero que llama la atención, pero nos parece más interesante la solución que hay detrás. En lugar de sacrificar la entrada de aire para conseguir una caja más vistosa, NZXT ha desplazado los tres ventiladores hacia el lateral y ha abierto una gran superficie de ventilación justo delante de ellos. De esta forma tenemos el aspecto de una caja con mucho cristal sin renunciar a que entre una buena cantidad de aire fresco.
También nos ha gustado mucho trabajar en su interior. Los paneles se desmontan fácilmente, tenemos buen acceso a prácticamente todos los componentes y hay espacio suficiente para organizar el cableado sin tener que pelear constantemente con la caja. La cubierta trasera para esconder los cables es uno de esos detalles que parecen secundarios hasta que terminamos el montaje y vemos lo sencillo que resulta dejarlo todo recogido.
Sin embargo, no todo es perfecto. El uso de cristal implica inevitablemente más huellas y obliga a prestar algo más de atención a la limpieza. También echamos de menos algún detalle adicional en la gestión trasera del cableado y, aunque el sistema empleado funciona bien, aquellos que busquen exclusivamente el máximo flujo de aire probablemente seguirán prefiriendo una caja con frontal completamente mallado.
Aun así, la S5 RGB consigue un equilibrio bastante bueno entre estética, refrigeración y facilidad de montaje. No pretende ser una enorme caja para montar configuraciones extremas, sino una semitorre bastante más manejable en la que podemos instalar un PC gaming potente sin terminar con un monstruo ocupando media mesa.
Por todo ello, hemos decidido darle a esta NZXT S5 RGB nuestro galardón de oro, destacando, sobre todo, su calidad-precio.

