Comparativa SSD SATA vs NVMe, ¿qué merece la pena para gaming?

Comparativa SSD SATA vs NVMe, ¿qué merece la pena para gaming?

Rodrigo Alonso

A la hora de elegir un SSD para nuestro sistema, y más por cómo están los precios ahora, podría entrarnos la eterna duda: ¿comprar un SSD SATA 3 o un PCIe NVMe? Desde luego estos últimos son más rápidos, pero también mucho más caros. En el caso de que estén destinados para un PC gaming, ¿qué merece más la pena, rendimiento o capacidad? En este artículo vamos a hacer una comparativa para poder juzgar esto en perspectiva y así determinar cuál es la mejor opción.

No cabe duda de que si sometiéramos un SSD SATA 3 y uno PCIe NVMe a pruebas sintéticas de rendimiento, el SSD NVMe sería el claro ganador, ya que desde hace ya bastante tiempo los SSD SATA 3 llegaron al límite de rendimiento que ofrece la interfaz SATA 3. A cuenta de ello, hoy en día podemos comprar SSDs con esta interfaz con capacidades de 1 y 2 TB a precios relativamente asequibles, mientras que los rapidísimos SSD NVMe siguen siendo bastante caros, y a igualdad de precio tendremos que prescindir de capacidad.

En esta comparativa vamos a tratar de discernir, por lo tanto, qué merece más la pena para un PC orientado al gaming en términos más reales que en benchmarks, es decir, en cuanto a tiempos de carga, velocidad de gestión de archivos, rendimiento en juegos, etc. Ten en cuenta no obstante que en esta comparativa vamos a utilizar unos SSDs específicos que tienen un rendimiento concreto, así que éste podrá variar en mayor o menor medida dependiendo de qué SSD tengas tú.

Los SSD de la comparativa

Para esta comparativa vamos a utilizar uno de los SSD SATA 3 de mejor rendimiento del mercado: un Corsair Neutron XTi de 480 GB cuyas velocidades teóricas son de 560 MB/s de lectura y 540 MB/s de escritura.

La contrapartida en SSD PCIe NVMe será un Transcend SSD 220S de 1 TB, uno de los dispositivos de esta categoría que mejor relación prestaciones / precio ofrece en el mercado, y cuyas velocidades teóricas son de 3500 MB/s de lectura y 2800 MB/s de escritura.

En cuanto a características teóricas, no cabe duda de que la contienda está bastante desigualada en favor del SSD NVMe pero, ¿qué pasará en situaciones reales de funcionamiento? Vamos a verlo.

SSD SATA vs NVMe, comparativa de rendimiento

Arranque de Windows

Comenzamos las pruebas con el sistema operativo Windows 10 instalado en uno y otro. La instalación incluye algunos programas al inicio, como los controladores de la tarjeta gráfica o el software del teclado y el ratón. Contabilizamos desde que pulsamos el botón de encendido hasta que aparece el escritorio y podemos comenzar a usar el equipo.

El arranque es 8 segundos más rápido con el SSD NVMe que con el SATA 3, un tiempo valioso pero que tampoco es una enorme diferencia como podría ser si lo comparáramos con un disco duro mecánico, cuyo tiempo de arranque supera el minuto.

Copia de archivos

Para esta prueba, lo que hemos hecho ha sido utilizar un tercer SSD PCIe NVMe para asegurar la máxima velocidad de lectura. Con ese SSD de origen, hemos movido un archivo falso de 30 GB hasta ambos SSD manualmente para ver el tiempo que tarda.

Aquí sí que hay una enorme diferencia, y es que el SSD NVMe nos ofrece el triple de rendimiento, es decir, ha tardado un tercio del tiempo que el SSD SATA 3. Claro que estamos hablando de un único archivo muy grande, pues cuando hablamos de muchos archivos más pequeños entonces la diferencia no es tanta.

Carga de juegos

En este caso probamos lo que tarda el juego en cargar una partida guardada, estando instalado en uno u otro SSD. Se contabiliza el tiempo no al entrar en el juego, sino en el tiempo que tarda desde que le damos a cargar partida hasta que ésta carga y podemos comenzar a jugar. Esta prueba es importante porque también influye, lógicamente, en las pantallas de carga, pero debéis tener en cuenta que una vez cargada la partida el rendimiento del SSD no influye apenas en nada, salvo en las pantallas de carga.

Esencialmente el SSD NVMe vuelve a mostrarse más rápido que el SATA pero, realmente, la mayor diferencia es de poco más de un segundo, en ningún caso llega a dos segundos, por lo que en realidad la diferencia aquí es nimia.

Entonces, ¿qué merece más la pena?

Realmente, al precio al que están ahora mismo los SSD donde podemos encontrar modelos de alta gama SATA 3 de 1 TB por unos 100 euros, y dada la poca diferencia de rendimiento en situaciones cotidianas, ahora mismo merece más la pena un SSD SATA 3 con respecto a uno NVMe. Claro que hay que tener en cuenta que tienen evidentes diferencias de rendimiento, así que si esos segundos de diferencia para ti suponen una gran ventaja, entonces tu opción debería ser un SSD NVMe.

De todos modos, también hay que tener en cuenta que según pase el tiempo el precio de estos dispositivos se irá abaratando según vayan saliendo modelos de mayores capacidades, si bien es cierto que finalmente los SSD SATA terminarán con precios por los suelos si es que quieren mantener su sitio en el mercado, así que volveremos a tener el mismo dilema: a igualdad de precio, ¿más capacidad o más rendimiento? Dependerá de lo que tú quieras, pero aquí tienes nuestras pruebas comparativas para dilucidarlo.