La idea de meter una enorme cantidad de almacenamiento en una simple ranura M.2 ha sido la fantasía más grande para casi cualquier usuario. Pero esa posibilidad se está acercando peligrosamente a la realidad. Pero con un acompañamiento bastante frustrante para la inmensa mayoría de nuestros bolsillos. Hablamos del SSD Exascend PE4 de 16 TB.
Concretamente, un SSD en formato M.2 2280 que ha aparecido listado por la friolera de 15.935 dólares. Una cifra, por ser suave, «excesiva», que lo convierte prácticamente en una demostración técnica, y no en un producto para los consumidores normales. Sin embargo, si nos centramos en su rendimiento, el avance es real. Permite concentrar 16 TB de almacenamiento NVMe PCIe 4.0 en una sola unidad, sin tener que recurrir a más unidades en paralelo.
El problema, cómo no, es que tiene un coste desorbitado. Aun así, el producto supone un paso importante para el mercado: la capacidad ya está llegando donde muchos usuarios habíamos soñado. Pero todavía estamos muy lejos de ver algo parecido en nuestra torre. Es decir, que sí puedes tener 16 TB en un solo M.2, pero tendrás que renunciar a comprarte un coche nuevo.
16 TB en menos espacio que nunca
La unidad de la que hablamos es un Exascend PE4 de 16 TB, un SSD NVMe con formato M.2 2280 e interfaz PCIe 4.0. Esa es su principal ficha técnica. Como puedes ver, su gran atractivo lo encontramos en una «densidad de almacenamiento» gigantesca para un espacio tan pequeño como una unidad SSD. Una opción que acabaría con los problemas de almacenamiento de cualquiera de nuestro PC de un plumazo. Ese es el verdadero valor de este producto. La realidad es que esa capacidad lleva tiempo existiendo en otras categorías de SSD (principalmente, los destinados a empresas). Pero que «quepa» en nuestro PC con una sola tarjeta es hablar de otra cosa.
En cuanto a especificaciones, este SSD alcanza hasta 3.270 MB/s en lectura secuencial y hasta 2.980 MB/s en escritura, por lo que ni siquiera copa lo que la interfaz PCIe 4.0 es capaz de ofrecer. Usa una memoria TLC 3D NAND y mantiene un consumo en reposo por debajo de 1,3 W. mientras que con carga puede llegar a 7,2 W. Como puedes ver, no son cifras punteras en velocidad para lo que uno puede imaginarse por ese precio. Pero la prioridad no parece ser batir récords, sino combinar su alta capacidad con una eficiencia más que razonable. En cuanto a su vida útil, se estima en unas 2 millones de horas MTBF. A lo que acompaña una garantía de cinco años.
No es un SSD para gaming
La parte más estrambótica de la noticia no son sus especificaciones en particular, sino su precio: los 15.935 dólares que cuesta lo convierten en un producto totalmente fuera de rango para el mercado de usuarios normales. Incluso dentro de la gama más top, sus cifras lo colocan en una escala donde ya no compite con otros SSD dedicados al consumo. Como puede ser:
De hecho, más allá de su capacidad, no estamos ante una unidad especialmente potente en cuanto a rendimiento. Sus velocidades están bastante lejos de lo mejor que puede ofrecernos hoy un SSD PCIe 5.0 al que tenemos acceso. Pero esa comparación puede ser algo injusta, porque lo que ofrece el SSD no es una velocidad máxima, sino olvidarnos prácticamente de la capacidad máxima de nuestro PC en un formato M.2.
Aun así, la existencia de este modelo nos da una pista clarísima de hacia donde vamos en cuanto al almacenamiento SSD. La capacidad sigue subiendo a grandes revoluciones, y el mercado no hace sino empujar innovaciones que con el tiempo serán viables para nuestros bolsillos. Lo que hoy cuesta casi 16.000 dólares, dentro de unos años llegará a normalizarse económicamente.
