A la hora de montar un PC, lo primero que debemos hacer es analizar cuáles son las prestaciones que nos ofrece tanto la CPU como la GPU para encontrar el equilibro perfecto que nos permita sacarle el máximo partido. Si no lo hacemos, es como si le ponemos el motor de un F1 a una carretilla.
Esto es exactamente lo que ocurre cuando, por ejemplo, utilizamos una NVIDA RTX 5090 en combinación con un monitor que tan solo es capaz de mostrar 60 Hz. Esta combinación genera el efecto contrario al cuello de botella, al vernos limitados a la tasa de refresco del monitor.
Utilizar esta combinación, no tiene ningún sentido y genera una serie de problemas que os detallamos a continuación teniendo siempre en cuenta que, es el monitor quien estable el límite máximo de FPS que es capaz de mostrar.
Elegir un monitor acorde a las capacidades de la gráfica
Quizá hemos puesto un ejemplo demasiado externo, pero es la mejor forma de conocer cuáles son los problemas a los que enfrentamos al combinar una gráfica de gama alta con un monitor de ofimática o con una tasa de refresco baja.
- Input Lag. Aunque la gráfica sea capaz de renderizar un frame 2 milisegundos, el monitor solo se actualiza cada 16.6 ms, por lo que estamos jugando una elevada latencia debido a que el monitor no es capaz de procesar toda la información que genera la gráfica. Esto repercute en una respuesta del teclado y ratón o mando más lenta y que la imagen se vea borrosa especialmente en movimientos rápidos.
- Tearing. Al no ser capaz de procesador la información que envía la gráfica a la vez que la genera, si desactivamos el V-Sync (lo que se recomienda hacer en los juegos competitivos), veremos la imagen rota tal y como podemos ver en la siguiente imagen. Si lo activamos, estaremos limitando el rendimiento de la gráfica. En ambos casos, ninguna de las opciones es válida.
La diferencia entre jugar a 60 FPS, la tasa de refresco ideal para jugar a juegos de aventura y 144 FPS, la recomendada como mínimo para juegos competitivos multijugador es abisman. Utilizar una gráfica capaz de generar un mayor número de FPS en un monitor con una tasa de refresco para lo único que sirve, en videojuegos, es para desperdiciar su rendimiento y haber tirado mucho dinero a la basura.
¿Cuándo si tiene sentido esta combinación?
Como hemos indicado en el párrafo anterior, la peor combinación que podemos utilizar para jugar es utilizar una NVIDIA RTX 5090 con un monitor de 60 Hz siempre y cuando no utilicemos un monitor con resolución 5K o 6K renderizando la imagen desde una resolución inferior a través de DLSS o incluso de forma nativa teniendo en cuenta que el límite máximo de FPS que vamos a lograr nunca será superior a 60.
En otros ámbitos como la edición de vídeo profesional es una combinación perfecta en combinación con un monitor 5K o 6K (como la gama ProArt de ASUS) donde la fluidez es completamente secundaria y donde lo importante es la fidelidad de color.
