¿De verdad necesitas un monitor de 360 Hz? Esto es lo que debes saber

¿De verdad necesitas un monitor de 360 Hz? Esto es lo que debes saber

Rodrigo Alonso

Cuando hablamos de frecuencia de refresco en monitores, todos estaremos de acuerdo que lo estándar o más utilizado a día de hoy siguen siendo los 60 Hz, pero en el ecosistema gaming los monitores de 144 Hz y más cada vez son más frecuentes. Los avances en la tecnología han hecho que en los últimos tiempos hayan aparecido monitores de hasta 360 Hz en el mercado pero, ¿merece la pena actualizar a un monitor de 360 Hz? ¿Es realmente lo que necesitas o te valdría con uno de 144 Hz?

Todos conocemos los beneficios que un monitor con alta frecuencia de refresco puede proporcionar, y ya no solo a nivel de gaming sino incluso cuando utilizas el equipo para otros menesteres, principalmente porque todo se ve más fluido y dota a la experiencia de usuario de una sensación de suavidad que los monitores normales de 60 Hz no pueden proporcionar. Ahora bien, un monitor de 360 Hz puede resultar un poco excesivo incluso para gaming, ¿verdad? Veámoslo.

Frecuencia de refresco y framerate en el monitor

Hemos explicado qué es la frecuencia de refresco en profundidad con anterioridad, pero vamos a ponernos en antecedentes antes de proceder a valorar si merece o no la pena un monitor de 360 Hz; la frecuencia de refresco o de actualización se refiere a la cantidad de veces que un monitor «se actualiza» con una nueva imagen en cada segundo. Esta frecuencia de actualización está estrechamente relacionada con la velocidad de fotogramas (FPS), pero las dos obviamente no son lo mismo.

Frecuencia de refresco

Por ejemplo, puedes ejecutar un juego a 100 FPS en un monitor de 60 Hz, pero en realidad no estarás viendo literalmente los beneficios de tener 100 FPS porque tu monitor no da más de sí. Esto se debe a que su frecuencia de actualización determina la velocidad máxima de fotogramas que el monitor puede mostrar realmente, así que si tienes un monitor de 60 Hz no importa si ejecutas el juego a 60, 100 o 200 FPS, verás el mismo resultado.

Además, ejecutar juegos a una velocidad de fotogramas por segundo superior a la que puede admitir el monitor provocará un fenómeno conocido como Tearing, lo cual es perjudicial para la experiencia de juego. El Tearing se produce porque la frecuencia de fotogramas que saca la GPU y la que muestra el monitor no están sincronizadas, produciendo que la imagen se «parta» en algunos frames.

Cómo la frecuencia de refresco impacta a la experiencia de juego

¿Una frecuencia de actualización y una velocidad de fotogramas más elevadas te hacen mejor en los juegos? La respuesta es que sí y no. En última instancia, tu habilidad y práctica serán las que determinen los resultados, especialmente en títulos competitivos de eSports. Sin embargo, una baja velocidad de imágenes por segundo será una desventaja, especialmente si tienes problemas para mantener 60 FPS estables.

La vida real no se percibe en fotogramas individuales como lo son las películas o los juegos, pero si así fuera, podrías imaginarla como una velocidad de fotogramas prácticamente ilimitada (no lo es, pero a efectos prácticos, casi). El único limitante de tu capacidad para reaccionar a los estímulos externos en la vida real es tu propia coordinación mano-ojo (lo que conocemos como reflejos).

Sin embargo, en los monitores la historia es diferente, e incluso un monitor de 144 Hz está muy lejos del movimiento real. La forma más sencilla de explicar la diferencia entre dos jugadores iguales con diferentes monitores es que el que tiene la frecuencia de refresco más elevada está viendo las actualizaciones del juego más rápidamente que el otro jugador: la información le llega antes.

Especialmente en los juegos de acción de alto octanaje, esto puede llegar a marcar la diferencia. El conocido fabricante NVIDIA realizó un estudio al respecto, mostrando una mejora tangible en el rendimiento del jugador en títulos de tipo Battle Royale con frecuencias de refresco más elevadas. Ahora bien, ten en cuenta que a NVIDIA le interesa vender monitores con altas frecuencias de refresco, así que la veracidad de estos datos está un poco en entredicho.

Estudio NVIDIA monitor 360 Hz

Si quieres probar cómo se ven diferentes frecuencias de refresco en tu propio monitor, te recomendamos acceder al famoso UFO Test gratuito, si bien siempre estarás limitado por la frecuencia de refresco máxima de tu monitor, tenlo en cuenta.

Entonces, ¿merece la pena invertir en un monitor de 360 Hz?

Si buscas tener una experiencia de juego competitiva sin compromisos (especialmente a nivel profesional), entonces sí que lo necesitas. Pero para el jugador y consumidor promedio, el mayor beneficio que verás para actualizar tu monitor es pasar de 60 a 144 Hz; un monitor de 240 Hz y 360 Hz ofrece mayores beneficios, pero estos son en última estancia marginales en comparación con el salto de 60 a 144 Hz, que es donde más se nota, y además tienen una diferencia de precio bastante sustancial y es como para pensárselo bien si merece o no la pena invertir.

Además, debes tener en cuenta un factor crucial al respecto de la frecuencia de refresco de los monitores: si tu hardware no es capaz de generar los FPS necesarios, no estarás ganando nada. Por ejemplo, imagina que tienes un monitor de 360 Hz pero que tu tarjeta gráfica no es capaz de dar más de 100 FPS en un juego determinado, así que no estarías obteniendo mayores beneficios de los que tendrías con un monitor de 100 Hz. Además, otra cosa que debes tener en cuenta si pretendes utilizar tu monitor con consolas es que éstas no son capaces de sobrepasar los 120 Hz en ningún caso.