Cuando, en la década de los 70 y 80 comenzó a consolidarse la cultura pop con las primeras superproducciones de cine, pocos anticipaban que la industria de la gran pantalla y los videojuegos iban a hermanarse de manera tan estrecha. De hecho, sus primeros pinitos llegaron a finales de los 90 y 2000 con gran escepticismo y resultados mediocres. Algo que ha cambiado ostensiblemente a mediados de la década de 2020.
La llegada de nuevas tecnologías de producción y el profundo respeto por el material original de los videojuegos ha dado un brusco giro de guion a esta situación. Hoy en día, las grandes plataformas de streaming y los estudios de Hollywood compiten por los derechos de franquicias millonarias. Y casi todas entienden que la fidelidad narrativa es un gancho que poca gente puede pasar por alto.
Una sinergia entre píxeles y celuloide que ha convertido que, por ejemplo, veamos a Joel y Ellie en HBO Max, o al propio Splinter Cell en Netflix. Por lo que vamos a hacer un recopilatorio de los mejores videojuegos que dieron el salto desde la consola al cine y la televisión, y que lo bordan en ambos escenarios.
De la consola a las salas de cine
El cine ha sido el primer gran escaparate para los videojuegos. Y lo ha hecho con un increíble esfuerzo de fondo: adaptar 20-30-40-50-60 horas de duración a solo 120 minutos. Uno de los ejemplos más recientes que transpira fidelidad y pasión por los videojuegos fue el éxito de Super Mario Bros: La película. Un rotundo éxito en taquilla que logró reflejar la estética colorida de Nintendo y con la que muchos espectadores salieron satisfechos de las salas.
Siguiendo la estela de la fidelidad a la obra original, Sonic: La Película demostró que escuchar a la comunidad puede salvar una producción. Antes de que la peli saliese en los cines, la productora transformó la apariencia del erizo tal y como los jugadores deseaban. Y convirtieron al erizo azul en una nueva estrella del cine.
En un tono más alejado de la animación, Tomb Raider (la versión de 2018, con Alicia Vikander) logró capturar la esencia de la supervivencia y la arqueología de Lara Croft. Y por su parte, Detective Pikachu se convirtió en un éxito sin precedentes en Japón, donde nuestro querido ratón eléctrico tomó el papel de Sherlock Holmes, aunque algo más caricaturesco.
Por último, Mortal Kombat, estrenada en 2021, recuperó la brutalidad y los movimientos más icónicos de la lucha. Y puso al servicio de los fans sus «fatalities» favoritos en la gran pantalla. Ejemplos de títulos que demuestran que cuando se respeta la identidad y el tono, el cine es la expansión perfecta de los videojuegos.
Videojuegos que lo han bordado en la pequeña pantalla
Si el cine es el espectáculo de masas, las series de TV se han convertido en un espacio donde los videojuegos se expanden todavía de manera más profunda. Y el mejor ejemplo de todos los posibles es la adaptación de The Last Of Us de HBO Max. Una serie que logra una transición emocional que muchos consideraban imposible. Estelar Pedro Pascal a los mandos, acompañado de una Ellie y sus conflictos emocionales representados a la perfección.
Y ahora es momento de meterse en el terreno de la animación. Con el vértigo de presentar a Arcane, la sobresaliente recreación del universo de League of Legends que alberga una tragedia épica como pocas. Su estilo de animación ha sido tan innovador como brutal, con personajes profundos que superan a cientos de miles de producciones actuales. La joya más brillante del panorama de la animación, que tienes disponible en Netflix al completo. Un 10 sobre 10.
Por su parte, CD Projekt Red también dejó su pequeña impronta en Netflix. Cyberpunk: Edgerunners funcionó no solo como una excelente pieza de animación, sino como la redención perfecta para el universo de Night City. Aportando una capa emocional a modo de spin-off del juego que resonó enormemente entre los jugadores.
La fantasía oscura también ha conseguido encontrar su hueco con Castlevania, que rescató la estética gótica de Konami con una narrativa madura, violenta y sumamente elegante. Y como el ejemplo más reciente y actual, la llegada de Splinter Cell: Deathwatch a la animación ha permitido que los fans del sigilo y la intriga vean de nuevo a Sam Fisher en sus misiones. Ofreciendo una perspectiva táctica que el cine de acción pocas veces alcanza.
