La administración del presidente estadounidense Donald Trump ha intensificado su vigilancia y control sobre las inversiones tecnológicas extranjeras. Y como no podía ser de otro modo, basándonos en su «modus operandi», esta vez ha puesto el foco sobre el gigante chino Tencent.
Según el archiconocido periódico Financial Times, la administración Trump está debatiendo seriamente si obligar a la tecnológica china a vender sus participaciones en empresas como Epic Games, Riot Games y Supercell. Creadoras de Fortnite, League of Legends y Clash of Clans, respectivamente.
Una medida que se enmarca en una «revisión de seguridad nacional» llevada a cabo por el Comité de Inversión Extranjera de los Estados Unidos (CFIUS). El cual busca mitigar posibles riesgos relacionados con la «privacidad de datos» de millones de ciudadanos americanos.
Una discusión que ahora es más que urgente ante la proximidad de una cumbre bilateral entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en el mes de abril. Pero no hay que negar el elefante en la habitación: la salida forzada de Tencent de estas compañías supondría un terremoto financiero en el sector, alterando la estructura de algunos de los estudios más importantes del mundo. Y, cómo no, un nuevo capítulo en las tensiones comerciales entre ambas potencias.
Seguridad nacional y protección de datos
El principal argumento que han esgrimido los asesores de Trump es la enorme cantidad de datos personales que los videojuegos recopilan de sus usuarios. Tencent es una empresa con sede en China, por lo que existe la «preocupación» de que el gobierno de Pekín pueda acceder a información sensible de los ciudadanos estadounidenses a través de estas plataformas digitales. El CFIUS lleva años analizando estas acciones, pero es bajo la actual administración de Trump donde el proceso parece haber alcanzado una mayor importancia.
No se trata solo de una cuestión económica, sino de blindar la infraestructura digital del país frente a influencias externas en el mundo de los videojuegos, que es un pilar de la interacción social a nivel mundial. Una postura que refleja la «tolerancia cero» hacia cualquier vínculo que pueda comprometer la soberanía digital de Estados Unidos. Sin embargo, sabiendo la situación global actual, muchos expertos ya sospechan que estamos ante una estrategia más «trumpista» por dejar fuera de juego a su mayor rival mundial en el mercado digital que más dinero mueve en el mundo.
Impacto en Epic Games, Riot Games y Supercell
De llevarse a cabo esta orden de venta obligatoria, el impacto sobre la industria del videojuego sería inminente y profundo. De hecho, Tencent posee un 40% de las acciones de Epic Games, por lo que obligaría a reestructurar toda la arquitectura financiera de la compañía y supondría un enorme impacto sobre sus intereses económicos. Y de la misma manera, Riot Games o Supercell son propiedad total de Tencent. Por lo que podríamos estar ante un varapalo económico sin precedentes ni paliativos para dichas empresas.
| Empresa | Participación | Juegos Notables | Año de Adquisición/Inversión |
|---|---|---|---|
| Epic Games | 40% | Fortnite, Unreal Engine | 2012 |
| Riot Games | 100% | League of Legends, Valorant | 2015 (completa) |
| Supercell | 84,3% | Clash of Clans, Clash Royale | 2016 |
A día de hoy, el mundo del desarrollo de videojuegos también se podría ver afectado por la pérdida de sinergias tecnológicas y de distribución que Tencent aporta al mercado asiático. Precisamente, el más lucrativo para los juegos como servicio. Los analistas advierten que esta incertidumbre puede suponer un parón en la innovación dentro de los estudios afectados mientras se resuelve todo el entramado legal y financiero. Todo por una desvinculación forzosa por motivos políticos.
A pesar de los riesgos, la administración de Trump parece decidida a priorizar la «seguridad nacional». Un paso más que, de hacerse realidad, enviaría una señal inequívoca al resto de empresas de que las reglas de juego en el mercado norteamericano bajo el mandato de Trump siguen volando por los aires.
