Tras la caída de los servidores de Xbox, muchos jugadores se preguntaban de qué sirve tener un juego en físico si, de todas formas, no pueden jugar igual si la conexión (sea por la parte que sea) no está disponible, algo que ha reabierto el debate de los juegos en disco.
Y es que sí, tener un juego personalmente permite dejárselo a un amigo, venderlo, o coleccionarlo, pero de nada servirá si Xbox no funciona, ya que la mayoría de ellos necesitan que los servidores estén disponibles, por lo que no depende de nosotros que todo vaya bien, aunque paguemos.
Si los servidores no funcionan, los juegos tampoco
Lo sucedido con Xbox vuelve a dejar claro lo que muchos jugadores llevan tiempo quejándose. También si tienes el juego en disco y lo has comprado, en la mayoría de los casos tampoco puedes jugar si fallan los servidores. Y ahí es cuando muchos se preguntan qué sentido tiene seguir comprando juegos físicos.
Es cierto que el formato físico aún tiene sus ventajas. Puedes dejárselo a un amigo, venderlo cuando lo acabes o simplemente dejarlo en la estantería si te gusta tenerlos. Pero cada vez es menor esa sensación de que el juego es realmente tuyo. Antes metías el disco en la consola y jugabas. Ahora, muy a menudo, el disco es casi una llave que le dice a la consola que tienes permiso para jugar el juego.
En la caída de Xbox muchos usuarios se encontraron con el error 0x87e107df que impedía verificar la licencia de algunos títulos. El caso es que, a pesar de tener el disco metido en la consola, el juego no empezaba. No era problema del jugador, ni de su consola, ni siquiera de su conexión a Internet en algunos casos. Pues bien, los servidores de Microsoft dejaban de responder y se bloqueaba todo.
Hay que decir también que esto no sucede con todos los juegos. Hay juegos que, una vez que los descargas e instalas y que ya han comprobado que dispones de la licencia necesaria para poder jugarlos, puedes jugar sin estar conectado a Internet. También influye que tengas esa consola configurada como la principal de tu cuenta. Pero cada vez hay más casos en los que dependes de una comprobación online, aunque el juego sea totalmente para un jugador.
En el fondo, el debate siempre acaba en el mismo punto: ¿estamos comprando un juego o simplemente una licencia para usarlo mientras todo funcione? Porque si un producto físico deja de servir en el momento en el que se caen unos servidores, es normal que muchos jugadores sientan que han perdido parte de lo que antes significaba comprar un juego en formato físico. Antiguamente, con consolas como la PS2, esto no era así, y cuando tenías tu disco, tenías tu juego para siempre, o al menos hasta que el disco no podía más de tan rayado y usado que estaba, pero ahora, si la empresa que lleva la consola no quiere que juegues, no podrás.
Y probablemente no sea la última vez que pase. Con cada caída de servicios online se vuelve a recordar que, por mucho que tengas una caja y un disco en casa, la última palabra sigue estando en unos servidores que no controlas.
