Steam está a punto de lanzar una de las funciones más útiles para todo jugador de PC. Concretamente, nos «chivará» cómo funcionará un juego en nuestro PC antes de que lo descarguemos. Valve está trabajando en una herramienta capaz de estimar los FPS que podría ofrecer un juego con nuestra configuración de hardware.
Para ello, utilizará como referencia la configuración de los usuarios y los datos que obtenga de otros jugadores con un hardware similar. Una propuesta de lo más útil, y que va un paso más allá de los conocidos requisitos mínimos y recomendados. Es cierto que estos requisitos son útiles, pero solo como orientación general, por lo que no nos dice cómo será la experiencia final.
Con este nuevo sistema, el usuario podrá hacerse una idea más acertada del rendimiento del juego antes de gastar cualquier dinero. Las pistas que se han descubierto de este nuevo añadido encajan con la recopilación de datos de fotogramas por segundo que Valve ya ha comenzado a probar en la beta del cliente. Que tuvo lugar primeramente en los dispositivos con SteamOS. Aún no hay una confirmación general de lanzamiento, pero se estima que llegue en un periodo de tiempo breve.
La función que cambia cómo compramos en Steam
La idea en la que está trabajando Valve es muy simple de entender, pero más potente aún para los usuarios: mostrar una estimación de FPS antes de que compremos un juego. En vez de depender solo de los requisitos mínimos o recomendados, Steam se apoyará en datos reales obtenidos de otros jugadores con configuraciones parecidas a las de nuestro PC. Así podremos obtener datos fehacientes de cómo un juego rendirá con nuestra tarjeta gráfica. Es una diferencia importante, porque una ficha técnica nos puede decir que un juego «funciona» en nuestro PC. Pero no nos dice en ningún momento si lo hará a 30 FPS, si sufriremos tirones o si podría moverse fácilmente a 60 FPS o más.
Según la información publicada tras los hallazgos en el cliente de Steam y en SteamDB, esta herramienta puede ofrecer gráficos o valores aproximados usando una relación muy simple: el hardware de nuestro dispositivo y el rendimiento observado en equipos similares. Por lo tanto, esto convierte la tienda en un sitio mucho más transparente, especialmente para los usuarios que no siguen ningún análisis técnico ni comparativas de rendimiento cuando compran un juego nuevo.
De hecho, esta función encaja con otra novedad que Valve ya mueve en su beta: la recopilación opcional de datos anónimos de framerate. La compañía explicó en sus notas que esta recogida de datos se está centrando en dispositivos con SteamOS. Por lo que estaríamos ante un primer terreno de pruebas relacionado con Steam Deck, pero también para la compatibilidad de los juegos dentro de la plataforma.
| Factor | Impacto en FPS | ¿Considerado por Valve? |
|---|---|---|
| GPU (Tarjeta gráfica) | Crítico - Determina capacidad de procesamiento gráfico | Sí - Identificación de modelo y VRAM |
| CPU (Procesador) | Crítico - Afecta física, IA y lógica del juego | Sí - Monitoreo de uso |
| Memoria RAM | Alto - Insuficiente causa stuttering | Sí - Monitoreo en tiempo real |
| Resolución | Alto - 4K vs 1080p: diferencia 40-60% | Parcial - Variable implícita |
| Drivers | Alto - Versiones antiguas reducen rendimiento | No explícitamente |
| Procesos en segundo plano | Medio - Consumo de recursos paralelo | No monitoreado actualmente |
Más útil que los requisitos mínimos
Si Valve logra ejecutar este sistema de manera exitosa, Steam puede resolver de un plumazo una de las grandes dudas de la compra de juegos digitales: saber si el título funcionará bien antes de que lo paguemos. De hecho, para la mayoría de usuarios, comprar o no comprar un juego no solo depende de si un PC es capaz de arrancarlo, sino si es capaz de mantener un rendimiento estable y con una buena calidad gráfica. Esta herramienta se encargará de reducir cualquier incertidumbre y, de hecho, disminuirá también las devoluciones que tengan que ver con un mal rendimiento de los juegos.
No obstante, por eso precisamente Valve tiene desde hace mucho un sistema de devoluciones que permite devolver cualquier juego comprado, sin hacer preguntas, siempre y cuando hayas jugado menos de 2 horas, más que de sobra para saber si el juego funciona bien en tu PC o no.
Aun así, hay que tener en cuenta que los FPS pueden variar mucho dependiendo de la resolución elegida, los ajustes gráficos, el procesador, la gráfica, la memoria disponible e incluso la parte del juego que se utilice como referencia. Por ello, aunque la propuesta es prometedora, Valve tendrá que explicar de manera muy fina cómo calcula esas estimaciones y si son totalmente realistas.
