La compatibilidad con versiones anteriores siempre es un tema importante en todas las consolas, y ahora ha vuelto a cobrar especial relevancia por un avance inesperado: por primera vez, un juego original de PlayStation 3 se ha podido ejecutar de forma nativa en PlayStation 5 sin depender de streaming en la nube. ¿La parte mala? Que depende de un emulador desarrollado por terceros.
Este hito ha sido posible con Cloudberry Kingdom, un título de plataformas lanzado inicialmente en 2013 para PC, Xbox 360, Wii U y PS3, que ahora se puede jugar en PS5 mediante un emulador creado por la empresa RedoApps. La parte buena de esto es que en cierto modo se abre la puerta a un futuro en el que puedan llegar muchos juegos retro a la consola de Sony.
La puerta a los juegos de PS3 en PS5 ya está abierta
El emulador en cuestión se llama RedoEngine, y ha sido creado por RedoApps, un estudio independiente que ha dedicado los últimos años a desarrollar una suite de emulación completa para consolas PlayStation (por ahora, PS1, PS2 y PS3). A diferencia de proyectos como RPCS3, RedoEngine ha sido desarrollado con un enfoque comercial, lo que de entrada significa que son los desarrolladores los que deberán comprar la licencia para poder «lanzar» sus juegos en PS5, si bien es cierto que también cabe la posibilidad de que en algún momento lo lancen para todos los usuarios, de manera que puedan reproducir sus juegos de PS3 en PS5.
Tal y como explican en DigitalFoundry, RedoEngine se basa en una emulación de alto nivel (HLE), algo que permite que el emulador simule el comportamiento del hardware original sin tener que replicar cada detalle a bajo nivel. Esto permite sortear una barrera que hasta ahora era el principal motivo por el que no había juegos de PS3 en PS5, y es la emulación de sus SPU personalizados integrados en la arquitectura Cell, una pieza de hardware que hasta ahora había sido una barrera insalvable.
El resultado es la versión Cloudberry Kingdom: PlayStation 3 Edition, incluida dentro del mismo paquete que ofrece las versiones nativas de PS4 y PS5, pero que en la consola de nueva generación se ejecuta precisamente usando RedoEngine emulando al original de PS3. Según el análisis técnico de DigitalFoundry que hemos enlazado arriba, esta versión emulada se ejecuta de forma local en PS5 con una resolución cercana a la original (1080p) y con soporte para características que antes no tenía como save states (poder guardar la partida en cualquier momento) o con un mapeo de los controles para que las entradas del DualShock 3 de PS3 funcionen en el DualSense de PS5.
Así pues, a partir de ahora al comprar el paquete Cloudberry Kingdon en PlayStation Store, tendrás acceso a tres descargas: las aplicaciones nativas para PS4 y PS5, junto con Cloudberry Kingdon: PlayStation 3 Edition que, como hemos mencionado antes, es básicamente una aplicación para PS5 que ejecuta el emulador RedoEngine. Al cargar esta versión, aparecerá la guía para el mando que hemos puesto en la imagen de arriba en la que se detalla cómo se asignan los controles en el mando de la PS5.
¿Por qué Sony nunca implementó retrocompatibilidad nativa con PS3?
El motivo por el que la PlayStation 5 no soporta de forma nativa los juegos de PS3 no es por «pereza» de Sony, sino por la arquitectura de PS3. La consola tenía un procesador Cell, radicalmente diferente a la arquitectura x86-64 utilizada en la PS4 y PS5. Esta CPU cuenta con elementos Synergistic (SPE) diseñados para tareas muy específicas, y que no se pueden traducir o emular de forma eficiente en hardware moderno, por lo que ni PS4 ni PS5 podían ejecutar de forma nativa los juegos de PS3 usando su hardware normal.
Ha tenido que ser gracias a un emulador como RedoEngine, capaz de emular sus SPE personalizados como diciéndole a la PS5 que realmente tiene un procesador Cell, para hacer esto posible. No es que sea una proeza técnica, pero sí que ha sido bastante complicado el lograrlo y, sobre todo, el lograrlo de una forma efectiva y eficiente para que los juegos puedan funcionar con un rendimiento adecuado.
Este caso también pone sobre la mesa una cuestión que muchos jugadores llevaban años debatiendo: si Sony podría haber implementado emulación de PS3 de forma oficial en PS5. Aunque la arquitectura Cell de PS3 ha sido tradicionalmente el mayor obstáculo, proyectos externos como RPCS3 demuestran que, con suficiente inversión y recursos, es posible ejecutar títulos de esa generación incluso en hardware moderno, lo que sugiere que más que una restricción técnica, la ausencia de retrocompatibilidad ha sido más bien una decisión empresarial basada en costes.
