Durante los primeros años del siglo XX, el audio integrado en la placa base se consideraba el típico componente para «empezar a rodar». Funcionaba, pero se asociaba a una mala calidad de sonido, al ruido y a poca potencia para nuestros auriculares. Algo muy pobre frente a las tarjetas de sonido dedicadas. Pero esta tendencia ha cambiado mucho más de lo que parece.
El salto no viene solo de un sistema de codecs más actualizado, sino de que los fabricantes se han tomado en serio el audio, como una parte importante del diseño de la placa: mejores trazados en el PCB, mayor aislamiento frente a interferencias, mejores componentes e incluso en modelos concretos, la incorporación de DAC/amps específicos.
Hoy en día, puedes encontrar placas que combinen un codec Realtek con un DAC ESS y condensadores de audio con mejor calidad, además de software específicamente pensado para juegos. Por ejemplo, ASUS cuenta con SupremeFX para mejorar el trazado y mitigar el ruido. Pero también encontramos un buen trabajo en placas como la ASRock X670E Taichi. Por lo que vamos a ver qué peso ha tenido el sonido en las placas base.
Qué ha mejorado en el audio de la placa base
Piensa en el audio integrado como si la propia placa base contase con su minicadena de música dentro del PC. Como componente esencial, como chip principal, encontramos el codec. Pero a su alrededor hay otros tantos componentes que pueden tanto estropear como mejorar el sonido. Ello depende de la calidad de los componentes, las interferencias eléctricas o los cables. La disposición de cada elemento en la placa es importante. Precisamente por eso, ASUS cuenta con técnicas de distribución como «trace layout» para eliminar el máximo ruido posible. O sea, diseña el circuito por donde va a viajar la señal de audio para apartar cualquier interferencia.
En modelos más concretos ya se añaden piezas que antaño era más comunes en placas profesionales, pero no en las básicas. Es el caso, por ejemplo, de SupremeFX, también de ASUS. En esta podemos encontrar un DAC/AMP integrado de ESS, y nos arroja cifras como 121 dB DNR y -115 dB THD+N. Que, traducido a un lenguaje más común, viene a decir que tendremos menos «ruido de fondo», menos distorsión y, por lo tanto, que el sonido sea más limpio.
También contamos, por ejemplo, con la placa ASRock X670E Taichi, que cuenta con un codec Realtek ALC4082 y un DAC ESS SABRE9218 para la salida de audio frontal. Así como también dispone de condensadores WIMA. Es decir, un conjunto de componentes pensados para que los auriculares suenen mejor, y no haga falta recurrir a una tarjeta aparte, a no ser que lo necesites a un nivel más profesional.
¿Ya no hacen falta tarjetas dedicadas?
A día de hoy, podemos afirmar que en muchos PCs dedicados al gaming, no tenemos por qué hacernos con una tarjeta de audio. Si no tienes ruido, si el volumen es potente y el posicionamiento en juegos te convence, el audio integrado en la placa puede ser perfectamente válido. De hecho, si tu placa ya cuenta con tecnología DAC/AMP ESS, buenos condensadores y aislamiento de la zona de audio, el hecho de comprar una dedicada puede ser un salto más pequeño de lo que esperas.
| Escenario de Uso | Audio Integrado Moderno | Tarjeta de Sonido Dedicada |
|---|---|---|
| Gaming Competitivo | Suficiente en placas base entusiastas (ASRock X670E Taichi, ASUS SupremeFX) con DAC/AMP específicos. Buena relación coste-beneficio para gaming estándar. | Superior para sonido envolvente 5.1-7.1 (Creative Sound Blaster series). Proporciona ventaja competitiva en títulos online con audio posicional avanzado. |
| Escuchar Música en Alta Fidelidad | Limitado. Requiere placas base premium (+300€) con condensadores específicos para audio. Aún así, la calidad no alcanza estándares Hi-Fi profesionales. | Recomendado. Un DAC externo o tarjeta USB con jack 3.5mm de calidad ofrece conversión superior. Mejor precisión y menos ruido que integrado. |
| Producción Musical/Streaming | No apta. Las placas base integradas tienen opciones de entrada/salida limitadas. No permiten conexiones XLR ni múltiples pistas simultáneas. | Imprescindible. Interfaces de audio USB con convertidores de 24 bits/192 kHz, entradas XLR balanceadas, y MIDI IN/OUT. Ejemplos: Focusrite Scarlett 4i4, Behringer UMC204HD. |
| Uso con Auriculares de Alta Impedancia | Problemático. Los amplificadores integrados son débiles para auriculares >100Ω. Algunos modelos entusiastas alcanzan 600Ω, pero aún insuficientes. | Recomendado. Amplificadores dedicados (DAC + amplificador) para auriculares de 300-600Ω. Tecnologías como SBX Pro Studio mejoran la adaptabilidad. |
Pero también podemos decir que una tarjeta de sonido externa sigue teniendo sentido en varias situaciones. La primera de ellas es con auriculares de alta potencia, donde precisamente necesitarás más control para que suenen con fidelidad, sin distorsionar el sonido. La segunda situación es si vas a grabar o necesitas entradas o salidas específicas, como un line-in limpio. Y la tercera es si quieres evitar al 100% cualquier tipo de ruido, ya que un DAC sí que lo consigue, y no depende del diseño de la placa.
