De Fermi a Turing: así ha evolucionado la gama alta de NVIDIA en 8 años

Desde los tiempos de las antiguas NVIDIA GeForce GTX 500, con arquitectura Fermi, hasta las actuales y modernas NVIDIA GeForce RTX 2000, con arquitectura Turing, han transcurrido 8 años. En este tiempo, NVIDIA ha lanzado al mercado 6 generaciones de tarjetas gráficas. Y, durante estos 8 años, el rendimiento de las gráficas de gama alta del fabricante ha sufrido un incremento realmente notable. Pero ¿de cuánto ha sido dicha subida?.

Aunque las primeras tarjetas gráficas con arquitectura NVIDIA Fermi que llegaron al mercado, lo hicieron con la denominación GeForce GTX 400 (de las cuales, las más famosas fueron las GTX 460), tuvo que pasar un tiempo para que NVIDIA lanzara la serie GTX 500, que corregía varios fallos de las antiguas GTX 400… especialmente, el desproporcionado y elevado consumo de sus modelos de gama alta. Sin olvidar las más que elevadas temperaturas de funcionamiento.

Tanto las series GTX 600 como las 700, fueron simples refrescos de la arquitectura Fermi, aunque lo hicieron bajo la arquitectura Kepler. El hecho es que, como luego veremos en las gráficas, el incremento en rendimiento es bastante lineal entre esas tres generaciones.

No así el enorme salto de rendimiento que hubo desde Kepler a Maxwell (las GeForce GTX 900), que fue realmente muy alto. Y, de igual manera, el salto desde Maxwell a Pascal (las GTX 1000).

Pero no hubo tanta diferencia para el salto desde esta última arquitectura, a la más moderna Turing (las GTX 1600 y RTX 2000).

Este artículo se centrará en los datos aportados por Mydriver, donde evalúan el rendimiento de las tarjetas gráficas tope de cada una de las series de NVIDIA. Es decir:

  • NVIDIA GeForce GTX 580
  • NVIDIA GeForce GTX 680
  • NVIDIA GeForce GTX 780
  • NVIDIA GeForce GTX 980 Ti
  • NVIDIA GeForce GTX 1080 Ti
  • NVIDIA GeForce RTX 2080 Ti

Rendimiento de la gama alta de NVIDIA, desde 2010 hasta 2018

En total se han empleado 5 juegos para comprobar el rendimiento de estas 6 tarjetas gráficas que, en su momento, fueron los modelos más potentes de sus respectivas series. Cada gráfica se ha probado a resolución 1080p, 1440p y 2160p.

Lo primero que salta a la vista en estas gráficas es la manera de evolucionar que tuvo el rendimiento en las GeForce GTX 500, 600 y 700.

Esta evolución fue bastante escalonada. Sin embargo, el salto de rendimiento entre las GTX 700 y las GTX 900 fue uno realmente espectacular. Básicamente, la arquitectura Maxwell permitió doblar el rendimiento de la anterior generación Kepler. Igual de gran salto es el que se produjo entre Maxwell y Pascal.

Y, sin embargo, entre Pascal y Turing no vemos este salto tan pronunciado que habíamos visto con anterioridad.

Es muy probable que, una parte de la desilusión inicial de los usuarios con la arquitectura Turing se deba más a que el incremento en rendimiento es más una evolución que una revolución.

NVIDIA nos había acostumbrado con dos generaciones a saltos de rendimiento bastantes grandes entre sus gráficas tope de gama. Y este salto no se ha producido durante esta generación.

Entre esto y el elevado precio de compra de estas tarjetas gráficas, no es de extrañar la reticencia de los usuarios a entrar en el universo del Ray Tracing de las modernas NVIDIA GeForce RTX. Más, si tenemos en cuenta el enorme impacto en el rendimiento que tiene esta tecnología en el rendimiento global de estos nuevos modelos.