Cómo conectar un disco duro a tu ordenador para extraer los datos: 5 formas diferentes

La mayoría de nosotros suele tener discos duros sueltos por nuestra habitación. Unidades que utilizábamos con otros sistemas más antiguos, que ya se han quedado tan anticuadas que no merece la pena emplearlos en un sistema más moderno por su bajo rendimiento o baja capacidad. Sin embargo, el problema puede surgir cuando hemos dejado información dentro de ellos y necesitamos recuperarla. En este artículo vamos a ver diferentes maneras de conectar ese viejo disco duro a nuestro PC para extraer la información en almacenada en él.

Muchas veces, cuando sustituimos una unidad de disco duro por otra más moderna, es factible que no copiemos toda la información de la antigua unidad a la nueva, pensando que ciertos datos ya no nos van a ser de ninguna utilidad. Pero pasado el tiempo puede suceder que, en realidad, esos datos que se quedaron en el antiguo disco duro, ahora sí los necesitamos.

Maneras de conectar un disco duro antiguo a nuestro PC

Volver a instalar el disco duro en nuestro ordenador

Una de las maneras más obvias de acceder a los datos de un antiguo disco duro, es volver a instalarlo dentro de nuestro ordenador. Sin embargo, para ello nuestra fuente de alimentación deberá de tener libre un conector de alimentación para periféricos (ya sea Molex o SATA, según sea el estándar que emplee nuestra unidad), necesitaremos un cable de datos (IDE o SATA), un conector de datos libre en nuestra placa base y, por supuesto, abrir el ordenador para poder hacer todo esto.

Conectar el disco empleando un adaptador USB

Otra manera de conectar la unidad a nuestro equipo, bastante más sencilla que volver a instalarlo, es emplear un adaptador USB externo que tenga soporte para los estándares IDE y/o SATA del disco duro. Eso sí, es importante que el adaptador tenga un puerto de alimentación auxiliar porque, si bien los SSD y los discos duros de 2,5 pulgadas se pueden alimentar por completo desde un puerto USB, los discos de 3,5 pulgadas necesitan mayor potencia para poder funcionar.

Utilizar una docking station

Una manera algo más segura de realizar la conexión de nuestro antiguo disco duro a nuestro PC es utilizando una docking station. Este tipo de unidades permiten la conexión de dos discos duros de tamaño de 2,5 y/o 3,5 pulgadas, a una base que luego se comunica directamente con nuestro PC a través de un cable USB. Sin embargo, algo que deberéis de aseguraros antes de hacer vuestra compra es que la docking station soporte el estándar IDE y/o SATA, en función del tipo de disco duro que le queráis conectar.

Usar una carcasa externa para el disco duro

Otra opción que también es muy válida es emplear una carcasa externa para discos duros. En este tipo de cajas podremos instalar nuestra unidad, de manera que quede algo mejor protegida contra posibles golpes que le pudiéramos dar por falta de atención al manejarla. La suerte es que existen carcasas externas que juntan los estándares IDE y SATA en la misma (hace años no existían ese tipo de modelos y tocaba comprar una de cada).

Sacar un disco duro externo de su caja y reutilizarla con nuestro antiguo disco duro

Esta última opción ya es un poco desesperada, e implica, si la lleváis a cabo, perder la garantía del disco duro externo. Sin embargo, si os corre mucha prisa el recuperar los datos del interior del disco duro, es una opción perfectamente factible. Especialmente si habéis montado alguna vez un disco duro en una carcasa externa. Claro que también habrá que tener en cuenta que, tanto el disco duro externo como el que queréis conectar, utilicen el mismo tipo de conector de datos interno.