Ventajas e inconvenientes del cristal templado en la caja

Ventajas e inconvenientes del cristal templado en la caja

Juan Diego de Usera

Es innegable que la irrupción del cristal templado ha sido un cambio estético muy apreciado por parte de los usuarios. El hecho es que, la llegada de este material al mercado de cajas de ordenador es bastante reciente (si lo comparamos con el tiempo que se lleva usando el metal para estos menesteres, obviamente). Sin embargo, por muy bonitas que sean las cajas que lo emplean, este tipo de solución estética no está exenta de problemas. En este artículo vamos a hablar de las ventajas e inconvenientes que presentan las cajas con cristal templado.

Cajas de ordenador con cristal templado hay de muchos tipos y precios. Tenemos desde los modelos más básicos, en los que solo se sustituye uno de los laterales por una lámina de este material, hasta los modelos más avanzados, que pueden llegar a tener todos los laterales de la caja realizados con este material. Cada uno de ellos se asienta en un nicho de precio: los modelos más básicos que lo utilizan se pueden conseguir fácilmente por menos de 40 euros, mientras que los modelos más elaborados pueden costar bastantes veces más.

Ventajas de tener una caja con cristal templado

El uso del cristal templado tiene ventajas principalmente estéticas, en cuanto a que una caja fabricada con ese material es bastante más bonita que si está fabricada con todos los paneles de metal. Si ya, encima, le ponemos ventiladores con iluminación LED, el interior de la caja quedará plenamente iluminado, permitiendo ver todo el interior y, por tanto, nuestros componentes y todo el trabajo que hayamos realizado para esconder los cables de estos. Aunque esto puede ser, en realidad, un arma de doble filo si eres de los que dejan los cables desordenados en el interior de la caja.

Por otro lado, las cajas con laterales de este material suelen ser más robustas que las de metal. Sí, ya sabemos que parece un concepto que no cuadra demasiado, pero la explicación es la siguiente: las láminas de cristal templado que se suelen emplear en las cajas suelen tener un grosor de entre 4 y 6 mm (según el fabricante y el precio de la caja). Sin embargo, las cajas de metal suelen tener una sección de 0.4 hasta 0,8 mm (algunas hasta 1 mm, pero las menos). Al ser unas paredes tan gruesas, y al estar soportadas por cuatro tornillos en el lateral, esto le da un importante plus de rigidez a la caja.

Desventajas de tener una caja con cristal templado

Como ya hemos comentado, el uso del cristal templado en las cajas de ordenador también presenta ciertos problemas.

Lo primero es que este tipo de cajas son bastante más pesadas que las que se fabrican solo con metal. Esto se debe a que el grosor que tiene el cristal es elevado, lo que hace que el peso de las cajas se incremente bastante.

Luego está el tema de la fragilidad de este material. Y es que si algo tiene el metal es que se le puede dar golpes sin darnos cuenta que la mayoría de veces, ni se inmutará. Sin embargo, si le dais un golpe a un lateral de cristal templado, tenéis muchas posibilidades de romperlo en mil pedazos (literalmente).

Otro problema de este tipo de cajas es que suelen permitir una mayor entrada del polvo desde el exterior de la misma, dado que no cubren las juntas con la misma eficacia que las cajas tradicionales de metal. Y por las rendijas que dejan sin cubrir, se cuela el polvo, lo que significa que, al final, deberemos limpiarlas por dentro con algo de mayor frecuencia.