NVMe vs SATA: diferencias y cuál debes elegir para tu SSD

Escrito por Juan Diego de Usera

Si bien externamente son diseños idénticos y se conecten de igual manea a la placa base, no es lo mismo un SSD de tipo SATA que uno que sea del tipo NVMe. Ni su rendimiento es similar ni lo es su consumo energético. En este artículo veremos cuáles son las diferencias entre ambos modelos y para qué son más adecuados.

Lo primero es definir qué significa NVMe. Estas siglas significan Non Volatile Memory Express, y hacen referencia a la capacidad de acceder a los datos de la memoria NAND Flash del SSD a través del bus PCIe de nuestra placa base. De hecho, la velocidad de acceso se decide en función del número de vías de datos que se emplean para acceder a estos por parte del controlador de memoria, de la misma manera que la velocidad de acceso a una tarjeta de expansión PCIe viene determinada por el número de vías de datos que emplean: x1, x4 o x16.

Las unidades NVMe, externamente, son completamente idénticas a las unidades que emplean el estándar de transmisión de datos SATA, dado que en ambos casos se emplea el factor de forma para ranura M.2 para conectarse a la placa base o a una tarjeta de expansión. Así que, a no ser que incluyan algún tipo de adhesivo sobre su superficie, es bastante complicado distinguir si estamos frente a una unidad SATA o NVMe.

Las unidades NVMe pueden cuadruplicar la tasa de transferencia de las SATA

Obviamente, la principal ventaja que tienen este tipo de unidades es la rapidez con la que son capaces de acceder y mover los datos almacenados en su interior. Unas velocidades que, gracias a no estar conectadas al bus de datos SATA, pueden más que cuadruplicar las velocidades que son capaces de alcanzar ese tipo de unidad de almacenamiento sólido. Incluso los modelos más sencillos y baratos, que solo emplean dos vías de datos del bus PCIe, son capaces de alcanzar velocidades de lectura de 1500 MB/s y de 1000 MB/s para la escritura, bastante por encima de las velocidades máximas teóricas de las unidades SATA.

Sin embargo, no acaban aquí las ventajas de estas unidades sobre las SATA, Las unidades de almacenamiento NVMe son capaces de procesar una mayor carga de trabajo en la cola, en parte gracias a los controladores que emplean para comunicarse con el bus SATA y, en parte también, gracias a no estar limitadas al uso del protocolo AHCI (Advanced Host Communication Interface), un protocolo que se diseñó originalmente para ser efectivo en los discos duros mecánicos pero que en los SSD lo único que hace es limitar considerablemente su rendimiento. Por no olvidar que las unidades NVMe son capaces de procesar instrucciones en paralelo de una manera mucho más eficiente que las SATA, que solo pueden procesar una instrucción por vez.

Por desgracia, no todo son ventajas cuando hablamos de este tipo de unidades. Uno de los principales problemas que tienen es el calor que se genera en ellos cuando se les está exigiendo de manera continuada. Este calor puede hacer que el controlador de la memoria NAND Flash baje de rendimiento (throttling) para evitar que pueda resultar dañada las unidades. Para ello, algunas empresas han diseñado escudos térmicos que mejoran bastante la disipación de este calor. De hecho, la mayoría de placas base de gama alta ya incorporan de serie estos escudos térmicos para estas unidades.

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  • Patrick Gómez

    O sea, que si se conecta una unidad M.2 de rápida transferencia de datos en el zócalo destinado a ello de la propia placa base, quedará relegado a una conexión SATA ¿me equivoco? Con lo que para aprovechar esa transferencia de más habría que conectarla a una de las ranuras PCI-e por medio de su correspondiente adaptador ¿Es así por casualidad?

    • Dreadnought

      No. Si conectas un SSD NVMe al conector M.2 que es capaz de conectarse al bus PCIe de la placa base, te funcionará correctamente. Ahora bien, si lo conectas al M.2 que se conecta al bus SATA de la placa, solo te funcionará a esa velocidad