MSI es el ejemplo perfecto de como una marca se reinventa para el éxito

Escrito por Juan Diego de Usera

Si hay un ejemplo clarísimo de cómo se debe de reinventar una marca desde la oscuridad de las deudas hasta convertirse en uno de los líderes indiscutibles del mercado, ese es el ejemplo de Micro Star International, MSI. De ser considerados una marca bastante normalita y del montón en cuanto a calidades y fiabilidad de sus componentes a pasar a  convertirse en el nombre de referencia para millones de gamers alrededor de todo el mundo ha sido toda una proeza de pensamiento lateral.

Todos conocemos a MSI. Es imposible ser un entusiasta del hardware y no haber oído o leído algo sobre esta compañía. Y cuando digo “algo” quiero decir “algo bueno” porque hace ya bastante tiempo que MSI no comete grandes meteduras de pata. Pero, ¿cómo ha hecho esta compañía para reinventarse por completo? No siguiendo el ejemplo de los grandes, como intentan hacer otras muchas compañías para fracasar a continuación, y buscando un segmento de mercado que estaba infrautilizado por el resto de compañías, como es el sector gamer, y centrando toda la compañía al rededor de éste, por no contar el trabajar escuchando con detenimiento a los usuarios de sus productos.

En el principio

La historia de MSI comienza en el año 1986, dedicándose desde el principio a la fabricación de placas base y tarjetas de expansión. Curiosamente, en un tiempo en el que el overclock era una actividad completamente desconocida, este fabricante sacó la primera placa base que tenía esta capacidad con la MS-3121, un modelo para el procesador Intel 386 que funcionaba a unos electrizantes (para el momento) 33 MHz.

Como ya he dicho, MSI siempre había sido una compañía bastante del montón. No hacía malos productos pero tampoco ninguno especialmente notable por su precio, rendimiento o características. Tenía un buen volumen de ventas y diseñaba y vendía placas base (entre otras muchas cosas) bastante interesantes. En volumen de negocio podía estar a la altura de Acer e incluso llegó a tener un volumen de 650 millones de dólares. Estoy hablando del año 2007.

Placa base MSI P35 Platinum del año 2007

Pero cuando aparece la crisis, todo ese volumen de negocio se esfuma de repente, por no contar que la apuesta de la compañía por los netbooks y los ultrabooks dejó de tener efecto en el mercado, especialmente en el tema de los ultrabooks, donde el batacazo fue de proporciones épicas y arrastró al resto de finanzas de la compañía. De hecho, todavía recuerdo cuando había muchas noticias en Internet sobre que la marca podía o quebrar o ser vendida a algún fondo de capital de riesgo.

Renaciendo de las cenizas

Estaba claro que MSI no podía seguir por los derroteros por los que había ido originalmente y la única opción que se les ocurrió a sus creadores fue centrar TODA la compañía en el mundo gaming. Y cuando digo TODA lo digo con toda las de la ley. Todos los aspectos de la compañía debían de centrarse en ese segmento del mercado. Fue una apuesta bastante arriesgada por su parte, más si tenemos en cuenta que es la época en la que empezaron a salir los primeros eslóganes sobre que el PC estaba muerto y que el futuro eran las consolas (coincidiendo todo ello con el principio del auge de los teléfonos móviles, que comenzaron a  ser cada vez más potentes).

Sin embargo, MSI fue capaz de leer perfectamente el mercado cuando vio que en los eSports las cosas estaban empezando a tomar otro cariz: lejos de aparentar el estar muertos, este tipo de actividades cada vez congregaban a más fanáticos dispuestos a ver las partidas que realizaban sus equipos y jugadores favoritos, por no contar que también se trata del comienzo del auge de las LAN Party con el concepto desconocido (al menos en España) de BYOC (Bring Your Own Computer, Trae Tu Propio Ordenador).

Quien haya ido alguna vez a alguna LAN Party sabrá que es en este tipo de multitudinarios eventos donde las marcas más potentes se deciden a presentar muchos de sus modelos destinados al mercado gamer  y no es de extrañar, dado que es un mercado en el que se mueven muchos millones de Euros y en el que los márgenes de beneficios para las empresas, especialmente en el sector de periféricos, son realmente altos (están estimados entre el 25 y el 30%).

También es un mercado en el que sus usuarios son más proclives a cambiar su hardware más a menudo, siendo normales cambios de ciertos componentes, como la tarjeta gráfica, al menos una vez al año para tener el modelo más reciente que da el mejor rendimiento en todos los juegos. A demás, la gran ventaja de esta gran comunidad es que se está permanentemente renovando, dado que el margen de edad que engloba (desde los 18 hasta los 35 años) continuamente tiene nuevos miembros dispuestos a gastar su dinero en componentes y accesorios gaming.

Intentando recuperarse de su batacazo del año 2009 y yendo bastante escasos de efectivo por aquellas fechas, MSI decidió atacar al mercado no de manera frontal si no de manera lateral. Para ello decidieron hacer lo que hasta la fecha habían hecho mejor: hacer R&D (no tenéis más que mirar la foto anterior de la placa base para saber a qué me refiero con ésto) y escuchar lo que realmente quería la comunidad gamer en cuestión, no solo de componentes, si no también de equipos completos y portátiles.

Unos principios tibios.

La reacción inicial no fue todo lo estupenda que la marca había pensado en el principio y la verdad es que todavía tuvieron que pasar un par de años para que se pudieran ver los primeros efectos de este cambio de dirección de la empresa. Eso sí, la realidad es que TODO el personal de la empresa se volcó al 100% en este cambio e incluso el personal de dirección también se dedicó a realizar labores de vendedores y atención al cliente. Cada vez que la compañía quería hacer una presentación, era normal que su presidente y / o su vicepresidente estuvieran presentes en el evento, fuera éste donde fuera.

2010 fue probablemente el punto de inflexión en las actividades de la marca. Es en esta época cuando comenzamos a ver los primeros modelos de componentes realmente interesantes de la marca, como las  primeras tarjetas gráficas con el famoso disipador Twin Frozr II o los primeros portátiles de la serie Gaming que realmente despertaron los apetitos de los usuarios. También es por esta época que MSI empezó a reclutar a ciertos gamers bastante prominentes dentro del sector para que les ayudaran en el diseño de los nuevos componentes que  tenían pensado sacar al mercado.

Y llegamos al año 2012, que es el año en el que todos los esfuerzos dedicados a la transformación de la compañía realmente comenzaron a dar sus frutos. También es el año en el que MSI da a conocer el nuevo logo de la compañía con un dragón sobre fondo rojo, completando la transición desde la antigua MSI a la nueva, completamente centrada en el mundo de los juegos y todo lo que se ve a su alrededor.

La nueva MSI no tiene nada que ver con la antigua marca

La nueva MSI tiene poco que ver con la compañía que estuvo a punto de quebrar en el año 2009. Todas sus áreas de negocio han crecido año a año de manera exponencial porque no solo han potenciado todavía más su departamento de R+D si no que ha habido un incremento más que sustancial en los materiales que emplean para fabricar sus componentes, al igual que en la programación del software que los hace funcionar. Así, si inicialmente las Bios de MSI eran bastante pasables, de un tiempo a esta parte nada tienen que envidiar a las que emplean otros fabricantes tope de gama como Asus ni en funcionalidad ni en cantidades de ajustes. Y el mercado ha sabido responder de manera adecuada a esta nueva MSI devolviendo a la marca a niveles de negocio muy superiores a los que tenía antes del estallido de la crisis. Y es que ahora podemos ver a una marca que está completamente centrada en el sector de los jugadores.

Así, sus portátiles para jugadores son considerados de manera unánime entre el público como algunos de los mejores del mercado en ese sector (la verdad es que esta apuesta a MSI le ha salido francamente bien), contando con un extensísimo catálogo a disposición del gran público. Pero no acaba aquí el catálogo de esta marca, dado que también venden ordenadores pre ensamblados (con los componentes que fabrica la marca, obviamente), ordenadores portátiles como el VR One que permiten disfrutar de la realidad virtual en cualquier lugar y sin ataduras de cables.

Luego está el sector de la refrigeración, una entrada que es bastante reciente pero que ha comenzado con la fuerza que suele caracterizar a esta marca desde hace unos años. O los periféricos, también otra apuesta bastante reciente que busca crear teclados y ratones asequibles a los jugadores pero sin tener que hacer grandes sacrificios en aras de conseguir un  buen precio.

Y es que la historia de Micro-Star International se puede leer como el ejemplo de como una marca casi arruinada logró reinventarse por completo desde la base cambiando su manera de ser y su objetivo final, yendo por completo a contracorriente y dándole al mercado algo que necesitaba pero que ni él mismo sabía que necesitaba.

Por cierto, que como sabréis la mayoría de vosotros MSI tiene una sucursal en España, con un equipo completo de personas a disposición de los usuarios.

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  • III-Ari-III

    Mi primer producto de msi es mi actual placa de video radeon 470, con el clásico diseño rojo y negro que están usando en todas sus placas.. y la verdad anda bien.. aunque si es un poco pesada y mas grande que las demás lo que hace que se ladee por la punta inversa al mother y al ajuste del gabinete.. pero en general anda bien.
    Si bien me dieron esta porque no tenían mas stock de la shappire que era el modelo que me gustaba mas y el cual había comprado originalmente.

  • Manu

    Mi primer producto MSI, ha sido la placa base Z270 Tomahawk, la conseguí con 2 promociones, la que regalaban los cascos Siberia v2 que funcionan muy bien y el winter Cashback (o como se diga) donde me reembolsaron 25€. Muy contento con la compra, tan sólo un “pero”, la nueva bios de esta placa me anula el XMP de las memorias, con lo que sigo con la versión de fábrica.