Es algo que ocurre con –quizá demasiada– frecuencia. Tienes un pendrive USB conectado al PC o portátil, lo golpeas sin querer y se dobla o incluso se parte, quedando inutilizado. ¿Qué se puede hacer si tienes un pendrive USB roto? ¿Se pueden recuperar los datos? La respuesta es que depende de los daños, y a continuación te vamos a contar qué es lo que puedes hacer dentro de tus posibilidades.
Los pendrives no están ya en su apogeo. Eso ocurrió hace algunos años cuando no teníamos otras formas de llevar la información de un lado a otro y las nubes eran todavía una quimera. Ahora todo ese panorama ha cambiado, aunque es cierto que en ocasiones nos viene mejor uno de estos dispositivos físicos por su rapidez para usarlos y no necesitar internet para trabajar con sus archivos. Ahora bien, el paso del tiempo nos obliga a tener cuidado para que no se degraden y que, al final, perdamos datos relevantes. Pero, aun así, como todo en la vida, las cosas degeneran, se degradan y puede ocurrir que no nos quede otra que ponernos en manos de un experto para recuperar la información. ¿O podemos hacerlo nosotros?
El tiempo es el peor de los enemigos, pero también los accidentes suceden y a veces son inevitables, máxime cuando se trata de pendrives USB que sobresalen de los conectores del PC o el portátil, pues podemos golpearlos fácilmente provocando su rotura. Cuando algo así sucede, lo normal es dar los datos que contenía por perdidos y tirarlo a la basura, pero ¿qué pasa si los datos del pendrive eran importantes y no tenías copia de seguridad?
Si tu pendrive se te ha roto o ha dejado de funcionar por algún motivo, a continuación, te vamos a contar qué es lo que puedes hacer al respecto. No obstante, desde ya te adelantamos que no te hagas demasiadas ilusiones, ya que si la rotura es física de las propias pastillas de memoria la cosa está complicada porque será prácticamente imposible que la información pueda recuperarse. Aunque también es cierto que existen casuísticas en las que el problema no es tan agresivo y nos queda algún resquicio de esperanza de poder recuperar todo lo almacenado en el pendrive.
Clasificación del fallo: físico vs lógico (Diagnóstico de daños)
Identificar correctamente el origen del problema es el paso más importante. Someter un pendrive con un cortocircuito a tensión eléctrica constante o ejecutar un software de escaneo sobre un chip de memoria físicamente degradado puede degradar la memoria de forma definitiva sin posibilidad de recuperar los datos o quemar el controlador (el cerebro del USB).
Fallo lógico (software / sistema de archivos):
- Causas: desconectar el USB mientras se graba o lee un archivo, sectores de memoria degradados por el uso, cortes de energía durante el formateo o transferencia de archivos.
- Síntomas: el ordenador reconoce la memoria, pero pide formatear, dice que el volumen está dañado, se muestra como RAW o solicita letra de unidad no asignada.
- Riesgo: bajo a moderado. Los datos siguen en el chip de memoria y la probabilidad de recuperarlos por software mediante utilidades de escaneo profundo supera el 90-95%.
Fallo físico (hardware):
- Causas: golpes mientras está conectado al puerto USB, caídas, picos de tensión, cortocircuitos en los puertos USB de la placa base, exposición a humedad y temperatura elevadas principalmente.
- Síntomas: no hay luz LED, no hace sonido al conectar, conector doblado o roto, el chip se calienta excesivamente en segundos o cruje/está partido.
- Riesgo: alto. Conectar repetidamente un pendrive con un fallo físico a un ordenador puede quemar de forma irreversible la celda principal de memoria NAND con la consiguiente pérdida de los datos almacenados en su interior. En estos escenarios, el software estándar es completamente inútil y se requiere intervención física
Cómo reparar un pendrive dañado
Nos vamos a centrar en los métodos que puedes acometer tú para recuperar la información en un pendrive dañado, aunque debes saber que una vez que llegamos a cierto punto de nuestros límites técnicos, si queremos seguir no nos quedará otra que recurrir a empresas especializadas que tienen aparatos realmente sorprendentes para poder acceder a esa información. Un ejemplo es una máquina «spider» como la que os mostramos en este vídeo que tenéis aquí debajo y que es capaz de salvar los datos guardados en una tarjeta SD, leyendo lo que se puede leer de cada celda de memoria, una por una y por separado. Parece magia, ¿verdad?
Pero volviendo a las soluciones más «humanas» –y baratas– y como os adelantábamos antes, la respuesta a esta pregunta de cómo reparar un pendrive dependerá de los daños que haya sufrido. Si el pendrive se ha partido por la zona del conector puedes despedirte de él salvo que seas un «manitas» y te atrevas a intentar soldarlo, algo posible pero peligroso como te vamos a contar a continuación.
Aun así, incluso aunque consigas volver a soldar el conector roto no recomendamos que conectes el pendrive reparado a un PC, dado que le aplicará los 5V estándar de tensión y podría hacer que las soldaduras se quemaran. En su lugar, si tienes acceso a una Raspberry Pi o mini PC similar, sería lo ideal porque le aplicará el voltaje justo.
En todo caso, si lo conectas y el equipo lo detecta, te recomendamos que no escribas nada en el pendrive ni abras nada directamente desde él, ya que los datos podrían corromperse. En su lugar, copia los datos al disco duro local del equipo y ábrelos desde ahí. Si todo te ha salido bien y has podido copiar los datos, ese pendrive ya lo puedes tirar a la basura porque solo te traerá problemas si intentas seguir utilizándolo.
Si el caso es que simplemente se ha doblado, entonces la cosa cambia, pero nuevamente dependerá de los daños. La recomendación aquí es abrir la carcasa de plástico que protege el pendrive para poder examinar el PCB y ver si las conexiones al conector USB están en buen estado. Si es así, enderézalo con cuidado y conecta el pendrive a un PC con normalidad, no deberías tener problema. Pon especial atención a los chips de memoria que es donde se almacena la información, y si estos presentan rajas o roturas entonces sí que te puedes despedir del dispositivo y lo puedes tirar a la basura, porque la información será irrecuperable casi con total seguridad.
En el caso de que se haya doblado tanto que se hayan roto las soldaduras, todavía hay algo que puedes hacer. Enderézalo lo mejor que puedas, y con un poquito de estaño puedes intentar volver a soldar las conexiones en su sitio, teniendo en cuenta lo que ya te hemos comentado antes. No es tontería, ya que una mala soldadura puede llegar a producir quemaduras e incluso provocar que la unidad se queme, literalmente.
En este caso volvemos a dar las mismas recomendaciones que al inicio por lo que no cambia demasiado cómo debes comportarte con el pendrive en caso de problemas para leerlo. Así que antes de intentar hacer otra cosa que pudiera deteriorar aún más su estado y, por tanto, la legibilidad de toda la información contenida en él, os recomendamos que hagáis lo siguiente (o mejor dicho, no hagáis en algunos casos):
- No lo conectes a un PC, a ser posible usa una Raspberry Pi o mini PC de bajo consumo.
- No trates de escribir o abrir nada directamente desde el pendrive.
- En su lugar, copia los datos al disco duro local y ábrelos desde ahí.
De todos modos, si tras soldar de nuevo el conector el pendrive sigue sin funcionar y el equipo ni siquiera lo detecta, nos tememos que los daños son demasiado graves y no podrás repararlo. Aun así, si los datos que contenía son de suma importancia, hay empresas que se dedican a la recuperación de datos y que todavía podrán ayudarte, siempre y cuando no se haya roto el PCB y solo haya sido el conector.
Eso sí, prepara la billetera porque sus tarifas son bastante elevadas, ya que el proceso de recuperación es extremadamente largo y laborioso, dado que, literalmente, estas empresas van sacando bit a bit la información de las celdas de memoria y restaurándolas en una unidad funcional, por lo que estamos hablando muy posiblemente de cientos de euros. Si aun así tu información es muy importante y necesitas solicitar un presupuesto, en España tienes opciones como Serman o Onretrieval, el cual no te cobra si no recupera tus datos.
Pendrives resistentes a golpes y caídas
El material de construcción de los pendrives en su exterior es en 99% de los casos, plástico de baja calidad que, ante cualquier golpe se desmonta fácilmente, por lo que, debemos hacer todo lo posible para que no se nos caiga y mucho menos en la calle donde, además, puede recibir un pisotón o incluso, en el peor de los casos, que pase por encima la rueda de un coche.
La única solución a este problema pasa por comprar pendrives diseñados para durar, pendrives resistentes a caídas, agua e incluso polvo. Este tipo de pendrives no es muy común, sin embargo, si buscamos bien podemos encontrar algunos modelos más que interesantes, aunque, su precio no es el mejor de todos. Casi siempre, estos modelos nos van a exigir un desembolso de dinero mayor que el de otros que solemos ver por tiendas online y que incluso se venden por parejas. En este caso, según la importancia de lo que vayamos a almacenar, os recomendamos unidades de calidad, testadas para soportar todo tipo de adversidades.
SanDisk Extreme PRO
El fabricante SanDisk ofrece el modelo Extreme PRO, un pendrive que incluye una carcasa metálica para proteger el chip interior donde se almacenan los datos, es resistente al agua, polvo y golpes y cuenta con interfaz USB 3.2. Cuenta con protección con contraseña e incluye el software RescuePRO Deluxe. Está disponible con hasta 1 TB de capacidad y los podemos comprar a través del siguiente enlace.
Corsair Survivor Stealth
El fabricante de periféricos Corsair nos ofrece el Flash Survivor Stealth, una unidad de almacenamiento USB resistente al agua y golpes disponible en versiones de 64, 128 y 256 GB de almacenamiento tipo USB 3.0. La carcasa exterior dispone de varios aros de goma para amortiguar las caídas y el interior está protegido para evitar que cualquier líquido se cuele en su interior.
Kingston IronKey Vault Privacy
Aunque más enfocado a proteger el acceso a los datos que la propia seguridad, nos encontramos con el Kingston IronKey Vault Privacy, un pendrive que cuenta con cifrado por hardware AES-256 XTS con certificación FIPS 197, protección contra BadUSB mediante firmware, cuenta con un sistema que, antes de fallar en el intento de introducir la contraseña, borra todo el contenido y certificación IPX8. Está disponible en versiones de 16, 32, 64, 128 y 256 GB.
