Estos son los componentes que más fallan en un PC, y así puedes prolongar su vida

Es inevitable: las cosas se estropean y al final algún componente del PC va a terminar fallando antes o después. Pero hay unos componentes que fallan más que otros, o al menos más a menudo, y si podemos hacer algo para alargar su vida útil, mejor que mejor, ¿no? A continuación os vamos a contar cuáles son los componentes que más fallan, y qué puedes hacer para intentar alargar su vida.

Los componentes que más fallan

Esto es, evidentemente, un dato estadístico. No es que haya un componente que falle más que otro por un motivo concreto, pero muchas tiendas y empresas que se dedican a la reparación tienen sus propias estadísticas para ello.

Así, el componente que más falla en un PC es la placa base, con un 1,90% de tasa de fallo anual, seguido de la fuente de alimentación con un 1,50%. El tercer componente que más falla son los SSD con un 1,27% y los discos mecánicos con un 1,07%. Finalmente, tenemos los ventiladores con un 0,96% y la memoria RAM con un 0.76%. Como se puede ver, los procesadores son el elemento que menos falla, y ni se tiene en cuenta en la estadística.

Por qué fallan y qué cómo alargar su vida útil

Vamos a proceder a explicar por qué fallan estos componentes, y qué podemos hacer al respecto para intentar evitar (o al menos retrasar) que eso ocurra.

Placas base

Aunque no tienen elementos móviles, las placas base son las que soportan todo el entramado del PC, así que su diseño es complejo y delicado. Cualquier malfuncionamiento puede resultar catastrófico, y puede significar que la placa base muera antes de tiempo (por ello es uno de los componentes que más fallan). En 2018, la marca con menos tasa de fallos tuvo un 1,43% de ratio, mientras que las peores marcas como MSI tuvieron un ratio que alcanzó el 7% en algunos países. La vida útil de este componente suele ser de 4 años.

La única manera de asegurar la máxima vida útil de las placas base es asegurarnos de que el PC está alejado de peligros, como demasiada humedad o demasiada sequedad en el aire, el polvo y por supuesto mantenerla a una buena temperatura de funcionamiento. Por supuesto, una de las mejores maneras de prolongar su vida útil, es no tocarla nunca, aunque suene a hipérbole porque necesitaremos hacerlo para instalar o quitar hardware. Pero hay que tratar de tocarla lo justo y necesario.

Discos duros y SSD

Ambos tipos de dispositivos de almacenamiento tienden a fallar por diferentes motivos. Los discos duros mecánicos tienen piezas móviles, y sufren desgaste. Si la cabeza falla, podría rayar los platos y estropearlo. En el caso de los SSD, los fallos suelen venir a raíz de cortes de corriente, o simplemente porque han llegado a su límite de escrituras.

Para prolongar su vida útil, una muy buena idea es tener un protector de sobretensiones, ya que es la causa más frecuente por la que estos dispositivos sufren daños. De igual manera, una buena fuente de alimentación que entregue una potencia limpia también ayuda.

Fuentes de alimentación

Con una utilización normal, las fuentes de alimentación suelen tener una vida útil de alrededor de 10 años, y aun así son un componente que falla relativamente a menudo. La causa es una mala instalación eléctrica en la casa, cortocircuitos y demás problemas eléctricos.

Para prolongar la vida útil de una fuente de alimentación, no viene mal tener un SAI que evite cortes de corriente, o una regleta con protección contra sobretensiones. Por supuesto, hay que procurar que estén limpias de polvo, así como evitar que estén funcionando al máximo de su capacidad durante mucho tiempo.

Ventiladores

Al igual que los discos duros mecánicos, los ventiladores tienen evidentemente partes móviles, y la causa de sus fallos es por su rotor, ya que llega un momento en el que se desgastan los rodamientos, o el motor ya no puede más.

tamaños ventilador

La forma de alargar su vida es básicamente evitar el polvo. El polvo pesa, aunque poco, pero cuando el motor tiene que hacer girar las aspas a miles de revoluciones por minuto, un par de gramos de más hace que tenga que trabajar forzado. En definitiva, mantén limpios los ventiladores.

Memoria RAM

La memoria RAM no suele fallar demasiado, y de hecho no es de los componentes que más fallan. No en vano, muchos fabricantes dan garantía de por vida, y por algo será. En cualquier caso, cuando fallan suele ser por dos motivos: temperatura y cortes eléctricos.

Instalar un módulo de RAM

Por este motivo, es preferible escoger memoria RAM que tenga disipadores de calor, puesto que se mantendrán a mejor temperatura que las que no disponen de ello. También es bueno comprobar el flujo de aire de la caja para garantizar que no se formen bolsas de calor que afecten a las memorias RAM. Finalmente, un SAI que evite los cortes eléctricos siempre ayuda a evitar fallos en estos componentes.