Los procesadores de Intel Core incluyen gráficos integrados, salvo los modelos Core-F. Tradicionalmente, estas gráficas están enfocadas a sacar video, siendo una solución de ahorro para quienes no quieren comprar una gráfica dedicada. Pero, la iGPU Intel UHD 630 integrada en muchos procesadores de Intel, puede ser muy interesante para juegos. Veremos como rinde esta gráfica en juegos.
Durante años, Intel no ha podido decir mucho sobre sus gráficas integradas. Es cierto que la compañía ha trabajado en mejorarlas y las más modernas iGPU de Intel pueden con juegos del tipo eSports en resolución FullHD. Claro, hablamos de juegos con gráficos ligeros que no requieren de hardware muy potente, pero, ¿pueden las Intel iGPU con juegos con mejores gráficos? ¿Podríamos intentar reproducir con un mínimo de calidad esos AAA que llegan todos los años al mercado?
Hubo un tiempo en el que estas soluciones integradas llegaron a disponer de un gran peso entre las preferencias de los fabricantes, no tanto de los usuarios más especializados, que uerían un rendimiento que estos modelos eran incapaces de ofrecerles. Así que por una pura selección natural, esos equipos quedaron para lo que quedaron: tareas muy básicas de navegación por internet, ofimática y multimedia, dejando lo de los juegos para cositas muy discretas, indies, con motores 2D y poco más. Nadie en su sano juicia compraría una ordenador (portátil o de sobremesa) con una de esyas iGPU.
Para algunos usuarios estas soluciones pueden ser suficiente, pero si eres de los que busca el máximo rendimiento, no perder frames ny jugarlo todo a tope de calidad, lo mismo estas soluciones se te quedan cortas. De todas formas, échale un vistazo a todo lo que te vamos a contar porque, en ocasiones, el término medio es el que mejor se ajusta a lo que necesitas. Como es el caso de estas gráficas integradas que incluyen algunos ordenadores del mercado.
¿Qué procesadores Intel incluyen la iGPU UHD 630?
Esta tarjeta gráfica fue lanzada en 2018, junto con los procesadores Intel Coffee Lake. Inicialmente, se encontraba en los procesadores de gama alta, pero poco a poco fue llegando a otros modelos. Aquí podemos ver los procesadores más destacados que usan estos gráficos:
| Intel Core i7-8700K | Intel Core i9-8950HK | Intel Core i9-9900K | Intel Core i9-9980HK | Intel Core i9-9900KS | Intel Core i9-10900K |
| Intel Core i7-8700 | Intel Core i7-8850H | Intel Core i7-9700K | Intel Core i9-9880H | Intel Pentium Gold G6600 | Intel Core i7-10700K |
| Intel Core i5-8600K | Intel Core i7-8750H | Intel Core i5-9600K | Intel Core i7-9850H | Intel Core i5-10600K | |
| Intel Core i5-8400 | Intel Core i5-8600T | Intel Core i5-9400 | Intel Core i7-9750H | Intel Core i5-10500 | |
| Intel Pentium Gold G5600 | Intel Core i5-8500T | Intel Pentium Gold G5620 | Intel Core i3-9350K | Intel Core i3-10300 |
Debes saber que la lista anterior puede que no incluya todos los procesadores que integran esta tarjeta gráfica. Ocasionalmente, Intel lanza algunos productos determinados, sobre todo, para el mercado asiático y no se anuncian oficialmente. Lo que es seguro es que los procesadores de la tabla si integran esta gráfica discreta.
Básicamente, la Intel UHD 630 estuvo disponible en los procesadores de sobremesa y portátiles de la 8ª, 9ª y décima generación. A parir de 11ª generación de procesadores de Intel, el equipo azul empezó a utilizar Intel Iris Xe, gráfica que se mantuvo hasta la 14ª generación.
¿Cuántos GB tiene la Intel UHD Graphics?
Debes tener en cuenta que las tarjetas gráficas integradas UHD Graphics en los procesadores Intel carecen de memoria gráfica dedicada. Esto quiere decir que van a tirar en todo momento de la memoria del sistema, que es la memoria RAM. Por lo tanto, debemos tener en cuenta que la cantidad de memoria RAM que instalemos, una parte, se reservara para la tarjeta gráfica.
Aunque podemos asignar manualmente cuanta memoria cojera la gráfica integrada, esto el sistema lo suele hacer de manera dinámica. Esto quiere decir que, según el momento y las necesidades, irá ajustando la cantidad de memoria RAM que destina a la iGPU. Como hemos comentado, también le podemos decir al sistema cuánta memoria RAM queremos reservar para la iGPU, para que intente trabajar lo más eficiente y holgadamente posible.
Para determinar cuanta memoria de sistema necesitamos, debemos saber que programas vamos a usar. Windows normalmente consumo 1-2 GB de RAM y el navegador Google Chrome puede consumir 8 GB de RAM. Así que lo recomendable para este caso es instalar al menos 16 GB de memoria RAM. Pero nuestro consejo es que optes por 32 GB de RAM, si tu presupuesto te lo permite.
Pruebas de rendimiento
Si tenéis un procesador Intel con una tarjeta gráfica integrada UHD 630 dejad que os digamos de entrada que no vais a poder ejecutar con soltura y sin problemas de rendimiento la mayoría de juegos del mercado. Aunque al mismo tiempo sabemos que algunos de vosotros necesitáis pruebas fehacientes y es por ello que hemos decidido ponerla a prueba con una serie de juegos relativamente sencillos.
Para realizar las pruebas de rendimiento hemos utilizado el siguiente hardware:
- Intel Core i7-8700K @ stock (con su gráfica integrada UHD 630)
- MSI Z370 Gaming M5
- 4×8 GB Corsair Dominator Platinum RGB DDR4 a 3600 MHz
- Transcend SSD 220S 1 TB NVMe
- Windows 10 Pro versión 1809
Como se puede ver, y fuera del uso de la Intel UHD 630, el PC que se ha utilizado para las pruebas se puede considerar un PC gaming y no se ha escatimado en cosas como la calidad de la memoria RAM, incluso se ha hecho uso de un SSD NVMe. Aunque ninguno de los juegos que hemos probado está pensado para aprovechar este tipo de almacenamiento, por lo que realmente no influye en el rendimiento de los juegos, más allá de acelerar los tiempos de carga.
Para medir el rendimiento en todos los juegos hemos usado la herramienta de benchmarking de FRAPS para poder obtener los frames por segundo (FPS) mínimos, máximos y la media (AVG, average). En todos los casos, hemos probado los juegos a resolución Full HD (1920 x 1080 píxeles) y con los ajustes gráficos al mínimo posible en cada juego, pero siempre con Anti Aliasing activado para que por lo menos no tengamos bordes de sierra en los polígonos de los elementos en el escenario. Así que, como podéis comprobar, nos hemos dejado fuera de esas configuraciones cuestiones como calidad de texturas medias o altas, efectos de profundidad, distancia de dibujado… todo al mínimo.
¿Qué juegos puedo hacer correr con Intel UHD 630?
Para considerar que un juego se disfruta de manera fluida, este debe superar los 30 FPS en todo momento. Si el juego está por debajo de esta tasa de FPS, obviamente debemos considerar que no es jugable, ya que la experiencia será muy mala y entre bajones será imposible disfrutar de la partida. Así que, ¿crees que estos modelos UHD están al nivel de esa minima exigencia?
Los juegos que han sido escogidos para la comparativa son relativamente exigentes, de 2020 y años cercanos, por lo que son perfectos para esta prueba. Por ejemplo, hemos probado la iGPU de Intel en The Witcher 3: Wild Hunt que es un juego con unos requisitos gráficos bastante elevados para lo que es un procesador gráfico de este calibre, pero también lo hemos hecho con The Long Dark, un título cuyos requisitos gráficos son bastante livianos. Los resultados los podéis encontrar en el gráfico arriba de estas líneas.
¿Qué conclusiones sacamos? En un título como The Long Dark podemos jugar sin problemas, y de hecho casi hemos llegado a los deseables 60 FPS de media (algo que lograríamos si desactivamos el Anti Aliasing, todo sea dicho). En el resto de juegos, solo en Project Cars, Fallout 4 y Dirt 4 hemos superado los 30 FPS de media, lo cual es aceptable en el caso del juego de Bethesda por su desarrollo más pausado, pero resulta insuficiente en los otros dos que son simuladores de carreras. Y es que hay que tener en cuenta que jugar a cualquier juego de velocidad o de acción en primera persona a menos de 60 FPS debería ser penado.
Sin embargo, en juegos como Black Desert Online, Grand Theft Auto V, Mafia 3, Battlefield 1 o incluso en Player Unknown’s Battlegrounds nos hemos encontrado con que la media que obtenemos se encuentra por debajo de 30 FPS, y con bajadas puntuales que convierten a los juegos en casi injugables por lo que, ya tenéis una primera pista de si os vamos a recomendar esta GPU o no de cara a un uso centrado exclusivamente en videojuegos.
¿Son buenos los Intel UHD Graphics?
Aquellos que quieran usar el PC para jugar, evidentemente, es mejor que te compres una tarjeta gráfica dedicada. Siempre obtendrán un mejor rendimiento que el dado por esta gráfica integrada bastante sencilla. La Intel UHD 630 no es, ni mucho menos, una iGPU pensada para jugar, está más bien enfocada a multimedia, ofimática y similares. Situaciones donde necesitas salida de video y en la que te puede ahorrar tranquilamente la gráfica dedicada.
No obstante, para acompañar a tu PC no necesitas comprar una tarjeta gráfica de última generación, tampoco te esperes jugar a lo último que ha salido, ya que tu CPU puede convertirse en un cuello de botella de cara al rendimiento. Desde entonces han salido varias generaciones de CPU de Intel y el primer cuello de botella en un PC Gaming es siempre el procesador. También asegúrate que tu PC pueda utilizar la RAM en modo de doble canal si no quieres ver un recorte de rendimiento considerable en rendimiento.
Hay que tener en cuenta, además, que Intel ha dado pasos de gigante en el rendimiento de sus tarjetas gráficas integradas durante los últimos años, en especial la serie HD 700, que rinden el doble y se acercan mucho en potencia a las iGPU Vega de las primeras generaciones de los AMD Ryzen. Quizás ya sería hora de plantearte cambiar de procesador y con ello todo tu PC al completo. Y no, no es solo por la GPU dentro del procesador, es por todo el rendimiento general.
Reemplazadas por las Intel Xe
Actualmente, los procesadores de Intel ya solamente utilizan su nueva arquitectura de gráficas Xe. Este nuevo diseño ofrece mejoras significativas con respecto a las versiones anteriores, como puedan ser las Intel UHD 630. Pese a que aún están limitadas en gaming, permiten ejecutar juegos como CS:GO 2, Fortnite o PUGB sin muchos problemas en resolución 1080p. Es decir, motores no demasiado exisgentes porque si nos vamos a otros títulos un poco más complejos, ahí hará aguas estrepitosamente. Aunque, en descargo del fabricante, nunca afirmaría que va a rendir con un AAA de última generación.
Muestran más dificultades a la hora de mover juegos más modernos y catalogados como AAA. Normalmente, para obtener una tasa de 30 FPS se requiere que se reduzca la resolución a 720p y, en algunos casos, no llega tan siquiera a esta tasa de 30 FPS. Se muestran aún lejos de las gráficas integradas en los procesadores AMD Ryzen.
El mayor defecto de los procesadores Intel Core siempre ha sido la tarjeta gráfica. Siempre ha sido de baja calidad y claro, no ofrece capacidad para mover juegos y, los pocos que mueven, lo hace de manera muy justa.
NO es una gráfica para jugar
Como bien podéis observar, este tipo de tarjeta gráfica integrada no está diseñada para jugar. Es un modelo que sirve principalmente para cumplir funciones extremadamente básicas. Para conseguir que un ordenador pudiese funcionar correctamente en gaming con este procesador sería necesario utilizar una gráfica dedicada.
Obviamente en caso contrario no es necesario, las tareas ofimáticas no requieren demasiada potencia gráfica a no ser que hablemos de presentaciones de PowerPoint que estén demasiado cargadas. En situaciones como el uso de Word o Excel lo importante es la potencia que tiene el propio procesador, no la iGPU.
Y si ya añadimos las funciones adicionales de la IA entonces tendríamos que hablar de aquellos procesadores que incorporan una NPU.
Esto significa que si quisieseis buscar un procesador que realmente está diseñado con el objetivo de poder jugar, tendríais que iros a la competencia. AMD es una marca que ofrece actualmente una serie de modelos que cuentan con las iGPU más potentes del mercado, los Intel Core Ultra se quedan cortos en este aspecto ya que no están diseñados específicamente para gaming.
Ya sea en handheld PC como la ASUS ROG Ally o en portátiles orientados para jugar las compañías siempre suelen elegir principalmente AMD. En el caso de los ordenadores de sobremesa también sucede, los modelos de última generación que ofrece la compañía cuentan con gráficas que pueden mover prácticamente todos los juegos que hemos utilizado en esta prueba por encima de los 60 FPS.
¿Cómo puedo mejorar el rendimiento de mi PC con Intel UHD 630 sin cambiar el hardware?
Si tu procesador cuenta con esta gráfica y no tienes la intención de actualizarlo o comprar una gráfica dedicada para poder jugar con una mayor calidad y fluidez, puedes realizar una serie de ajustes que te permitirán ganar unos cuantos FPS pero no esperes ningún milagro.
- Asignar más VRAM desde la BIOS. Este modelo no cuenta con memoria propia sino que utiliza la del sistema. Desde la BIOS, a través de la función Internal Graphics Share Memory, podemos subir el valor de la memoria que utiliza a, por ejemplo 1024 MB, lo que permitirá reducir los tirones del juego.
- Actualizar los drivers. Si bien es cierto que con los drivers de Windows Update es más que suficiente para tareas de ofimática, no dejan de ser drivers genéricos que no permiten sacarle todo el partido a la gráfica. La mejor forma de hacerlo es instalando el software de Intel para gráficas.
- Plan de energía. Antes de ponernos a jugar, debemos asegurarnos de que tenemos activado el plan de energía Alto rendimiento, especialmente si hablamos de un portátil.
- Reducir la resolución. Un método que generalmente nunca falla para mejorar la fluidez y rendimiento de juegos con gráficas que andan justas de potencia es reducir la resolución a 720p.
- Memoria RAM en Dual Channel. Si únicamente tenemos un módulo de RAM, la gráfica funciona a la mitad de su ancho de banda. Utilizar dos módulos en configuración Dual Channel, permitirá ofrecer un importante salto de rendimiento en FPS.
