A la hora de comprar un portátil, lo primero que debemos hacer, si no queremos arrepentirnos a las primeras de cambio, es sentarnos a pensar cuales son los todos los usos que le vamos a dar. Si únicamente lo vamos a utilizar para tareas de ofimática, con cualquier portátil tenemos más que suficiente.
Pero, si, además, también queremos disfrutar de algún que otro juego, no todos los portátiles son válidos. Si bien es cierto que los procesadores de los portátiles incluyen una gráfica integrada, dependiendo del fabricante y del modelo, esta puede servir para jugar, aunque no a todos los títulos y mucho menos los considerados triple A.
Cuando utilizar un portátil para jugar con gráfica integrada
Cuando hablamos de las gráficas integradas en un portátil, no estamos hablando de las veteranas y anticuadas Intel HD Graphics. AMD con las Radeon 7XXM y Radeon 8XXM integradas en sus CPUs Ryzen e Intel con las gráficas Arc Graphics integradas en los Core Ultra ofrecen una mayor potencia y rendimiento.
Las gráficas integradas son perfectamente válidas para usuarios que juegan a títulos ligeros o competitivos, donde la calidad gráfica pasa a un segundo plano y premia la fluidez de movimiento. Hablamos de títulos como CS: GO 2, Fortnite, League o Legends que con una configuración gráfica baja son jugables, aunque en ocasiones también es necesario reducir la resolución.
Las gráficas integradas en los procesadores también son una excelente opción para los usuarios que utilizan emuladores de consolas, ya que la mayoría tiran de CPU, aunque depende del tipo de juego y emulador que se utilice.
El principal hándicap con el que nos encontramos a la hora de utilizar una gráfica integrada es que no cuenta con VRAM dedicada. En su lugar, utilizan la memoria del equipo, lo que supone un problema en juegos exigentes generando un gran cuello de botella. Además, carecen del mismo ancho de banda de una GPU dedicada y la tecnología que se encuentra en estas como Ray Tracing.
Una gráfica dedicada, siempre es la mejor opción
No cabe ninguna duda de que utilizar un portátil con una gráfica dedicada siempre es la mejor opción, siempre y cuando el uso principal que vayamos a darle sea jugar. A diferencia de los procesadores con gráfica integrada, las gráficas dedicadas de los portátiles cuentan con su propia VRAM, lo que les permite ofrecer un mayor rendimiento y no generar cuellos de botella.
Permite disfrutar de la tecnología más moderna que ofrece NVIDIA como DLSS para ofrecer un mayor número de FPS incrementado la resolución, Ray Tracing para disfrutar de una calidad gráfica similar a la realidad y Reflex para reducir la latencia.
Si bien es cierto que las gráficas integradas de AMD, especialmente los modelos Radeon 890M (disponible en los procesadores Ryzen AI 9 HX) y Radeon 8060S (disponible en los Ryzen AI MAX+), ofrecen un rendimiento bastante bueno, se encuentra por debajo de la calidad y rendimiento que es capaz de ofrecer una gráfica dedicada de NVIDIA.
Comprar un portátil gaming requiere de una inversión económica más elevada, ya que también tenemos que pagar que la pantalla ofrezca una frecuencia de refresco elevada para disfrutar de una mayor tasa de FPS. Además, generan mucho más calor lo que implica un mayor ruido de los ventiladores y consumo de energía que, en el mejor de los casos, la batería no dura más de 3 horas.
Qué elegir
Si buscas un portátil para trabajar y de forma esporádica jugar a algún que otro título no muy exigente y de forma ocasional, los portátiles con gráfica integrada son una excelente opción ya que, además, son más económicos que los que incluyen una gráfica dedicada, consumen menor energía, generan menos calor y son más finos y ligeros.
Si buscas un PC gaming para jugar, debes buscar un modelo que cuenta con la serie RTX 50 adelante. Aunque, si tus necesidades no son muy elevadas, y tu bolsillo no es muy amplio, puedes buscar opciones más económicas con equipos con la RTX 40.
Otra opción: consola portátil
A mitad de camino entre precio y rendimiento se encuentran las consolas portátiles. Estos equipos cuentan con la serie de procesadores Z de AMD con gráfica integrada que depende del modelo del procesador.
Están adaptadas para ofrecer un buen rendimiento en todo tipo de juegos. Además, incorporan varios puertos USB-C que podemos utilizar para enviar la señal a un monitor o Smart TV además de para conectar un teclado y ratón. Su precio puede varias desde los 599 euros que cuesta la ASUS ROG Xbox Ally hasta los 999 euros que cuesta la Lenovo Legion Go.
