¿Qué pasa si pones demasiada o muy poca pasta térmica en la CPU?

¿Qué pasa si pones demasiada o muy poca pasta térmica en la CPU?

Rodrigo Alonso

Todo usuario que haya montado alguna vez un PC sabe que entre la CPU y el disipador de calor es necesario poner pasta térmica para fomentar la transferencia de calor. Hay muchas técnicas a la hora de aplicarla pero, ¿qué sucede si pones demasiada o muy poca pasta térmica? En este artículo te vamos a contar cómo afecta a la temperatura del procesador el no llegar o pasarte con la pasta térmica.

Ni la superficie del IHS del procesador ni la de la base del disipador son completamente planas, así que para que pueda producirse una buena transferencia de calor es necesario utilizar pasta térmica, un compuesto especial no conductor de la electricidad pero que tiene unas muy buenas propiedades para conducir la temperatura y que ayuda a que el disipador pueda evacuar eficazmente el calor producido por el procesador.Contacto IHS disipadorSin el compuesto térmico entre medias, habría muchos huecos vacíos y la transferencia de calor no se podría producir de manera eficiente, eso lo tenemos claro pero, ¿qué pasa si pones demasiado poca pasta térmica? ¿Y si le pones demasiada? Vamos a verlo.

¿Cuánta pasta térmica debes poner en tu CPU?

Para poder valorar si se está poniendo demasiada pasta térmica o demasiado poca, es necesario saber cuál es la cantidad de pasta térmica correcta que debes aplicar. Lo ideal es aplicar una finísima capa, lo más delgada posible (ya que las crestas y valles que hay en el IHS y el disipador no son demasiado grandes en realidad) pero que sea totalmente homogénea y que cubra la totalidad de la superficie del IHS, que es donde la aplicamos.

Un ejemplo de la cantidad correcta de pasta térmica que deberíamos aplicar lo tenemos en los disipadores (especialmente los AIO de refrigeración líquida) que la traen pre aplicada; aquí podéis ver tanto la forma como el grosor de la capa que sería ideal aplicar.

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Un «truco» para saber si has puesto demasiada pasta térmica es que cuando colocas y aprietas el disipador en su sitio, encima del IHS del procesador, verás que la pasta térmica rebosa por los lados, indicio claro de que te has pasado de cantidad. En la siguiente imagen de ejemplo podéis ver que no solo se ha aplicado la pasta térmica de una manera no homogénea, sino que además ha rezumado por ambos lados al poner el disipador.

pasta térmica

Saber si has puesto demasiada poca pasta térmica en la CPU es más complicado de saber, pero si al poner la capa inicial ves que quedan «calvas» y que no está distribuida de manera homogénea tendrás una pista clara de ello. También, al instalar el disipador y luego quitarlo podrás ver si la «huella» que este deja está correcta o si es irregular, como en el siguiente ejemplo.

¿Qué efecto tiene poner demasiada o muy poca en la temperatura?

Una vez explicado lo anterior, vamos a ver qué efecto tendrá en la temperatura de funcionamiento del procesador el poner demasiada o demasiado poca pasta térmica, puesto que como supondrás el rendimiento térmico puede variar enormemente.

Demasiada pasta térmica

En la mayoría de disipadores existe una presión máxima de éstos que se puede realizar sobre el IHS del procesador, generalmente porque la rosca de los tornillos tiene un tope con el objetivo de no dañar el procesador al apretar demasiado. Esto significa que la pequeñísima distancia que hay entre el IHS y la base del disipador es siempre la misma, y por lo tanto es imposible tener, por ejemplo, una capa de 1 mm de espesor entre ambos componentes. Esto significa que por mucha pasta térmica que pongas, si instalas correctamente el disipador no va a producirse ningún efecto negativo en la temperatura de la CPU (eso sí, sería recomendable limpiar bien toda la pasta térmica que haya sido expulsada hacia fuera por la presión).

Pasta térmica CPU demasiada

En el supuesto de que sí que pudiéramos tener una capa considerable de pasta térmica entre el IHS de la CPU y la base del disipador, la cosa cambiaría. Para determinar este efecto necesitamos conocer 3 valores en total:

  • La conductividad térmica de la pasta, expresada en W/mK
  • Área de la CPU en metros cuadrados.
  • Grosor de la capa de pasta térmica, en metros.

La fórmula sería la siguiente:

Rpaste = (espesor / área) x (1 / conductividad térmica)

Pongamos un ejemplo para verlo mejor. Supongamos una pasta térmica con una conductividad de 12,5 W/mK con un procesador Intel de socket 1151 (sus dimensiones son 29,5 x 29,2 mm, y por lo tanto su área es de 0,0008614 m²) y le ponemos un espesor de 1 milímetro de pasta térmica, con el que evidentemente habremos puesto demasiada. En ese caso tendríamos un valor de Rpaste = (0,001 / 0,0008614) x (1 / 12,5) = 2,66. Si ahora repetimos el cálculo con 0,1 milímetros de espesor, entonces el valor que nos da es de 1,45, por lo que la transferencia de calor será mucho mejor.

Muy poca pasta térmica

Lo que puede suceder si pones demasiado poca pasta térmica en la CPU es que queden «calvas» y que por lo tanto el contacto del IHS con el disipador no sea perfecto, provocando zonas mucho más calientes que otras. El efecto en la temperatura variará dependiendo del procesador y la ubicación, tamaño y forma de su die, pero esencialmente tendrás picos de temperatura que en muchas ocasiones pueden ser tan peligrosos como para que salten los sistemas de protección por temperatura del procesador y que se te apague el PC.

Pasta-térmica

Conclusión: más vale que sobre a que falte

Como hemos dicho antes lo ideal es aplicar una finísima capa de pasta térmica homogénea encima del IHS del procesador y listo, aunque hay muchísimos partidarios de la técnica del «grano de arroz» (podéis ver el ejemplo de esto en la imagen de arriba, consiste en poner un granito de pasta térmica en el centro y dejar que cuando coloquemos el procesador, la presión la extienda por toda la superficie).

Lo que está claro es que si te pasas poniendo pasta térmica el mayor efecto que tendrás será que rezume los los lados y te veas obligado a limpiarlo (o que si pasa demasiado tiempo hasta que vuelvas a desmontar el disipador, te des cuenta de que esa pasta se ha solidificado y pegado el disipador al procesador), pero no tiene por norma general efectos nocivos en cuanto a la temperatura de funcionamiento. Sin embargo, si te quedas corto a la hora de poner pasta térmica sí que te puedes encontrar con efectos perjudiciales para la temperatura, así que es mejor pasarse que quedarse corto en este caso.