Qué es la corrosión galvánica en refrigeración líquida y cómo puedes evitarla

Hay varios factores que debemos de tener en cuenta a la hora de elegir los componentes de una refrigeración líquida custom. Desde el rendimiento, hasta la estética, pasando por los metales que incluyan. Este último factor es decisivo, ya que en refrigeración líquida no todo está permitido y hay unos límites que conviene conocer para no incurrir en la denominada corrosión galvánica. Este proceso será fatídico para nuestro sistema y loop, por ello conviene conocerlo más a fondo.

Para hablar de corrosión galvánica no solo tenemos que hablar de materiales, en concreto metales, sino del líquido conductor que circula por ellos. Tan importante es el uso de una serie de metales como de un líquido correcto.

Por ello, nos centraremos en ambos aspectos, aunque el de los líquidos para refrigeraciones líquidas ya lo hemos tratado en profundidad.

Corrosión galvánica: ¿qué es exactamente?

Corrosión-galvánica-bloque-de-agua-GPU

La corrosión galvánica es un proceso electroquímico entre dos o más metales en el que un metal tiene a corroerse mediante la acción de un contacto eléctrico y otro tipo de metal, donde normalmente este será más noble. Para que se de este proceso, todos los metales deben de encontrarse inmersos en un electrolito o medio húmedo.

Cuando esto ocurre, se forma la llamada celda galvánica, debido a que los diferentes metales tienen al mismo tiempo diferentes potenciales de electrodo o de reducción. Este electrolito (líquido refrigerante en este caso) permite la migración de iones metálicos libres en la disolución, por lo que se mueven desde el ánodo hasta el cátodo.

El ánodo en este caso sería el metal más «blando», mientras que el cátodo sería el metal más «duro», lo que permite que el primero tenga una corrosión, es decir, una oxidación permanente. Esto es importante por el hecho de que son los electrones libres los que permiten que los metales sean mejores o peores conductores del calor.

Si un metal entra en contacto con otro metal mediante un medio líquido y conductor, producirá un desbalance en el número de electrones libres, donde el metal más noble adquiere un mayor número de electrones creando una carga eléctrica positiva en el metal más blando y negativa en el metal más duro.

Este fenómeno como tal se le denomina acople galvánico, pero tras incluir un líquido conductor en la ecuación pasa a llamarse corrosión galvánica.

¿Qué materiales usamos en refrigeración líquida y cuáles hay que descartar?

Los materiales más usados en refrigeración líquida son el cobre, el latón y el níquel, estando el aluminio en un plano más alejado y donde deberíamos evitarlo a toda costa.

El por qué es simple de entender si miramos su índice galvánico:

índice galvánico de los metales

Como habremos podido observar, el aluminio es mucho más anódico que el cobre o el latón, ni qué decir del níquel. Este último no entra en juego como un metal en sí mismo, sino como un recubrimiento en lo que la industria llama niquelado electrolítico.

Esto no es más que una técnica de electrodeposición de una capa de níquel sobre los bloques de cobre de CPU y GPU, lo que ayuda a aumentar la resistencia a la corrosión y al desgaste por el flujo de la bomba. Y es que el níquel es un metal más noble que el latón o el cobre, de hecho, está casi a la altura del Titanio, por lo que soportará de mejor manera dicho desgaste. Igualmente, esto no quiere decir que no se desgaste.

El flujo interno del líquido con sus partículas y el rozamiento del mismo a tanta presión desgastan todo a su paso, solo es cuestión de tiempo. Cuanto mejor electrodeposición se haya hecho, más durabilidad tendrá el bloque aunque también más partículas en suspensión y átomos de níquel tendrá el líquido con el paso del tiempo. Por ello, siempre se recomienda el cambio de líquido cada ciertos años o meses, según su composición.

En cuanto a los líquidos de refrigeración líquida para PC, todos los fabricantes se esmeran en lograr un componente que tenga la menor conductividad eléctrica posible, el mayor coeficiente de transmisión de calor posible y con la menor densidad.

El problema es que estos tres parámetros, por norma, son auto excluyentes a la hora de diseñar un compuesto líquido, por lo que los fabricantes optaron por incluir diversos agentes químicos y normalmente biodegradables que eviten en la medida de lo posible el traspaso de iones entre los metales, logrando reducir la corrosión galvánica, pero no logran pararla como tal.

En refrigeración líquida hay que huir del aluminio

Corrosión-galvánica-aluminio

Con todo lo explicado y siendo fácil de comprender, es lógico que el aluminio sea bastante repudiado por la comunidad de refrigeración líquida. Todavía hay marcas con cierta caché que siguen introduciendo, por ejemplo, radiadores de aluminio, donde las marcas chinas son las reinas en este ámbito.

Por lo tanto, lo recomendable y lo más seguro es optar por componentes de cobre o plata, con revestimiento de níquel, lo cual garantizará una vida útil de años y años sin problemas, ya que la calidad de construcción de las marcas punteras se ha elevado y si seguimos estos consejos, no tendremos ningún problema con la corrosión galvánica, aunque pase mucho tiempo en nuestro loop.

El latón tampoco ofrecerá ningún problema de corrosión galvánica como tal, algo demostrado con el paso de los años en los brass tank de los radiadores, así que es realmente seguro, incluso si lo combinamos con el cobre de los tubos de los radiadores.