¿Es posible refrigerar una CPU mediante una célula Peltier? Te mostramos cómo hacerlo

Usar una célula Peltier puede ser una excelente manera de conseguir temperaturas muy bajas. Sin vernos limitados por la temperatura ambiente que nos rodea. Esto significa que, con una de ellas, deberíamos de ser capaces de refrigerar algún componente de nuestro PC. Y, de todos ellos, el que mejor se presta a ser refrigerado por ella, es el procesador. Así que vamos a explicar en este nuevo tutorial, cómo podemos hacerlo. Y los riesgos que conlleva este tipo de refrigeración. O si realmente merece la pena.

Dado que, ya en el pasado hemos descrito cómo funciona una célula Peltier, no vamos ahora a explicar todo el proceso en detalle. Baste decir que una célula Peltier está compuesta por dos placas de cerámica, separadas por semiconductores. Al hacer circular una corriente continua entre ambas placas, se produce un efecto físico, que hace que una de las placas se caliente. A la vez que la placa contraria se enfría. Dado que este método de refrigeración es independiente de la temperatura ambiente. Se pueden conseguir temperaturas muy bajas con él.

Instalar una célula Peltier no es sencillo

Para instalar una célula Peltier en tu procesador debes de tener en cuenta varias condiciones:

  • Dado que la potencia de refrigeración de este tipo de sistemas varía con la cantidad de corriente que circula por sus conductores, vais a necesitar un regulador de corriente.
  • Las células Peltier tienen una eficiencia muy baja. De entre el 2 o el 3%.
  • El calor que se desprende de la placa caliente también se ha de eliminar.
  • Dado que la célula puede llegar a ponerse a temperaturas inferiores a la ambiente, la condensación es un peligro.

Vamos a suponer que ya habéis conseguido el regulador de potencia, para alimentar la célula. Lo siguiente a hacer es colocar esta sobre el IHS del procesador, de manera que el lado frío esté en contacto con este.

Previamente, deberemos de haber aplicado pasta térmica, tanto en el IHS del procesador, como en el lado caliente de la célula. Porque, al lado caliente le deberemos de colocar un disipador o un bloque de agua para refrigerarlo. En realidad, es más efectivo hacerlo con un bloque de agua (y su correspondiente circuito de refrigeración líquida) que con un disipador por aire.

Ahora deberemos de asegurar el disipador a la placa base. Para ello, el sistema de anclaje original del disipador es posible que no nos sirva. Dado que no está pensado para tener que lidiar con el ancho extra que representa la célula Peltier. Precisamente por esto comentábamos lo del bloque de agua. Ya que sus sistemas de anclajes tiene mejores tolerancias y pueden lidiar con la célula.

Todo este follón ¿para qué?

En realidad hay una manera mucho más sencilla de usar la refrigeración TEC (Thermo Electric Cooling) dentro de nuestro sistema. Y es usar un disipador que ya incorpore este tipo de célula en su construcción. Este tipo de disipadores se llaman «híbridos».

En este tipo de disipadores, la célula se sitúa en contacto con la base fría del mismo. Y suelen tener sus propias heat pipes para ventilar el calor que se genera en la placa caliente de la célula.

Otro método que se ha usado es colocar la célula Peltier dentro de un sistema AIO. La marca CoolIT era famosa por sus equipos así fabricados. Nosotros mismos tuvimos la oportunidad de testar uno de sus sistemas (el ColIT FreeZone Elite) y quedamos bastante impresionados por su rendimiento térmico.

Sin embargo, los disipadores que emplean las células no suelen disminuir demasiado las temperaturas de los procesadores. No frente a lo que se consigue con un buen disipador.

Al final, las células Peltier no son más que una curiosidad para los entusiastas. Pero no merecen la pena. Y esto queda demostrado porque es una tecnología que nunca ha tenido un hueco serio en el mercado DIY.