Análisis: Kingston KC1000 960 GB

Según las estadísticas, cada vez más usuarios utilizan un SSD como almacenamiento principal en su equipo, y es que estos dispositivos proporcionan una gran velocidad que, especialmente en equipos orientados a juegos, mejora notablemente el rendimiento del sistema. En el día de hoy os presentamos nuestro análisis de la unidad SSD Kingston KC1000 en su versión de 960 GB, un dispositivo orientado al gran público que promete un excelente rendimiento a un precio comedido.

El Kingston KC1000 aprovecha el amplio ancho de banda de la interfaz PCI-Express 3.0 x4 y el protocolo NVMe para ofrecer unas tasas de rendimiento teórico de hasta 2700 MB/s de lectura y hasta 1600 MB/s de escritura, haciendo que nuestros juegos y programas se carguen en un abrir y cerrar de ojos. Al menos, en teoría.

El dispositivo viene en el cada vez más popular formato M.2, por lo que puede aprovechar este tipo de zócalos que ya incorporan todas las placas base modernas -e incluso podremos utilizarlo en algunos ultrabooks y portátiles-, pero el fabricante también lo vende con una tarjeta de expansión PCI-Express, que nos permitirá utilizarlo en equipos que no cuenten con éste tipo de zócalo, o para aquellos usuarios preocupados por la temperatura del dispositivo (pues ya sabéis que los SSDs M.2 se calientan bastante).

En nuestro análisis, os vamos a enseñar cómo es este Kingston KC1000 en su versión de 960 GB, cuyo precio (precios de Amazon) ronda los 435 euros para la versión analizada, y los 418 euros para la versión sin tarjeta de expansión PCIe.

Características técnicas

Como podéis ver en las características técnicas, el Kingston KC1000 no destaca especialmente por su velocidad (hasta 2700 MB/s de lectura y 1600 MB/s de escritura) pues está más que superada por otros SSDs del mercado, ni tampoco por su capacidad pues, incluso aunque estamos analizando el modelo tope de gama (de 960 GB), también hay en el mercado dispositivos SSD de mayores capacidades.

Por lo que verdaderamente destaca éste SSD es por su durabilidad, con 1 PB de TBW en este modelo, y no en vano Kingston dota a la unidad de 5 años de garantía. Esto se consigue con el uso de chips de memoria NAND MLC, fabricados por Toshiba en este caso, junto con una controladora Phison PS5007-E7.

Kingston KC1000, embalaje y aspecto externo

El Kingston KC1000 viene embalado en una caja de cartón blando en cuya cara principal podemos ver una imagen del dispositivo, acompañada cómo no de modelo y en este caso interfaz y protocolo, dejando para la parte posterior de la caja sus características técnicas y el modelo exacto, que nos informará de la capacidad. Esta caja se abre en forma de cofre, y en el interior vemos una pieza de poliestireno expandido de color negro que protege el dispositivo. Curiosamente, Kingston pone el pequeño manual de instrucciones por fuera de éste.

Retiramos la capa protectora superior, y ya tenemos acceso al dispositivo, que como podéis observar viene acompañado de un embellecedor que nos permitirá instalar la tarjeta de expansión PCIe en sistemas de perfil bajo.

Aquí tenéis el embellecedor, sin ninguna floritura.

Y aquí está el Kingston KC1000 de 960 GB montado en su tarjeta de expansión PCIe, con su embellecedor de tamaño completo.

Como es habitual, el SSD en sí es de formato M.2 y podremos quitarlo para instalarlo directamente en un zócalo M.2 si queremos.

Con solo retirar un tornillo, podemos quitar el SSD y separarlo de la tarjeta de expansión, tarjeta que, por cierto, viene con las perforaciones para admitir SSDs de formato 2280 como es el caso pero también 2242 y 2260. También tiene un pequeño pad térmico para ayudar a refrigerar un poco el calor generado por la controladora.

Aquí tenéis la unidad en formato M.2 ya suelta. Como podemos ver, en esta cara los chips están tapados por la habitual etiqueta del fabriciante.

No obstante, en la cara opuesta podemos ver los chips de Toshiba claramente, así como la controladora de Phison que Kingston ha renombrado con su propio nombre para este dispositivo. Igualmente, tenemos el anclaje trasero y los conectores delanteros habituales en este tipo de dispositivos.

Poco más hay que ver, así que vamos a pasar a conectarlo a nuestro sistema y ver qué tal se comporta a la hora de la verdad.

Kingston KC1000 960 GB: pruebas de rendimiento

Visto el dispositivo, procedemos a instalarlo en nuestro equipo para comenzar con las pruebas.

Para realizar las pruebas de rendimiento de este SSD hemos hecho uso de nuestro banco de pruebas Coffee Lake habitual:

El sistema operativo utilizado ha sido Windows 10 Pro x64 con todas las actualizaciones instaladas.

Antes de empezar a mostraros los resultados de rendimiento, hemos de decir que el SSD de Kingston estaba configurado en el zócalo M.2_1 de la placa base, conectado directamente, de manera que la comparativa con los demás SSDs PCIe NVMe que hagamos a continuación sea en igualdad de condiciones.

Temperatura

La temperatura ha sido medida con OpenHardwareMonitor, tanto en reposo (ordenador sin hacer nada durante 10 minutos) como bajo carga (sometiendo al SSD a una prueba con CrystalDiskMark). Como siempre, el dato mostrado es el Delta de temperatura, es decir, la temperatura medida menos la temperatura ambiente, de manera que si ésta última varía el dato comparativo no se verá afectado. El resultado es el siguiente:

Ningún problema en el horizonte, pues el SSD logra mantenerse a una temperatura óptima de funcionamiento, en torno a los 70ºC.

CrystalDisk Mark

Este es seguramente el benchmark más popular para unidades de almacenamiento, y nos va a mostrar el rendimiento bruto de la unidad. Tal y como comentamos al principio, vamos a comparar los resultados con el resto de SSDs PCIe NVMe que han pasado por nuestro laboratorio.

En esta prueba nos encontramos una sorpresa buena y una muy mala. La buena es que nos ofrece una tasa de lectura bastante por encima de los 2700 MB/s que decía el fabricante, pero la mala es que la tasa de escritura es muy inferior a los 1600 MB/s prometidos. Demasiado inferior, hasta el punto de que repetimos la prueba bajo otras circunstancias, incluso usando la tarjeta de expansión PCIe, con idéntico resultado.

HD Tune

Con HD Tune realizamos una prueba de transferencia bruta. En otras palabras, sería el equivalente a probar a copiar archivos de una unidad a otra.

HDTune viene a confirmar, en términos de velocidad de transferencia pura, lo que ya vimos en CrystalDisk Mark, y es que el Kingston KC1000 nos está entregando un rendimiento muy pero que muy inferior a los demás. Fijaos en que aquí la máxima ni siquiera alcanzó los 1000 MB/s.

ATTO Disk Benchmark

Con este benchmark vamos a poder ver qué tal se comporta el SSD con diferentes tamaños de archivo.

Aquí tenemos dos caras de una misma moneda. El KC1000 de Kingston se comporta muy mal con archivos pequeños hasta los 8 KB, pero a partir de ahí su rendimiento se dispara de manera desmesurada y llega a entregarnos la friolera de 2300 MB/s de escritura y 2960 MB/s de lectura, muy por encima de lo que decían sus especificaciones.

AS SSD Benchmark

Este es un benchmark de puntuaciones relativas, pero que nos vale para ver el rendimiento relativo entre los dos dispositivos que estamos comparando en este análisis.

No obstante, en este benchmark vuelve a entregarnos unas velocidades muy por debajo de lo que debería, y de hecho la velocidad de escritura está incluso por debajo de la de un SSD SATA 3.

AS SSD Benchmark también cuenta con dos benchmarks secundarios. En este primero vemos qué tal se comporta a la hora de copiar archivos en diferentes situaciones.

 

Aquí se comporta de una manera bastante decente, y esto es algo a tener en cuenta porque el uso es bastante cercano a la realidad. Veamos qué tal con los archivos incomprimibles:

En este caso la controladora Phison demuestra que este KC1000 se lleva relativamente bien con archivos no comprimibles, por lo que el rendimiento es bastante bueno.

Conclusión: Un SSD de gama media con mucho que mejorar

El KC1000 es el dispositivo de estado sólido de mejor rendimiento y capacidad que puede ofrecer Kingston para el mercado de consumidor a día de hoy, y como por lo que hemos visto a lo largo de este análisis, al final nos ha dejado un sabor de boca un tanto agridulce puesto que, en términos de rendimiento, se comporta de manera adecuada en algunas pruebas pero en otras da un rendimiento realmente muy malo.

Si se tratara de un SSD que, en su modelo de 960 GB, costara en torno a los 300 euros, seguramente tendríamos otras palabras para él, pero dado que está al mismo precio o más que otros modelos con un rendimiento bastante mejor, realmente no podemos sino decir que hay bastante que mejorar. El punto fuerte es una elevada durabilidad, pero al final quien invierte 400 euros en un dispositivo de esta capacidad lo que busca es que sus juegos y programas se carguen lo más rápidamente posible, más allá de que el dispositivo le vaya a durar 10 años.

PROS:

  • Formato M.2 2280 con tarjeta de expansión PCI-Express.
  • Gran capacidad con hasta 960 GB.
  • Altísima durabilidad.

CONTRAS:

  • Rendimiento muy bajo en algunas pruebas, y bastante inestable.
  • Carece de disipador.
  • El precio es muy elevado en comparación con lo que ofrece la competencia.

Por todo ello, este Kingston KC1000 se lleva nuestro galardón de plata, y en este caso el recomendado por su diseño puesto que gracias al adaptador podremos utilizarlo en PCs modernos, no tan modernos y en portátiles o ultrabooks llegado el caso.

Compártelo. ¡Gracias!