KROM Kayle, review: auriculares económicos con sonido 7.1 virtual y RGB

El fabricante de periféricos gaming KROM presentó hace poco sus nuevos auriculares KROM Kayle, una nueva apuesta para el copado mercado del audio para juegos en el que pretenden destacar ofreciendo un producto con mucho cuidado al detalle, sonido envolvente 7.1 virtual y con un precio, como siempre, muy ajustado: apenas 34.90 euros.

Los KROM Kayle se postulan como un firme candidato a copar las ventas dentro de la gama de entrada del mercado gaming por los motivos antes citados, y es que el fabricante lleva ya años lanzando más y más productos gaming al mercado que cada vez son mejores, tanto en cuanto a calidad como a prestaciones. Los Kayle son unos auriculares que no solo cuentan con una buena calidad de materiales, de construcción y de audio, sino que además cuentan con características interesantes como el sonido envolvente 7.1 virtual configurable mediante software o incluso una bonita iluminación RGB en ambas orejeras, con diferentes colores y efectos.

Índice

Características técnicas

Los KROM Kayle incorporan unos altavoces de 50 mm de diámetro, si bien no indican si están fabricados con imanes de neodimio como suele ser lo habitual en auriculares de buena calidad; por otro lado, cuentan con conexión USB, lo que los hace compatibles con PC y PS4 (y seguramente con Xbox One y Mac aunque no lo digan), con control de volumen y micrófono en el propio auricular en lugar de utilizar una incómoda consola de control en el cable (¡punto para KROM!).

Por otro lado, como ya hemos dicho antes tienen iluminación RGB (que no es configurable mediante el software, lamentablemente) así como son configurables los diferentes perfiles de ecualización. El micrófono, por su parte, tan solo indican que es posicionable (la varilla no es fija), pero no dan ninguna de sus características. Es de entender que tendrá el espectro de captación habitual (de 100 a 10.000 Hz) y con patrón omnidireccional sin cancelación de ruido.

Unboxing y análisis externo

Los auriculares KROM Kayle vienen embalados en la habitual caja de cartón blando con los colores naranja y negro de la marca, y en cuya cara frontal podemos ver una imagen del dispositivo, dejando para la parte trasera y los laterales sus características técnicas y principales bondades.

En el interior de la caja encontramos como siempre el escueto pero completo manual de instrucciones, así como el propio producto encajado en una estructura de cartón.

Ya fuera de su embalaje, aquí tenemos los KROM Kayle.

KROM ha decidido fabricar estos auriculares con una estructura de diadema en sus pensión, lo que hace que no tengamos que preocuparnos de ajustar nada pues se acoplarán perfectamente a cualquier tamaño y forma de cabeza sin que tengamos que hacer nada. La estructura en suspensión consiste en una banda de piel sintética, dos hilos de nailon y un cuerpo de aluminio de dos varas que garantiza que mantendrán su forma. Es un sistema que hace que los auriculares sean un tanto menos robustos que los de diadema fija, pero a cambio tenemos una comodidad y ergonomía muy superiores.

Los KROM Kayle hacen uso de unas orejeras circulares con diseño circumaural cerrado -que cubren toda la oreja en lugar de apoyarse sobre ésta-, aunque el diseño de la almohadilla interior cubierta de piel sintética tiene forma ovalada, de manera que se adaptará mejor a cualquier tipo y tamaño de oreja. Queda de manifiesto que el fabricante se ha esforzado mucho para que resulten lo más cómodos posible.

De la orejera izquierda sale el cable, el micrófono, y tenemos los controles integrados. El cable tiene una inserción de goma para preservar su integridad, y cuenta con un mallado de hilo de nailon bastante grueso y basto, terminando en un conector USB 2.0 dorado. Tiene 2,1 metros de longitud.

Aquí tenemos los controles, integrados en la orejera. Constan de una simple rueda digital para controlar el volumen y un botón para silenciar el micrófono. Considero un acierto total el integrar estos botones en el propio auricular y prescindir así de la incómoda consola de control integrada en el cable de otros auriculares.

También de la misma orejera sale el micrófono, con una varilla endeble que permite que podamos colocarla en la posición que queramos. Sin embargo, es una desventaja que ésta sea fija, pues no podremos esconderla ni quitarla: siempre tendremos que andar con el micrófono puesto. Si al menos fuera retráctil podríamos esconderlo cuando no vayamos a utilizarlo.

El micrófono tiene patrón cardioide y no cuenta con cancelación activa de ruido. Tiene un LED de color naranja que nos indicará cuando el dispositivo esté silenciado.

Vistos los KROM Kayle, es la hora de conectarlos para ver qué tal funcionan, pero no sin antes mostraros su iluminación RGB, que de entrada y sin software -por ejemplo si los usamos en una PS4- tiene el ciclo de color activo.

A continuación os dejamos con una galería en la que podéis ver ejemplos de cómo se ve la iluminación. Personalmente creo que queda genial en todos los colores, muy bonita.

El software y su configuración

Como es habitual en este fabricante, los Kayle tienen su propio software particular, un hecho que llevo criticando desde hace tiempo puesto que va siendo hora de que, con el elenco de periféricos de que disponen, desarrollen un software unificado para todos ellos. Y es que imaginad que tenemos un teclado, un ratón, unos auriculares y un micrófono de KROM; eso significaría que tendríamos que tener instalados nada menos que 4 software diferentes para todos ellos. Una molestia y una pérdida de tiempo, en mi opinión.

Vamos con el software. Es literalmente idéntico al que vimos en los Ozone Rage X40, hecho que denota que han sido fabricados por el mismo OEM aunque externamente son muy diferentes. En la primera pestaña tenemos acceso a los cuatro perfiles de ecualización que podremos configurar, así como un acceso a activarlo y desactivarlo (en la parte de arriba, «EC activado»), activar y desactrivar el sonido 3D, y reiniciar los valores.

En la zona inferior tenemos acceso al perfil de efectos, ajustes del micrófono y, finalmente, del entorno virtual 7.1.

El software es muy básico y sencillo, aunque nuevamente estamos ante algo poco trabajado y que no es muy amigable de cara al usuario. Vuelvo a insistir en el hecho de que KROM debe trabajar mucho en su software, pues es una pieza esencial para cualquier periférico gaming.

Pruebas de sonido

Los KROM Kayle son unos auriculares que, tal y como esperábamos viendo su construcción, resultan cómodos desde el primer momento, y no se nota para nada el peso de éstos en la cabeza gracias a la diadema en suspensión que integran. Tampoco aprietan mucho en las orejas y, sin embargo, dado que las almohadillas están forradas de piel sintética aportan cierto grado de aislamiento acústico, muy de agradecer. La contrapartida de utilizar este tipo de material en las orejeras es que no dejan transpirar bien, y cuando haga más calor podrían producir sudoración. Este es un inconveniente de haber escogido piel sintética en lugar de tela, no inherente a los Kayle en sí mismos.

Hemos estado probando los auriculares para diversos usos en PC, tales como jugar, escuchar música, ver películas y comunicaciones por voz. En modo estéreo el sonido es rico en matices, con buenos tonos medios y agudos, pero flojean en los bajos; se echa de menos mayor intensidad en estos, y además es algo que no hemos podido solucionar mediante ecualización -pues, de hecho, subiendo al máximo los bajos mediante software se produce saturación de audio-. El comportamiento es, con todo y con eso, muy correcto para escuchar música y ver películas o series, pero queda bastante lejos de ser espectacular.

Para juegos, hemos habilitado el sonido envolvente 7.1 virtual para poder tener la ventaja del audio posicional. Los KROM Kayle se comportan de manera correcta en este ámbito y, efectivamente, tenemos sonido posicional envolvente, pero nuevamente y debido a unos bajos bastante pobres, queda lejos de ser espectacular. Podríamos definir su comportamiento como correcto, y es que tampoco podemos pedirle mucho más a unos auriculares de 35 euros, la verdad.

Finalmente hemos usado los KROM Kayle con herramientas de comunicación por voz como Discord, donde según la opinión de nuestros interlocutores la voz se escucha bastante natural pero con cierto eco y ruido ambiente, denotando la falta de cancelación de ruido del micrófono. Nuevamente tienen un comportamiento correcto pero nada que haga que destaquen o podamos decir buenas palabras sobre su micrófono.

Conclusión y veredicto

Los KROM Kayle son unos auriculares gaming que te dan lo que has pagado: un audio bastante decente para juegos y multimedia, con el añadido del micrófono para comunicación por voz. Su punto fuerte es sin lugar a dudas su gran ergonomía, pues resultan muy cómodos desde el principio, así como su estética con esa iluminación RGB en todo el lateral de ambas orejeras, dándoles un aspecto espectacular.

Sin duda son una compra muy recomendada para todos aquellos usuarios que buscan unos auriculares con buen sonido y de buena calidad para juegos, con una estética impactante, y a un precio apto para casi todos los bolsillos, pues recordemos que están disponibles por unos 35 euros en tiendas.

PROS:

  • Buena calidad de sonido en términos generales.
  • Buena calidad de materiales y construcción.
  • Cable muy largo.
  • Fácil configuración.
  • Muy cómodos desde el primer momento.
  • Iluminación RGB y estética gaming.
  • Precio (35 euros).

CONTRAS:

  • Tienen muy pocos bajos.
  • Iluminación RGB no configurable.
  • Micrófono sin cancelación de ruido, no es de quita y pon ni retráctil.
  • Interfaz del software muy mejorable.

Por todo ello, estos KROM Kayle RGB 7.1 se merecen nuestro galardón de Oro, así como nuestra recomendación por su muy buena relación prestaciones / precio, y por su diseño espectacular.