¿Por qué comprar una refrigeración líquida AIO antes que una custom?

Cuando se trata de refrigerar un procesador de altas prestaciones, el disipador debe estar a la altura, y no es de extrañar que muchos usuarios se sientan atraídos por los sistemas de refrigeración líquida. Ahora bien, en este ámbito siempre tenemos la opción de optar por una refrigeración líquida AIO con todo integrado o montarnos un sistema custom con piezas personalizadas… ¿qué es mejor? ¿Qué ventajas aporta cada tipo? Esto y mucho más es lo que os vamos a contar en este artículo.

Vivimos, seguramente, en la era de la refrigeración líquida. Casi todos los fabricantes especializados en sistemas de refrigeración por aire tienen sus propios kits AIO (y un claro ejemplo de esto es el reconocido fabricante alemán be quiet!), mientras que también tenemos empresas especializadas casi en exclusiva a los circuitos de refrigeración líquida custom. ¿Qué elegir? ¿Es mejor ir a por un kit AIO por su sencillez o merece la pena complicarse con un sistema custom?

¿Por qué elegir una refrigeración líquida (AIO o custom)?

Los sistemas de refrigeración líquida tienen algo fascinante, algo diferente, algo que se sale de la norma establecida por los disipadores por aire. Pero no todo es estética, ya que cuando se trata de obtener un excelente rendimiento de refrigeración para mantener la CPU a buena temperatura, los sistemas de refrigeración líquida de gama alta son sin lugar a dudas el camino a seguir, ya que pueden proporcionar un rendimiento bastante superior al de cualquier disipador por aire.

Además de esto, una refrigeración líquida es generalmente más silenciosa que un disipador por aire debido a que su gran capacidad de refrigeración evita que los ventiladores instalados en el radiador tengan que girar demasiado rápido. A tenor de esto, cabe mencionar que también nos dan una gran versatilidad ya que podremos escoger el tamaño de radiador que más se adapte a nuestras necesidades, con los modelos de 120, 240 y 360 mm con uno, dos y tres ventiladores siendo los tipos más frecuentes (prueba de ello es, por ejemplo, el Silent Loop 2 de be quiet!).

¿Cuándo utilizar un radiador de uno, dos o tres ventiladores? Lo primero que tienes que mirar es la compatibilidad de tu caja, ya que estas tienen limitaciones en cuanto a la longitud de los radiadores que se pueden instalar. Lo segundo que necesitas saber es qué nivel de refrigeración quieres o necesitas para tu CPU, ya que cuanto mayor sea el radiador mayor será su capacidad de disipar el calor y, por lo tanto, mejor será el resultado de temperatura que obtendremos.

Ventajas de utilizar una refrigeración líquida AIO

Desde luego, todos los aficionados al hardware sabrán que la mayor ventaja que tienen los sistemas de refrigeración líquida AIO frente a las custom es su sencillez de instalación, ya que no tenemos que andar midiendo o doblando tubos, instalando racores ni rellenando el propio líquido a mano. Además de esto, como son circuitos cerrados que vienen ya sellados de fábrica, la probabilidad de que se produzcan fugas de líquido son muy bajas, muchísimo más que en cualquier circuito custom.

Por otro lado, los sistemas AIO no requieren prácticamente mantenimiento; fabricantes como be quiet! recomiendan rellenar el líquido cada dos años, y para ello disipadores como su Silent Loop 2 cuentan con un puerto de rellenado para facilitar las cosas incluso a usuarios inexpertos (de hecho, incluyen incluso una botella de líquido refrigerante para que no haya que preocuparse de comprar nada aparte).

Además de todo esto, los modelos AIO de más alta gama tienen un rendimiento similar al de los sistemas custom pero sin tanto «engorro», con la ventaja de ser mucho más versátiles, fáciles de instalar, y con los que además no hay que tener tanto cuidado a la hora de transportar la caja del PC. Por otro lado, no se nos puede olvidar mencionar que en términos monetarios, las AIO son mucho más baratas que cualquier sistema custom, incluso los modelos de más alta gama comparados con los de gama de entrada.

Es cierto que, en comparación con un sistema custom bien montado, una refrigeración líquida AIO puede no ser tan llamativa visualmente, pero aun así sí que lo es mucho más que un disipador por aire y, de hecho, deja bastante espacio libre en el centro de la caja que permite un mejor flujo de aire interno, proporcionando un mejor rendimiento térmico y dotando a la caja de un aspecto más sobrio que con un inmenso disipador de cobre y aluminio en pleno centro.

Las líquidas custom también tienen sus ventajas

Hasta ahora hemos visto que los sistemas de refrigeración líquida AIO tienen muchísimas ventajas sobre los sistemas custom, pero es de rigor mencionar también las ventajas que estos tienen, empezando por su ingente capacidad de expansión; esto significa que, además de refrigerar la CPU, podemos integrar otros componentes de hardware como la tarjeta gráfica, la memoria RAM o incluso el chipset de la placa base en el mismo circuito, proporcionando al PC una refrigeración mucho más «integral».

La parte mala de esto (o buena, según se mire) es que los sistemas custom permiten la integración de varios radiadores al mismo tiempo en el mismo circuito, creando configuraciones que sin duda quedan impresionantes como en la foto que os hemos puesto encima de estas líneas. Además, también proporcionan otra ventaja adicional y es que cuando uno de los componentes del circuito se estropea, podemos simplemente cambiarlo por otro: por ejemplo, si se estropea la bomba, la desmontamos y montamos otra, pudiendo seguir usando el resto de componentes, algo que si nos ocurre en una líquida AIO sería sinónimo de tener que tirarla a la basura.

Refrigeración líquida AIO o custom, ¿qué deberías elegir?

Como siempre decimos, dependerá de tus necesidades, preferencias y presupuesto. Un kit de refrigeración líquida AIO es sin lugar a dudas mucho más sencillo, barato y casi no necesita ningún mantenimiento, ofreciendo un nivel de rendimiento similar al de una líquida custom, aunque puede que no sea tan impactante visualmente.

Ahora bien, si lo que necesitas es un sistema de refrigeración líquida que abarque CPU, GPU, memoria RAM y/o chipset, entonces no te queda más remedio que optar por un sistema custom, aunque su dificultad de instalación y precio puedan echar para atrás a la mayoría.