Durante muchos años, NVIDIA no ha necesitado valerse del nodo de fabricación más avanzado en cada momento para liderar el mercado de las tarjetas gráficas. Siempre habían preferido mantener un equilibrio entre arquitectura, optimización y costes de producción, sin lanzarse de inmediato a la carrera por los procesos más pequeños que marcan la evolución de la industria. Sin embargo, la situación ahora va a cambiar ya que según los últimos rumores procedentes de medios taiwaneses y confirmados por fuentes del sector, la compañía recurrirá al nodo de vanguardia A16 de TSMC para dar vida a su futura generación de GPUs, Feynman.
Este movimiento tiene una importancia que va más allá de lo meramente técnico, y es que por primera vez en mucho tiempo NVIDIA adoptará una litografía puntera para sus GPU, con el objetivo de reforzar su posición en un mercado que cada vez es más competitivo y dominado por la demanda de soluciones para IA. Está previsto que el A16 arranque su producción en masa en la segunda mitad de 2026, lo que sitúa a Feynman como el primer gran proyecto de GPUs que aprovechará las ventajas de este nuevo proceso de fabricación.
Esto además rompe con la tradición de NVIDIA de esperar uno o dos años antes de dar el salto a una nueva litografía, siempre han preferido litografías maduras antes que de vanguardia… hasta ahora.
Qué supone el nodo A16 y por qué es tan relevante
El nodo A16 de TSMC (que sería de unos 1,6 nm efectivos) introduce varias innovaciones clave, y de hecho la compañía presume de que supone su mayor avance en tecnología de semiconductores de los últimos años. Entre ellas se encuentra el uso de transistores nanosheet y una arquitectura de alimentación trasera (backside power delivery) que la compañía ha bautizado como «Super Power Rail«, y que permiten un incremento notable en la densidad de transistores, una gestión mucho más eficiente de energía y una mejora muy notable tanto en rendimiento como en consumo eléctrico.
Para el consumidor medio, estas mejoras se traducen por supuesto en tarjetas gráficas más potentes y más eficientes. No solo hablamos de que los futuros modelos fabricados en esta litografía puedan ofrecer más FPS en juegos o un mejor rendimiento en aplicaciones de creación de contenido, sino también de una mayor capacidad para abordar cargas de trabajo de IA sin disparar el consumo.
No obstante, hay que tener en cuenta que el paso a un nodo tan avanzado no está exento de riesgos. La producción en procesos de vanguardia implica mayores costes de fabricación y, especialmente en las primeras fases, un menor rendimiento en las obleas. Esto significa que cada chip válido sale mucho más caro, lo que inevitablemente repercutirá en el precio que pagamos por el producto final. Sin embargo, NVIDIA parece dispuesta a asumir este reto con el objetivo de garantizar que Feynman marque un antes y un después en el mercado.
Un cambio de paradigma en NVIDIA
Lo realmente llamativo de esta noticia es el cambio de enfoque que supone para NVIDIA. Hasta ahora, la compañía había demostrado que no necesitaba usar procesos de vanguardia para estar en lo más alto del mercado, gracias a una buena optimización de sus arquitecturas, ya maduras, y la apuesta por tecnologías complementarias como DLSS o la integración de hardware dedicado para IA. No obstante, parece que la creciente presión en el sector de la Inteligencia Artificial y el avance imparable de los centros de datos, algo que siempre ha sido un foco para NVIDIA, les ha hecho tomar la decisión de ir un paso más allá.
Este movimiento también refuerza la alianza entre NVIDIA y TSMC. Por un lado, TSMC se asegura un cliente de primer nivel para estrenar su modo más avanzado y, para NVIDIA, se garantizan el acceso prioritario a la producción de una litografía de vanguardia. Para los usuarios, lo que queda claro es que la próxima generación de tarjetas gráficas (no Rubin que debería llegar relativamente pronto, sino Feyman que estaba planeada para 2028) no será una actualización incremental, sino un salto real que podría redefinir lo que esperamos en términos de rendimiento.
