La elevada demanda de los centros de datos de IA ha obligado a la mayoría de los fabricantes a cambiar sus líneas de producción hacia módulos HBM que, además, casualmente, tienen un margen de beneficio. En este sentido, NVIDIA ha informado a los ensambladores un nuevo incremento en los precios de sus kits oficiales (GPU + VRAM).
NVIDIA ya notificó a sus socios una subida en el precio de los kits de GPU, pero únicamente para el modelo GeForce RTX 5090 y RTX 5090D V2 en mayo. Este es uno de los motivos por el que, en la actualidad, encontrar este modelo por debajo de 4.300 euros es una utopía.
NVIDIA vuelve a subir precios:
Esta medida afecta tanto a las tarjetas de la generación anterior basadas en memoria GDDR6 como a la actual arquitectura de la serie GeForce RTX 50, equipada memoria GDDR7. ¿Qué significa? Pues lo que imaginas, que las tarjetas gráficas serán todavía más caras.
En el caso particular de la memoria GDDR7, la diferencia de costes se ha vuelto abismal. Mientras que un módulo convencional de 2 GB mantiene costes de producción relativamente estables, las variantes de mayor densidad, como las de 3 GB requeridas para configuraciones de mayor capacidad de VRAM, han multiplicado por tres su precio en origen.
Esta presión económica no solo fuerza ajustes de precios en el catálogo existente, sino que mantiene en pausa lanzamientos clave de la industria, como la anticipada línea RTX 50 SUPER, cuyos márgenes comerciales quedarían comprometidos si saliera al mercado bajo las métricas de precio de venta recomendadas originales.
El impacto directo en el consumidor final
Los ensambladores tienen dos opciones cuando aumentan los costes de los proveedores: absorber el gasto adicional mediante márgenes de beneficio más bajos o trasladar parte del aumento a distribuidores y minoristas.
Aunque el precio fijado para el chip gráfico en sí permanece inalterado por parte de NVIDIA, el conjunto con la memoria es el que ha experimentado la subida de precio. Los informes señalan que las tarifas de NVIDIA para sus ensambladores siguen siendo ligeramente más competitivas que las aplicadas por competidores como AMD, al final seremos los usuarios quienes tengamos que pagar esta subida.
Se estima que el precio de las gráficas se incrementará entre un 10% y un 20%, en los modelos económicos. Los modelos con 16 GB o más sufrirán una mayor subida de precio.
La combinación entre una oferta ajustada de chips de memoria y un reajuste de precios en origen sugiere que las GPU no volverán a los rangos de precio previos a la crisis. Y, como todo parece indicar, esta se extenderá durante varios años, por lo que, si tienes previsto comprar una gráfica, no debería tardar mucho en hacerlo.
Salvo que los fabricantes reorienten sus líneas de producción para atender por igual tanto al sector corporativo de IA como al mercado doméstico, los consumidores tendrán que asumir una nueva realidad de costes elevados para renovar las tarjetas gráficas de sus equipos.
