Estamos acostumbrados a que la plata sea algo caro, pero hay un componente de nuestros ordenadores que está empezando a jugar en otra liga. La memoria VRAM GDDR7, utilizada en las tarjetas gráficas más modernas, se ha disparado de precio hasta el punto de que hacer una comparación en gramos resulta bastante llamativo.
Y es que, si ponemos sobre la mesa un kilo de VRAM GDDR7 y 500 gramos de plata, podemos encontrarnos con que la memoria para tarjetas gráficas sale más cara. Puede parecer una comparación absurda, pero sirve para entender de una forma muy sencilla hasta qué punto está llegando la crisis de precios de las memorias.
El precio de la VRAM GDDR7 se ha disparado
La memoria GDDR7 es uno de esos componentes que normalmente no tenemos en cuenta cuando pensamos en el precio de una tarjeta gráfica. Al fin y al cabo, son pequeños chips que están ahí y poco más. El problema es que ahora esos chips están empezando a costar bastante más de lo que costaban antes, y eso repercute, de forma clara, en lo que acabamos pagando por el componente, ya sea en una gráfica, en un SSD, procesador, etc.
Y para hacerlo más curioso, podemos realizar una comparación con la plata. Si hacemos la cuenta de cuánto cuesta la GDDR7 por gramo y lo llevamos hasta un kilo, el resultado es bastante sorprendente. La cifra llega a superar el valor de 500 gramos de plata actuales, algo que dicho así parece una locura.
Obviamente, nadie va a una tienda y compra un kilo de GDDR7. La comparación sirve simplemente para hacerse una idea de lo cara que se ha vuelto esta memoria. Estamos hablando de unos chips diminutos, pero su precio ha subido tanto que, al hacer la cuenta por peso, el resultado llama muchísimo la atención.
¿Y por qué está pasando esto? Pues como ya hemos comentado durante los últimos meses, la necesidad de centros de datos que usan IA hace que la demanda crezca, y, por tanto, el precio de los productos también.
La GDDR7 es cada vez más importante en las tarjetas gráficas nuevas. Estas tarjetas necesitan memoria rápida para mover juegos a resoluciones altas y, además, muchas de ellas también se utilizan para tareas de inteligencia artificial, como comentábamos, lo que hace que la producción no llegue a la necesidad actual, y esto eleva, y mucho, el precio final, sobre todo para un usuario común.
Si la memoria cuesta más, fabricar una tarjeta gráfica también cuesta más. Y ese aumento puede acabar llegando al precio que pagamos en la tienda, independientemente de que el resto de componentes de la gráfica no hayan subido.
Por eso esta comparación con la plata no deja de ser curiosa, pero también sirve para entender que la subida de precio de la memoria no es una tontería. Aunque pese muy poco, la GDDR7 puede acabar teniendo un peso bastante importante en el precio de nuestro próximo PC. Eso sí, nunca vamos a comprar 1 KG de ella, como decíamos, por lo que no será rentable hacernos con ella como valor refugio o para especular, a diferencia de la plata.
