La nueva Intel Arc Pro B70 está generando bastante debate y ruido, pero no tanto por lo que promete, sino por lo que realmente ofrece cuando te pones a jugar con ella. Hablamos de una tarjeta gráfica que cuesta alrededor de 1.000 euros y que viene con un dato llamativo, y son sus 32 GB de memoria VRAM.
A simple vista, suena a gama altísima, casi exagerada para jugar. Y de hecho, no está pensada solo para gaming, sino también para trabajos profesionales, inteligencia artificial y donde la memoria importa mucho. El problema aparece cuando el usuario solamente la quiere para jugar, ya que aquí la cosa cambia.
Características de la Intel Arc Pro B70
Según las primeras pruebas, esta Arc Pro B70 no está mal, pero tampoco sorprende (al menos si miramos su precio). En comparación con la generación anterior de Intel, sí hay una mejora clara, llegando incluso a ser bastante más rápida en algunos juegos. Pero todo cambia cuando la enfrentas a una NVIDIA RTX 5060 Ti, que es más barata y más orientada al público gamer, la cosa se iguala muchísimo.
En algunos juegos gana Intel, en otros gana NVIDIA, y en muchos casos la diferencia es tan pequeña que prácticamente no se nota. No es ese salto generacional que uno esperaría viendo el precio o la cantidad de memoria que tiene, ya que, según los números, debería trabajar mucho mejor que su competencia más económica, al menos si quieres que los gamers acaben adquiriéndola.
Donde sí se ve algo más de diferencia es en cargas con ray tracing o en situaciones muy concretas. Ahí la Intel puede acercarse o incluso superar a la 5060 Ti en ciertos títulos, pero no es algo constante ni definitivo. Es más bien un “depende del juego”, lo que no llama la atención del usuario que tiene una gran colección, y piensa en el futuro.
Es por ello que hay una sensación rara con esta tarjeta. Ya que, por un lado, tienes una GPU con una cantidad de memoria brutal, pensada para trabajos pesados, y por otro, en juegos, se comporta como una gráfica de gama media-alta normal, sin destacar demasiado frente a rivales más baratos. Entonces la pregunta es clara: ¿para quién es realmente esta GPU?
Si la miras solo para jugar, puede que no sea la mejor opción. Por 1.000 euros, la expectativa suele ser bastante más alta de lo que ofrece realmente. No es que rinda mal, pero tampoco te da ese salto claro que justificaría el precio frente a opciones como la RTX 5060 Ti, por lo que no merecería la pena.
Ahora bien, si la usas para edición pesada, modelos de inteligencia artificial locales o tareas donde la VRAM es clave, ahí empieza a tener más sentido. Es una tarjeta que parece diseñada más desde el lado “profesional” que desde el gaming puro, aunque luego la puedas usar también para jugar.
En resumen, la Intel Arc Pro B70 no es una mala GPU, pero sí que podría no ser la mejor en relación calidad-precio si la quieres exclusivamente para jugar, y es que en juegos se queda demasiado cerca de opciones más baratas como la RTX 5060 Ti, y su gran punto fuerte (la memoria) no siempre se traduce en más FPS. Es una tarjeta potente, sí, pero más por lo que podría hacer en el mundo profesional que por lo que realmente aporta cuando te pones a jugar, así que ten cuidado y fíjate bien en cómo rinde para tus necesidades, y no solo por características o precio.
