A la hora de comprar un ordenador para jugar, la tarjeta gráfica es uno de los elementos más importantes, y del cual depende que tengamos un PC para unos pocos años, o para una década, como ocurrió con la GTX 1060, la reina de Steam durante mucho tiempo.
Salió en 2016 con un precio de lanzamiento de 249 dólares, algo impensable a día de hoy para una gama similar, ya que durante los últimos años hemos visto cómo el precio de estas ha crecido de manera exponencial, por lo que, viendo cómo ha evolucionado el mercado, está claro que fue una compra que salió muy rentable.
Así era (y es) la GTX 1060
La GTX 1060 llegó en un momento perfecto. Muchos jugadores querían dar el salto al PC o renovar su gráfica, pero tampoco podían gastarse un dineral. NVIDIA supo verlo y lanzó un modelo que, por 249 dólares, ofrecía justo lo que la mayoría necesitaba: mover prácticamente cualquier juego en 1080p con buenos gráficos y sin complicaciones.
Y es que fue eso lo que hizo que tuviera tanto éxito. No era la tarjeta más potente del mercado ni pretendía serlo, pero daba un rendimiento tan bueno para lo que costaba que acabó convirtiéndose en la recomendación por excelencia durante años. Si alguien preguntaba qué gráfica comprar para jugar, era muy difícil que la GTX 1060 no apareciera entre las primeras respuestas, sobre todo durante esos primeros años.
Además, tenía otra ventaja importante, y es que consumía muy poco para la potencia que ofrecía. Con un TDP de solo 120 W y un único conector de alimentación de 6 pines, no hacía falta cambiar la fuente de alimentación ni montar un equipo especialmente potente para disfrutar de ella. Era una gráfica fácil de instalar y que simplemente cumplía con lo que prometía.
Su éxito fue tan grande que no tardó en reflejarse en Steam. En 2017 se convirtió en la tarjeta gráfica más utilizada por los jugadores de la plataforma y ahí se quedó durante casi cinco años seguidos. Da igual que NVIDIA lanzara nuevas generaciones o que AMD presentara alternativas interesantes: la GTX 1060 seguía siendo la gráfica que más gente tenía instalada en su ordenador.
Mucha gente recuerda la versión de 6 GB, que fue la más popular, aunque también existió otra de 3 GB. Eso sí, no solo cambiaba la cantidad de memoria. Ese modelo también recortaba el número de núcleos CUDA, por lo que rendía un poco peor. Aun así, ambas consiguieron venderse muy bien, dependiendo del tipo de jugador, y presupuesto de cada uno.
Lo mejor de todo es que, diez años después de su lanzamiento, todavía hay miles de jugadores que la siguen utilizando. Evidentemente, ya no puede competir con las gráficas actuales en juegos muy exigentes o con tecnologías como el ray tracing, pero sigue defendiendo el tipo sorprendentemente bien en muchos títulos, especialmente si juegas en 1080p y ajustas un poco la calidad gráfica.
Eso dice mucho de una tarjeta que salió en 2016 y que, probablemente, ha sido una de las compras más rentables que se han hecho en el mundo del PC gaming, sobre todo si fuiste de los primeros en hacerte con ella, ya que aún a día de hoy es funcional, y más por ese precio de salida, el cual ya no volveremos a ver para algo así.
