Actualmente, si queremos montar un ordenador, deberemos adquirir una fuente con potencia suficiente para suministrar energía a las gráficas, las cuales consumen más que un PC completo de hace 10 años, pero, ¿por qué ocurre esto?, ¿han mejorado tanto?
En el día de hoy, veremos cuál es su consumo, y si realmente es necesario adquirir una de estas, o con componentes de hace años, mucho menos potentes, tenemos suficiente, y es más una cuestión de números que de eficacia, ya que no todos le sacaremos partido a estas.
Cuánto consume una gráfica moderna
Si echamos la vista atrás unos diez años, lo normal era encontrarse con ordenadores completos que consumían entre 150 y 250 vatios mientras jugábamos. Un equipo con un procesador de cuatro núcleos, una gráfica de gama media, un disco duro y un par de módulos de memoria podía funcionar perfectamente con una fuente de alimentación de 400 o 500 W sin ningún problema.
Hoy la situación es muy diferente. Solo una tarjeta gráfica de gama alta puede alcanzar consumos de 350, 450 o incluso más de 500 vatios en determinados modelos, sobre todo cuando la exprimimos al máximo (ya que no siempre está en esos rangos). Es decir, ella sola necesita más energía de la que requería un ordenador entero hace una década. A esto todavía hay que sumarle el procesador, la placa base, la memoria, los SSD, la refrigeración y el resto de componentes, los cuales, al ser mejores también que hace años, consumen más (pese a que proporcionalmente la gráfica haya aumentado más).
Esto no significa que las gráficas modernas sean menos eficientes. De hecho, sucede justo lo contrario. Si comparáramos el rendimiento por vatio, comprobaríamos que han mejorado muchísimo. El problema es que los fabricantes ya no buscan únicamente ser más eficientes, sino ofrecer el máximo rendimiento posible. Y para conseguirlo, necesitan más transistores, frecuencias más altas y chips mucho más complejos, algo que inevitablemente dispara el consumo.
También hay que tener en cuenta cómo han cambiado los juegos. Hace diez años, la mayoría se ejecutaban a 1080p y 60 FPS. Ahora muchos usuarios quieren jugar a 1440p o incluso 4K, con tasas de 144 Hz, trazado de rayos, texturas de máxima calidad y tecnologías de reescalado. Todo eso exige una potencia que antes simplemente no era necesaria.
Eso sí, no debemos pensar que todos los ordenadores necesitan una gráfica que consuma tanto. La mayoría de usuarios juega a títulos competitivos, utiliza el PC para trabajar, navegar o editar fotos de forma ocasional. Para esos casos existen tarjetas mucho más eficientes que ofrecen un rendimiento excelente con consumos de apenas 120 o 180 vatios, las cuales, a su vez, costarán cientos de euros menos, ya que actualmente es uno de los componentes que más ha aumentado de precio, sobre todo en la gama alta.
En resumen, elegir una gráfica de 500 W solo tiene sentido si realmente vas a aprovechar toda esa potencia. En caso contrario, estarás pagando más por la tarjeta, por la fuente de alimentación e incluso por la electricidad (500 W/h = entre 5 y 10 céntimos la hora, solo la gráfica), sin obtener un beneficio que notes en el día a día.
