La evolución del gaming nos ha llevado hasta un punto en el que podemos tener bastantes dudas sobre cuál será su próximo paso. Uno de los que más controversia generan está en la compatibilidad, no solo a nivel de sistemas operativos, sino también de hardware. Y en este aspecto ARM tiene mucho que ganar pero ¿podrían lograrlo a través de una consola portátil?
Durante los últimos años ARM ha tenido una gran cantidad de novedades a nivel de arquitectura. Hemos visto cómo una de las principales compañías que desarrollan basados en ella han cambiado su enfoque. Actualmente Qualcomm no solo busca dominar el sector de procesadores para móvil, sino que también quiere entrar en los ordenadores portátiles.
Para ello encontramos modelos como el Snapdragon X Elite, siendo uno de los enfoques principales que tiene la compañía el gaming. Pero precisamente por las ventajas que ofrece ARM a nivel de eficiencia energética sin dejar de lado el rendimiento es lo que nos hace preguntarnos si una consola portátil con uno de sus nuevos procesadores podría triunfar en el mercado actual.
Una consola portátil orientada para gaming en Windows pero con una CPU de ARM ¿funcionaría?
La presencia que tienen algunas de las marcas de hardware en el mercado gaming resulta extremadamente grande. AMD domina una gran parte del sector que se centra en crear procesadores con gráficas integradas de última generación. Esto les ha llevado a conseguir que muchas de las consolas portátiles actuales utilicen sus APU.
A nivel general cuentan con los gráficos integrados más avanzados, al combinarlo con un procesador especializado para gaming (o IA) consiguen un rendimiento realmente alto. Pero pese a que la gran mayoría de las consolas portátiles y de sobremesa incorporan procesadores de esta marca, los portátiles son una historia completamente distinta.
Una gran parte de estos están diseñados para productividad y utilizan CPU de Intel, mientras que otros más recientes cuentan con los Snapdragon de Qualcomm.
Estos últimos no han tenido una gran acogida debido a que su relación calidad-precio no resulta excesivamente buena. Además Windows On ARM todavía está lejos de ofrecer lo que realmente quiere. Pero sus puntos fuertes están en cómo optimiza la energía que usa el sistema, mejorando la batería, además de ofrecer un rendimiento bastante bueno (limitado por el SO).
Estas son las dos claves que buscan la mayoría de los usuarios que quieren una consola portátil, ya que al final el objetivo es poder jugar en cualquier lugar sin preocuparse de la batería y con un buen rendimiento. De esta forma si la compatibilidad entre los juegos y el procesador fuese realmente buena, sería fácil imaginar cómo muchos fabricantes tratarían de optar por este tipo de procesador.
ARM y el gaming, realmente no está tan poco extendido como muchas personas creen
Seguramente para muchas personas parezca algo extraño pero ARM lleva muchos años presente en el sector del gaming. De hecho es uno de los mercados más grandes que existen, principalmente por el sector de títulos desarrollados para móvil. Esta parte de la industria está extremadamente extendida en regiones de Asia como China o Corea del Sur.
Muchos de los juegos que se lanzan en estos países tienen como público objetivo usuarios que sean de todas las plataformas. Hemos visto juegos relativamente recientes como Where Winds Meet, Genshin Impact o MMORPG coreanos como Aion 2 que aparecen como títulos multiplataforma, incluyendo móviles.
Y es una de las partes del sector que más dinero genera principalmente por las microtransacciones. Es por esto que el gaming a nivel general a través de una consola que incorpora un procesador con arquitectura ARM no se limitaría únicamente a ejecutar títulos a través de la nube o Android, sino que podría tener un mercado mucho más grande de lo que imaginamos.
