Para poder interactuar con un PC de sobremesa, es necesario conectar un teclado y ratón, siempre y cuando el equipo no esté conectado a una pantalla táctil. Estos periféricos se pueden conectar vía Bluetooth, a través de un dongle suministrado por el fabricante o utilizando un cable USB.
Cuando conectamos un periférico, el sistema operativo automáticamente lo detecta e instala los drivers básicos para poder utilizarlo, tanto si se trata de un teclado, ratón, impresora, disco duro, pendrive, altavoces, lectores de tarjetas, auriculares entre muchos otros. Pero ¿qué pasa si el PC no lo detecta? La solución más sencilla pasa por probar en otros puertos USB que también tenga el equipo. Si no conseguimos que el PC lo detecte, tenemos un problema que, en la mayoría de las ocasiones, está relacionado con el sistema operativo, aunque no siempre.
Mi PC no detecta los periféricos USB que conecto
Si te encuentras con este problema donde tu PC no detecta los periféricos que conectas, debes seguir los pasos que os mostramos a continuación para dar con el problema y solucionarlo.
- Actualizar Windows a la última versión. Las actualizaciones de Windows se centran principalmente en mejorar el rendimiento del equipo y en corregir errores de funcionamiento, por lo que es recomendable instalarlas conforme están disponibles.
- Eliminar la última actualización de Windows. No todas las versiones de Windows les sientan bien a todos los equipos. Cabe la posibilidad de que, tras instalar la última actualización, el equipo haya dejado de reconocer los periféricos por un conflicto generado por la actualización. Para salir de dudas, debemos eliminarla a través de las opciones de configuración de Windows > Windows Update > Historial de actualizaciones > Desinstalar actualizaciones.
- Verificar la integridad de los cables. Lo primero que debemos hacer es comprobar que el cable no se encuentra deteriorado en ningún tramo, ya que cualquier pequeño desperfecto, puede haber afectado a su funcionamiento. Además, en el caso de los cables USB-C, es importante tener en cuenta que no todos los cables sirven para cargar el dispositivo, enviar la imagen a un monitor externo y cargarlo. Todo depende de la versión del puerto y del cable.
- Probar en otros puertos. Siempre que sea posible, aunque es más incómodo, debemos conectar los periféricos en la parte trasera del equipo, ya que estos están integrados en la placa base evitando así cualquier problema de funcionamiento relacionado con los puertos de la caja.
- Utilizar otro cable. Aunque a simple vista pueda parecer que todos los cables son iguales, realmente no es así. Este problema es especialmente patente con los cables USB-C de los smartphones. Si conectamos el smartphone al PC y este no lo detecta, lo más probable es que se trata de un problema del cable, no del PC en sí.
- Conectarlos en otro equipo. Uno de los métodos más rápidos para detectar si el problema está relacionado con el PC o con los periféricos, pasa por conectarlos a otro PC. Si estos funcionan sin problemas, significa que tenemos un problema en nuestro PC ya sea de software o de hardware.
- Utilizar una distribución Linux. Si no tenemos otro PC donde conectarlos, podemos crear un USB de arranque con una distribución de Linux en modo Live (arranca el PC sin instalarla) y comprobar si los periféricos con los que tenemos problemas los detecta. Si es así, significa que el problema está en Windows siendo formatear e instalar de cero, la solución más rápida. Pero, si este tampoco funciona en Linxu significa que este ha cumplido su vita útil y ha llegado el momento de reemplazarlo por uno nuevo.
- Opciones de energía de Windows. Los diferentes planes de energía de Windows permiten a los usuarios ajustar el consumo de energía al máximo permitiendo, incluso, desactivar los puertos USB. Si estos se encuentran desconectados, por mucho que conectemos un periférico, a este no le llegará la energía necesaria para funcionar.
- Comprobar la BIOS. Algunas placas base permiten desactivar la energía que suministran los puertos USB para así reducir el consumo de energía, al igual que también podemos hacer desde Windows, por lo que, si no tiene energía, no funcionará.
- Probar si llega energía a los puertos USB. Todos los periféricos necesitan de energía para funcionar, energía que la obtienen a través del puerto USB donde se conectan. Para comprobar si llega energía a los puertos, podemos utilizar la aplicación USBDeview disponibles desde aquí o comprar un voltímetro como este.
- Desconectar otros dispositivos USB. Aunque puede parecer mentira, un PC no permite conectar periféricos USB de forma ilimitada. El número máximo de dispositivo que se puede conectar es de 112 utilizando concentradores. Esto se debe a que la energía que el PC es capaz de suministrar a los puertos USB está limitada. De esta forma, cuando más dispositivo conectemos, esta ser irá reduciendo y restándose del total. Si tenemos problema para que el PC reconozca el dispositivo, debemos probar a desconectar otros que tengamos conectados.
¿Qué pasa si ninguna de estas opciones funciona?
Si os encontráis en la situación de haber probado todo lo que hemos mencionado pero el ordenador sigue sin reconocer el periférico entonces implica que estaréis frente a un problema relacionado con el propio ordenador, siempre y cuando hayáis comprobado que el dispositivo conectado funciona en otro tipo de sistemas. En este caso debéis tener en cuenta que, tal y como sucede con todas las partes de un ordenador, los propios puertos USB también pueden fallar haciendo que el PC no detecte nada de lo que se conecta. En este punto tendréis varias opciones, pero la más básica pasaría por reemplazar la placa base.
Pero si tenéis la suerte de que tan solo fallan los puertos del panel I/O podéis optar por intentar utilizar los pines internos de la placa para conectar una serie de adaptadores adicionales. Estos pines suelen utilizarse para conectar los puertos USB que tiene la caja del PC en el panel frontal, por lo que si estos no funcionan no estaría de más comprobar si están conectados. Así que en definitiva, siempre os quedará intentar utilizar estos conectores internos a través de un adaptador, pero si esto tampoco funciona, es momento de que os despidáis de la placa base.
