A la hora de buscar un ratón, una de esas características de las que muchos presumen, es del Polling Rate de 8.000 Hz, un número que, sobre el papel, impresiona, y da la sensación de que es un gran dispositivo, pero, ¿realmente sirven de algo tantos hercios?
En el día de hoy, veremos si realmente es un dato que merece la pena analizar a la hora de comprar un periférico de este estilo, o es mejor fijarnos en otros aspectos, ya que sí, es algo importante, pero puede que no tanto como muchos se crean, sobre todo en ciertos casos.
Qué significa Polling Rate y cuál es el número ideal
Cuando ves que un ratón pone 1.000, 4.000 u 8.000 Hz de Polling Rate, lo que realmente está queriéndonos decir, es la frecuencia con la que le manda al ordenador dónde está el cursor. Es decir, cuántas veces por segundo envía esa información al PC para que este la procese.
Para entenderlo mejor, imagina un ratón normal configurado a 1.000 Hz. Eso significa que le está diciendo al ordenador dónde está el cursor mil veces cada segundo. Si en lugar de eso hablamos de uno de 8.000 Hz, esa información se envía ocho veces más a menudo. Y dicho así, parece un salto enorme, pero la realidad es que esa diferencia no siempre se nota cuando estás delante del ordenador.
Y es que 1.000 Hz ya es una cifra muy alta. Para navegar por Internet, trabajar, editar fotos o echar unas partidas, la respuesta del ratón ya es prácticamente instantánea. No vas a mover el cursor y pensar «esto iría mucho mejor si tuviera 8.000 Hz», porque simplemente no ocurre.
Entonces, ¿para quién están pensados esos modelos? Principalmente para jugadores muy competitivos que quieren reducir cualquier mínima latencia posible. Si juegas a shooters de forma profesional o semiprofesional, tienes un monitor de 360 Hz o más y un PC de gama alta, puede haber situaciones en las que ese extra tenga cierto sentido. Pero incluso en ese escenario hablamos de diferencias muy pequeñas, no de una mejora que vaya a hacerte ganar partidas por sí sola.
Además, hay otro detalle que muchas veces pasa desapercibido. Cuantos más datos envía el ratón cada segundo, más trabajo tiene que hacer el procesador para gestionarlos. En un ordenador potente no suele ser un problema, pero en equipos más modestos puede acabar siendo incluso contraproducente, cuando ni siquiera vas a notar esa ganancia, como decíamos.
Por eso, aunque los 8.000 Hz suenen muy bien en la caja del producto, no deberían ser el motivo principal para elegir un ratón. De hecho, mucha gente que compra uno compatible termina dejándolo a 1.000 o 2.000 Hz porque la diferencia es mínima y así evitan consumir recursos de forma innecesaria. Al final, es mucho más importante que el ratón tenga un buen sensor, sea cómodo en la mano y se adapte a tu forma de jugar que perseguir una cifra que, en la mayoría de los casos, apenas vas a notar.
En resumen, no compres un ratón por esta cifra, ya que es una forma de intentar vendernos algo por un precio superior, inflando sus características, las cuales no vamos a usar. Revisa el resto de detalles y elige el que mejor se adapte a ti, sin importar tanto este número.
