Durante mucho tiempo hay una gran cantidad de personas que podían pensar que utilizar dos monitores era algo reservado para la elite, el hecho de tener dos pantallas parecía algo inalcanzable e innecesario pero con el paso del tiempo se ha prácticamente estandarizado tanto para jugar como para trabajar o estudiar tener una configuración con dos monitores, pero esto puede afectar al rendimiento del PC, algo que también afecta a los juegos.
Utilizar dos pantallas es algo que muchas personas han implementado con el paso de los años, tener un solo monitor muchas veces impide que el usuario pueda realizar diversas tareas de forma simultánea, algo que cada vez se ha vuelto más común al utilizar un ordenador. Si bien es cierto que no es algo que resulte extremadamente necesario, aquellas personas que han dado el salto a utilizar varios monitores adicionales pueden confirmar que una vez comienzas a ver sus ventajas, nunca querrás volver a usar uno solo. Pero esto también puede ocasionar problemas y es que tener varios monitores puede afectar al rendimiento de los videojuegos que ejecutes.
Para tener los máximos FPS posibles, no deberías usar varios monitores a la vez
Si queremos entender desde un principio en qué afecta el hecho de tener varios monitores al rendimiento de un ordenador debemos saber que cualquier función que se añade y que requiere utilizar uno de los componentes del PC va a implicar que obviamente tendrá que destinar recursos a este mismo. En términos de pantallas podemos encontrar varios tipos, hay modelos que permiten tener una resolución superior así como activar varias tecnologías adicionales que mejoran la calidad mientras que también hay modelos que resultan mucho más básicos.
Cuando tenemos una pantalla que funciona a 1080p nuestro ordenador no estará haciendo un gran esfuerzo para mostrar las imágenes ya que es una resolución que lleva siendo un estándar desde hace bastante tiempo, pero cuando damos el salto a algunas más altas la cosa cambia. Pero esto obviamente depende de un factor clave, que se esté reproduciendo algo en el segundo monitor mientras en el primero estamos jugando a algo.
Esto funciona así por el sistema operativo, Windows cuenta con un sistema que almacena las imágenes estáticas en la memoria del sistema, lo que implica que cuando mantenemos una ventana abierta que no sufre cambios en un monitor secundario no afecta al rendimiento. Pero en el momento en el que movemos esta ventana tiene que volver a crear el «dibujo» de la misma. Esto implica que en una ventana que esté sufriendo cambios constantes, que esté renderizando animaciones o que se encuentre realizando una decodificación de vídeo se estará actualizando todo el rato, afectando principalmente al rendimiento de la GPU.
Obviamente esto significa que si tenéis un segundo monitor conectado en el que únicamente hay una imagen fija o que sufre cambios cada mucho tiempo el rendimiento no se verá afectado, pero en caso de tener un vídeo, una página web dinámica o cualquier otro tipo de contenido, si que lo hará.
Como dato curioso podéis probar directamente cómo funciona el sistema que utiliza Windows para mostrar estas ventanas, si abrís el administrador de tareas, os situáis en la opción de la gráfica y lo dejáis quieto notaréis que no sucede nada, pero si comenzáis a moverlo rápidamente por la pantalla dará un pico de uso en la misma.
