La profundidad de color indica cuántos niveles de color puede mostrar un monitor por cada canal de color (rojo, verde y azul). A mayor profundidad, más colores y transiciones más suaves entre tonos. Es por ello que existen diferentes tipos de monitores.
En el día de hoy veremos la diferencia entre la profundidad de color de 8 bits y la de 10 bits, para que, si adquirimos un monitor nuevo, podamos saber qué significa este número, y lo que conlleva comprarnos uno u otro, pues aunque sean solo 2 dígitos, no tienen nada que ver.
Diferencia entre 8 bits y 10 bits de color
Un monitor de 8 bits y uno de 10 bits se diferencian en la cantidad de tonos que son capaces de mostrar para cada uno de los tres colores básicos: rojo, verde y azul, dicho de una manera fácil de entender.
Un panel de 8 bits ofrece 256 niveles por cada canal de color. Al combinar los tres canales, se consigue unos 16,7 millones de colores, cifra que ya es más que suficiente para la mayoría de usuarios. De hecho, si usas el ordenador para trabajar, navegar, ver series o jugar, seguramente nunca llegues a echar de menos más profundidad de color.
Un monitor de 10 bits, sin embargo, eleva esa cantidad a 1.024 niveles por canal, lo que hace posible mostrar más de 1.000 millones de colores diferentes. En teoría la diferencia es enorme, pero a veces no es fácil notarla con tan solo mirar, sobre todo si no sabemos que son dos pantallas distintas.
Los degradados son donde realmente se nota. Por ejemplo, en un cielo al atardecer, o en una imagen con sombras muy suaves. En un monitor de 8 bits, se pueden producir pequeñas franjas entre un tono y otro, lo que se conoce como “banding”. Con 10 bits esas transiciones son mucho más suaves y naturales, pues existen muchos más tonos intermedios entre un color y el siguiente, aunque no estemos muy acostumbrados a ver tantos.
Claro, pero hay algo muy importante que mucha gente se pasa por alto. No basta con adquirir un monitor de 10 bits para poder disfrutar de esa profundidad de color. El contenido también ha de estar preparado para ello y la tarjeta gráfica, el sistema operativo e incluso la conexión de vídeo tienen que ser compatibles. Si alguno de esos elementos trabaja con 8 bits, el monitor no mostrará todo su potencial.
También es importante echarle un vistazo a las especificaciones del panel. Muchos monitores dicen ser de 10 bits, pero realmente usan una tecnología llamada 8 bits + FRC. Lo que hace es alternar colores muy parecidos para simular tonos intermedios. El resultado suele ser bastante bueno, y para la mayoría de usuarios es prácticamente indistinguible de un panel nativo de 10 bits.
En resumen, si no te dedicas a fotografía, edición de vídeo o diseño gráfico, adquirir un monitor de 10 bits es una tontería, al menos que el precio sea similar, pero no es un dato que debamos mirar a conciencia si queremos una nueva pantalla, pues una persona normal nunca notará esta diferencia, y puede que paguemos más por ello para nada.
